Lanzamos un chorreón de palabras con un tema y una tesis. Lo exponemos delante de los potenciales lectores, sean unas decenas o sean cientos. Pero no conocemos su corazón.
Como la lava de un volcán fluye hacia el exterior. Dolores y recuerdos y recuerdos y dolores del pasado. Desean olvidarlo. Pero le vienen. Lo ignorante que has/han sido. Lo ignorante. Te vienen del pasado. Encima la persona de buena voluntad, sin ser perfecta, queda como de menos o de menor buena voluntad o mala. Siempre el problema de Job. El problema de la metáfora o relato de Job. Relato que es realidad…
¿Y, que tiene que ver este fragmento con un artículo de opinión? ¿Acaso no hemos quedado señor/a lector/a que el columnismo de opinión es como un pequeño lago? En el cual el lector no sabe sobre lo que va a tratar el tema de la mañana, y, el escribiente, muchas mañanas/tardes tampoco sabe de qué van a contar las palabras, o qué le van a contar las palabras. Esta es la grandeza de este pequeño artilugio cultural que los humanos han inventado/descubierto que hay una “realidad que se llama prensa”, y, dentro de ella un trozo o sección “que permite hablar de cualquier cosa, siempre con respeto y moralidad”.
Puede caerse el planeta porque ha tropezado con un meteorito de nueve kilómetros como el de México y los dinosaurios. Y, habrá alguien en algún lugar que hablará esa mañana para el último artículo de ese autor y de la humanidad de ese autor y ante la humanidad del problema de Job. Planteado de otra manera y otra forma. Malo es la injusticia. Pero es aún más malo y más maldad que la persona de buena voluntad, yazca en el recodo de la historia, en el silencio, en la acera del silencio… Quede en la puerta de la calle, encima reprochándole que ha sido el malo. Cuándo no ha sido perfecto pero no el malo del lugar. Quede sólo y en soledad con las derrotas y las medallas del silencio…
Toda mi vida he querido publicar en periódicos opinión o artículos de opinión. Desde muy joven. Se me ha dado la oportunidad después de décadas de espera, décadas sin exagerar. Cuando florecieron los periódicos en digital. No es que haya sido este escribiente original e innovador o adelantado de mi tiempo. No. Sino que en la tradición literaria hispánica, todos los escritores literarios tenían o deseaban tener su sección de opinión. Porque le permitían ganarse los garbanzos (frase de Azorín) ya que con los libros, sean novela o ensayos o poesía no llegaban. O, tenían que tener otro trabajo en la cultura o en la enseñanza o en la política o de panadero como Pío Baroja, médico-panadero alguno lo dicen con sorna para criticarlo.
Esta es la historia del articulismo de nuestro país y sociedad. O, escribir dos artículos, uno para comer y otro para beber, como a Umbral el hermano de Cossio el de Valladolid le aconsejaba, Francisco de Cossio. La frase exacta era: “Mire usted, Umbral, hay que escribir dos artículos todos los días: uno para vivir y otro para beber”. (Supongo que repetir dos veces, la misma idea, añadiendo un dato, sepa usted lector/a que es un juego de retórica, no es que no sepa escribir…).
Por tanto, de muchas maneras y de muchas formas. Llevo sobre mis hombros toda la tradición española del articulismo de opinión. Antes de Larra ya hubo, ya empezó. En el siglo dieciocho ya existió. Porque ya en ese siglo al principio ya nació, al menos de momento en el Londres de la época. Ya en otros artículos he mencionado a los primeros ingleses, del siglo dieciocho. Y, también los primeros españoles antes de Larra. Larra será el abuelo del articulismo ibérico, pero existen bisabuelos y bisabuelas… Larra será un genio en el articulismo pero tenemos bisabuelos y bisabuelos que son “decentes y más que decentes articulistas”. Bueno, es que ya nos quitemos este tópico típico y típico tópico de los que escriben palabras en forma de textos periodísticos.
¿Porqué viene a cuento este fragmento señor lector/a? ¿Es sencillo le estoy intentando mostrar y demostrar que en estos tres siglos y medio que llevamos de este género, ya expandido/extendido, han existido muchos autores, decenas de miles. Notables. Y, han existido muchas corrientes y muchas formas y muchos temas… Muchos estilos y muchas tendencias. Muchas estructuras y muchas realidades… ¡Y, el artículo de hoy, es uno de los posibles… que no he inventado este plumífero esta estructura y forma… sólo lo he recogido del ambiente de la historia!
Puede que usted sólo quiera leer esta mañana comentarios a las realidades perentorias y urgentes de esta Piel de Toro de esta semana. En las noticias de la prensa, y, también en las viñetas, y, también en las opiniones. Pero este modesto escribano cree que también hay que hablar de otras realidades. Existen cientos de miles de realidades en el mundo cada día. También existe en cada interior del sujeto miles de realidades. También tenemos que hablar del problema de Job. Porque el problema de Job estará, no siempre, pero si algunas veces, en cualquier sujeto humano. Aunque no lo sepa. Da lo mismo el oficio o la profesión…
Puede estar en el inversor de la gran firma de valores, puede estar en un viejecito/a que ha intentado toda la vida, ser buena persona, y, se ha dado cuenta, que encima siempre, en demasiados lugares, por demasiadas personas, es el culpable de muchos males. La persona que sólo se ha defendido y mal. Y, que sabe que le llega el telón último del último acto, aunque no sabe cuándo. Y, sabe que eso de la historia de Job, se repite muchas veces, y, de muchas maneras y de muchos modos…
¡Y, hoy este modesto columnista de opinión ha pensado, ha surgido de dentro, que tenía que volver a contar la historia de Job, una modalidad más…! ¿Una historia nacida en Mesopotamia antigua pasada después a Israel, dicen los expertos! ¡No sé, si usted habrá sido capaz de llegar hasta esta frase leyendo este artículo…! ¡Pero estoy hablando de usted, porque también le llegará esta historia, también, posiblemente le habrá llegado esta historia en su vida…! ¡Paz y bien…!
https://muckrack.com/jesus-millan-munoz © jmm caminero (19 octubre 2026 cr).

