Eugène Atget (1857-1927), fotógrafo. El genio que no sabía que era un genio. Hubo tiempos que la fotografía se consideró una artesanía. Costó décadas saber que era un arte.
La fotografía como técnica y como género tiene algo del ser humano, tiene misterio y enigma. Una imagen que está sucediendo, sea la que sea, se queda plasmada para mucho tiempo. Un segundo después o cinco segundos después esa imagen ya será otra realidad. Al principio se consideraba una artesanía más, después fue caminando hacia una dirección documental o de documento y una dirección estética-artística.
Ahora mismo se hacen cada día con los móviles miles de millones de fotos. Diríamos que la fotografía ha entrado en otra dimensión histórica. Antes alguien expresaba y contaba con palabras a un familiar, estoy degustando un arroz con garbanzos, ahora les enviaría una imagen fotográfica.
Se debe indicar que Atget no tuvo suerte o el azar, o se adelantó y no pudo “vivir suficientemente bien de la fotografía”. Quiso ser actor, y, no se abrió camino. Utilizó la fotografía como venta para documentos de artistas, algo así como bocetos o inspiraciones para que autores plásticos se inspirasen e hiciesen sus cuadros. Siempre se ha indicado que los surrealistas lo reivindicaron. También de alguna manera a fotografiar el Paris que se terminaba dejó una masa de datos que de otra forma se habrían perdido. Diríamos que el siglo final del XIX y parte de principios del veinte, ese Paris lo conocemos por este autor…
Se cree que realizó entre ocho mil y diez mil placas. Ocho o diez mil originales. Se suele indicar/contar/expresar/narrar que los grandes temáticas de Jean-Eugène-Auguste Atget eran rincones y calles de Paris, jardines y parques y estatuas de Paris, escaparates y comercios, diversas personas en sus oficios, fijarse en determinados detalles de la arquitectura, y, también interiores… si nos fijamos bien, estos han constituido las grandes temas de la fotografía desde entonces o incluso antes de entonces.
Nunca podemos olvidar que una fotografía tiene una doble dimensión, puede tener suficiente categoría y calidad estética y artística, pero si éste función o variable no la dispone, puede tener valor documental. Un documento que al principio no puede tener importancia, pero con el tiempo si. Documento histórico de algún acontecimiento, quizás como base para estudios futuros de la arquitectura, de las costumbres sociales, de la historia de la moda, de las realidades humanas…
Siempre se ha dicho que la fotografía como arte y documento es el más popular de las artes. Es el arte que refleja a las personas normales y que siguen sus rutinas. Dicen que la fotografía fue el gran elemento que puso en funcionamiento las vanguardias. Durante siglos, la pintura y escultura realista, en diversos estilos era cosa de las altas clases sociales, después de las medias clases sociales a partir de la Revolución Industrial. Pero cuándo surgió la fotografía y todas sus evoluciones técnicas dicha realidad pasó al ciudadano común.
Al ver esta realidad los autores plásticos se dieron cuenta que había que inventar otros estilos para vender cuadros. Que el arte plástico se veía abocado a descubrir nuevas posibilidades del arte. Y, si nos fijamos bien, a partir del impresionismo que casi coincide con la invención de la fotografía, desde hace dos siglos, casi doscientos por doce meses, el arte plástico no ha hecho nada más que inventar y descubrir estilos diversos… Ahora estamos en una situación, siempre buscando “cual será el nuevo estilo moderno”.
Existen tendencias de la fotografía como arte y documento que refleja lo más agradable y amable, pero también tenga mayor o menor estética, según la tecnología y técnica fotográfica del momento, también refleja la realidad. Hay quien piensa, tenga color o no tenga, esté hecha con una intención o con otra. La fotografía también refleja un halo de tristeza. Algo de sombra, algo de temor, algo de tristeza rutina que arrastra el ser humano. Refleja lo gris de la vida. Lo gris de la existencia. Siempre me acuerdo de algunas fotografías de mediados del siglo veinte. De paisajes rurales celebrando bodas. Y, emergen escenas que dentro de la alegría cierta tristeza.
Diríamos que la vida, la misma vida es el gran actor y guionista de las historias humanas. Se perciben historias grises. Historias de preocupación en los rostros, aunque las novias lleven vestido blanco. Lo he visto hacia mediados del siglo veinte, un poco después de la Gran Guerra, Segunda, en fotografías y fotógrafos, sean sólo documentales, sean historiográficos podríamos decir, sean más estéticos o menos… Con Atget producen muchas de sus fotografías tristeza. Calles vacías, debido no sólo que hubiese más o menos personas andando, sino que la técnica de la imagen en aquel tiempo eran de exposición largas, con lo cual, no quedaba una persona reflejada. Quizás, las fotos de Paris de Atget nos cuentan que una época terminaba, una época terminó. Algunos dirían una fase…
Puede que usted no conozca nada o casi nada de Atget, pero la fotografía del primer siglo después de su invención descubrió las grandes temáticas y los grandes enfoques estéticos, que después el color aumentó, que después el cine, fotografía en movimiento desarrolló, y, que usted ahora, con su móvil está aplicando, aunque no lo sepa.
Piense usted cuántas imágenes su tatarabuelo podría ver cada día hace cien años. Piense usted cuántas imágenes percibe usted cada día. Esto se debe a muchos factores, pero uno, uno al menos, se debe a la invención o descubrimiento de la fotografía, sea fija o sea en movimiento. Entre en su móvil y vea algunas decenas de fotos de Atget. Creo que entenderá mejor lo que le estoy narrando con palabras e ideas… ¡Vea una docena de fotografías de Atget en su homenaje, ya que su vida al final fue compleja a nivel económico, por decirlo de forma suave…!
¡Atget, el artista genial que estuvo buscando toda la vida su arte, del teatro a la imagen fotográfica…!
http://filosliterarte.blogspot.com.es © jmm caminero (13 octubre 2026 cr).

