En la foto de Cañellas aparecida el 16 de julio de 2026 en la prensa mallorquina hay una joven y un guardia civil. Ella es una activista acusada tras pedir menos turismo por escrito en varias paredes del pueblo donde vive, Santa María del Camí. Por lo que se refiere al uniformado, su mano derecha y desnuda sujeta el brazo izquierdo y desnudo de ella, que camina con las muñecas esposadas y también desnudas. No está huyendo ni tropezando, por lo que ese tocamiento me sigue molestando.
En la noche del décimo día después de la foto citada se produjeron montones de tocamientos muy violentos, ejecutados por policías nacionales armados con porras contra personas que también pedían menos turismo, aunque esta vez de palabra. Participaban en una de las manifestaciones más importantes de la historia de Mallorca y, tras la violencia soportada, decidieron convocar una concentración para pedir la dimisión del delegado del Gobierno en Illes Balears. Las víctimas, por su parte, han anunciado denuncias.
Hace mucho tiempo tuve que soportar tocamientos similares pero, aunque mi abogado lo reclamó, tales actos de violencia personal contra quien no podía defenderse no figuran en ninguno de los 136 documentos que, tras solicitarlos aquí, me han enviado desde el Centro Documental de la Memoria Histórica, un organismo que depende del Ministerio de Cultura y al que aconsejo acudan quienes terminaron pasando por el Tribunal de Orden Público, especialmente si quieren recordar de sí mismos algunos detalles que quizás han olvidado. En el expediente están, entre otros, todos los papeles que la policía envió al citado TOP para intentar que me declararan culpable tras la detención que sufrí el 10 de diciembre de 1970 en la Universidad Complutense de Madrid.
“El franquismo se ha camuflado porque nos mira toda Europa, pero cuando Europa vuelva a ser reaccionaria, el franquismo regresará y entonces recordaremos como confundimos el perdón con la justicia”. Javier Krahe nos dijo esto hace 40 años, unos tiempos en los que Felipe González tomaba decisiones para que perdiéramos la memoria porque contra Adolfo Suárez se lo debía todo a Juan Carlos I, alguien a quien le molestaba que, en su presencia, se hablara mal de un dictador tan cruel como Franco, pero que para él siempre será quien le coronó.
No todos los tocamientos pretenden satisfacer un deseo sexual aderezado, en tantos casos, con el placer indecente que proporciona el abuso tantas veces impune derivado de una posición dominante, pero se trata de un peligro que debe vigilarse mucho para conseguir que no suceda nunca.
Presidente Sánchez, qué prefiere usted, ¿derogar la ley “mordaza” desde la autoridad democrática, o que aumenten los tocamientos que allanarán el camino hacia otra dictadura?

