Para muchos, un PROGRAMA ELECTORAL no es sino la atractiva hoja ruta que, cada cuatro años, moviliza a los miopes. Pero, si los ciudadanos quisieran, la administración municipal podría ser menos opaca, arbitraria y errática; y más cercana, transparente y responsable.
¿ Cómo… ?. Para resolver el sudoku, necesitamos luces largas y abrir el zoom !!
Con este PRISMA, iniciamos una serie de cinco (5) artículos en los que intentaremos explicar cómo el PLAN ESTRATÉGICO MUNICIPAL puede ser la silueta, dinámica pero definida, que rotulen los ciudadanos. Silueta que, posteriormente y cada cuatro años, podrán rellenar, eligiendo la pintura -PROGRAMA ELECTURAL-, con la que el pincel político coloreará y sombreará su interior, tratando de no salirse del contorno, o intentando respetar, al menos, sus trazos principales.
Por tanto, muchos creemos que los PROGRAMAS ELECTORALES deben subordinarse al PLAN ESTRATÉGICO vigente, adaptando sus propuestas a los objetivos ya consensuados, aportando así COHERENCIA y CONTINUIDAD. No basta con buscar sólo el respaldo electoral, también se debe apoyar la transformación real, sostenible e inclusiva del municipio, porque, combinando el respaldo electoral con el análisis técnico y la participación ciudadana, se gana una mayor legitimidad democrática y técnica.
Bajo esas condiciones, planteo algunas cuestiones retóricas, a modo de ejemplo: ¿ Contando con un PLAN ESTRATÉGICO previo, se habría ejecutado la obra del Centro de Talasoterapia de la Playa de Santa Catalina, abandonando el impulso de las explotaciones agrarias que, como motor económico y protector del paisaje, favorecen una actividad turística que, a su vez, también dinamiza el comercio y la restauración ?. ¿ Alguien piensa que el estado de la Playa de la Caleta sería el mismo que es ?; o que el déficit hídrico no hubiera sido anticipado y corregido con inversiones que redujeran su actual gravedad; o que la depuradora de aguas residuales no funcionase correctamente, evitando posibles inconvenientes para la salud pública en nuestras zonas de baño; o ¿cuánto tiempo más debemos convivir con una renta per cápita municipal miserable, situada entre las diez peores de Canarias?. Todo, sin que se ofrezca una explicación pública razonada y convincente, o se inicien las pertinentes acciones correctoras estructurales.
Más aún, ¿ alguien cree que las funciones de secretara, tesorería e intervención municipal pueden continuar recayendo, como desde hace años y sine die, sobre la misma persona, sin que se trate el asunto y se busque una solución, a lo que es una anomalía que debilita y retrasa la gestión municipal, sin que el grupo de gobierno “entrante” proponga soluciones, temporales o definitivas, que mitiguen el problema “heredado” ?.
Si, ante las cuestiones que nos afectan, pudiésemos analizar, con asistencia experta, cuáles son nuestras potencialidades y debilidades municipales, frente a las amenazas u oportunidades que tenemos ante nosotros, podríamos establecer nuestros valores y fijar, justificadamente, una VISIÓN COMPARTIDA por la mayoría.
Sin duda, la posibilidad de contar con un PLAN ESTRATÉGICO MUNICIPAL será una oportunidad para la COHERENCIA y un impulso a la GESTIÓN CONSISTENTE que fortalecerá la marca “HERMIGUA” y su progreso, desde el slogan, hasta la ejecución de lo proyectado en cualquier área, favoreciendo así la TRANSPARENCIA MUNICIPAL y la CONFIANZA DE LOS CIUDADANOS, porque, cuando los municipios informan abierta y claramente sobre su gestión, generan una mayor legitimidad y reducen las posibles sospechas de corrupción y arbitrariedad.
La transparencia permite mostrar los logros y avances de la gestión municipal. Incluso, si existieran fallos, la disposición a informar de forma honesta, podría aumentar la percepción de responsabilidad y compromiso. Por el contrario, la falta de transparencia deja espacio a rumores y desconfianza, que sólo se evitan comunicando, con claridad, evitando especulaciones, y facilitando el acceso a la información, los ciudadanos puedan evaluar, cuestionar y exigir, promoviendo un gobierno más ético y eficiente. No obstante, la transparencia sin rendición de cuentas, no garantiza confianza, siendo necesario que la información disponible tenga consecuencias, si se detectan irregularidades.
Es muy conveniente evitar el exceso de tecnicismos o formatos inaccesibles que puedan dificultar la comprensión ciudadana, siendo recomendable la utilización de portales de transparencia accesibles y amigables, o promover la educación cívica para que los ciudadanos sepan cómo usar la información, e involucrar a la sociedad civil en la evaluación del desempeño municipal.
Hermigua necesita un PLAN ESTRATÉGICO MUNICIPAL participativo que enfoque su futuro, en el que se prioricen recursos, proyectos y necesidades. Pero, cualquier PLAN sería inútil si no se cuenta con un grupo de gobierno municipal que impulse su consecución y le reactive, sin miserias mundanas, sin personalismos, dejando atrás el tacticismo político que sólo socava la gestión y retrasa los resultados. Servir al pueblo que te ha elegido debe ser un honor y una responsabilidad. Por el contrario, se sabe que acceder al cargo, nunca debe ser una oportunidad para “trepar” o para ser reconocid@.
Las inquietudes que den forma al PLAN no deben llegar desde un despacho, sino de entrevistas, reuniones y por la observación directa, que nos anticipen HACIA DÓNDE QUEREMOS IR: ante la pérdida progresiva de población y actividad agrícola, con un turismo que aún no refleja el potencial de nuestro entorno natural, la necesidad de revitalizar la economía local, el envejecimiento poblacional, la baja diversificación económica, y una infraestructura turística limitada, la falta de oportunidades para los jóvenes, el cuidado de nuestro mayores y dependientes, la generación de nuevas oportunidades laborales, nuevas oportunidades de emprendimiento, la pérdida de rentabilidad en la agricultura tradicional, la formación y la preparación de nuestros niños y jóvenes, el cuidado y la protección de nuestro paisaje, la gestión y el aprovechamiento del agua, la formación y el apoyo a quien quiera trabajar. Analizar todas y cada una de estas líneas, descubrir qué relación puede haber entre ellas y valorar cómo pueden mejorar varias, a partir del mismo esfuerzo público, sólo es una pequeña parte del trabajo que tenemos por delante.
Este PLAN debe ser un PLAN de todos, porque no se debe definir una estrategia sin contar con la implicación de la comunidad. Nace para dar respuesta a numerosos desafíos, no desde fuera, sino desde dentro: con el conocimiento, la energía y las propuestas de la propia comunidad, que pueda influir activamente en cada paso, articulando posibilidades donde los esfuerzos públicos y privados permitan generar oportunidades, para que las ideas, el trabajo y el esfuerzo de todos nos ayude a prosperar, con calidad de vida.
Para que el PLAN funcione, se debe medir el desempeño, mediante diferentes indicadores que evidencien su mayor o menor consecución, dejando constancia escrita y fechada de la acción ejecutada, así como de las eventuales medidas correctoras que se adopten.
Para ejecutar y cumplir un PLAN hay que estar convencido de lo mucho que hay que ganar, y ser consciente de que se requiere motivación, intencionalidad, resiliencia y voluntad por parte de todos, a lo largo de su vigencia; porque todos lo debemos impulsar, superando cualquier eventual frustración temporal. Sin un compromiso colectivo, sólo formularlo, sería perder el tiempo. Pero, no hacerlo, perpetuaría la penosa situación que vive el municipio, dejándonos en evidencia ante las futuras generaciones. TENEMOS QUE DECIDIR !!
El PLAN ESTRATÉGICO es un documento técnico institucional, de planificación a medio-largo plazo (unos 10 años, o más), que define la visión del municipio, sus objetivos, prioridades, actuaciones e indicadores de evaluación.
El resumen de la utilidad del PLAN ESTRATÉGICO, se recoge en los siguientes puntos:
- Guía a largo plazo para el desarrollo del municipio, más allá de los ciclos políticos.
- Instrumento técnico y participativo, que puede incluir aportes de ciudadanos, técnicos y agentes locales.
- Coordina políticas públicas entre áreas del gobierno municipal.
- Facilita la captación de fondos (estatales, europeos, etc.), al demostrar planificación y coherencia.
- Establece prioridades claras, más allá de intereses partidistas.
- Favorece la rendición de cuentas y la evaluación del desempeño municipal.
Por su parte, un PROGRAMA ELECTORAL es una propuesta política partidista, para un período de gobierno (normalmente 4 años), que define propuestas específicas, y que cambia con cada ciclo electoral. Presenta: promesas y compromisos, si el partido gana las elecciones, en función de una ideología o enfoque político. Su utilidad para la ciudadanía es cuestionable, ya que es un documento político, no necesariamente técnico ni provisto de un estudio de viabilidad detallado, que define el rumbo de gobierno que un partido quiere seguir, con un criterio de evaluación ciudadana durante el mandato, pero sin trazabilidad ni justificación argumentada.
Si el PROGRAMA ELECTORAL está alineado con el PLAN ESTRATÉGICO, el municipio resulta muy beneficiado, porque, cuando el PROGRAMA no se improvisa, sino sigue la hoja de ruta general ya consensuada en el PLAN, se obtiene una mayor coherencia institucional que, a la vez, concede más posibilidades de prosperar a los proyectos que se piensan a largo plazo, penalizando a aquellos que si formulan desde la urgencia. Cuando, además, las propuestas que se formulan en los PROGRAMAS encajan con los planes estratégicos formulados por otras administraciones, tienen un mejor acceso a las posibles subvenciones o a la cofinanciación.
En general, el PLAN ESTRATÉGICO MUNICIPAL es prioritario porque, al tratarse de un documento de largo plazo, debe guiar el desarrollo sostenible del municipio y orientar las decisiones del gobierno local más allá de cada ciclo electoral. Por su parte, el PROGRAMA ELECTORAL refleja las promesas y propuestas concretas de un partido político, para el corto plazo, y puede ser visto como un conjunto de acciones inmediatas dentro de una visión de desarrollo más amplia definida por el PLAN ESTRATÉGICO.
Tanto el PLAN ESTRATÉGICO como el PROGRAMA ELECTORAL deberían tener indicadores de éxito claros y medibles, que los ciudadanos pueden monitorear. Estos indicadores pueden estar relacionados con proyectos de infraestructura, empleo, salud, educación o servicios públicos, permitiendo conocer si se están cumpliendo los objetivos específicos establecidos en estos documentos. El porcentaje de proyectos completados, la cantidad de fondos invertidos o los plazos transcurridos, serían sólo unos pocos ejemplos.
El gobierno local puede comprometerse a realizar informes periódicos sobre el cumplimiento del PLAN ESTRATÉGICO y las propuestas del PROGRAMA ELECTORAL. Estos informes deben detallar los avances, logros, obstáculos y cualquier cambio en los planes, los resultados alcanzados, los proyectos finalizados, los que están en curso y los que se han retrasado o modificado.
Para que los ciudadanos puedan saber si se está cumpliendo el PLAN ESTRATÉGICO municipal o el PROGRAMA ELECTORAL, deben tener acceso a información clara, estar involucrados en el proceso de seguimiento y contar con mecanismos de participación y monitoreo. La TRANSPARENCIA, la RENDICIÓN DE CUENTAS y la PARTICIPACIÓN ACTIVA son claves para asegurar que los compromisos adquiridos por el gobierno local sean cumplidos de manera efectiva.
@JulioMora60 #PRISMAS

