Junts y el PSOE han alcanzado un principio de acuerdo para que la socialista Francina Armengol se convierta este jueves en la presidenta del Congreso de los Diputados. Según fuentes de la negociación, en la reunión que se celebra a esta hora de la dirección de Junts se habría confirmado ese principio de acuerdo que incluye la reapertura de la comisión de investigación sobre las llamadas ‘cloacas del Estado’ y la creación de una comisión de investigación sobre los atentados de Barcelona y Cambrils del 17-A.
La incertidumbre sobre la primera votación clave de la legislatura se ha mantenido hasta casi el último minuto y solo se ha despejado durante la reunión de la dirección de Junts per Catalunya en la mañana de este mismo jueves. Según fuentes de la negociación, el secretario general de Junts, Jordi Turull, habría comunicado a su partido durante ese cónclave algunos detalles del acuerdo alcanzado.
Según fuentes de Junts, entre esos acuerdos está el uso del catalán en el Congreso -al que se referiría explícitamente Francina Armengol en el discurso de hoy si es elegida-, la reapertura de la comisión de investigación sobre las llamadas ‘cloacas del Estado’ y la creación de una comisión de investigación sobre los atentados de Barcelona y Cambrils del 17-A.
La negociación no se ha acabado de cerrar hasta esta mañana, con contactos que se sucedieron hasta la madrugada de este miércoles y documentos cruzados entre los negociadores socialistas y Junts, además de ERC. Los republicanos han dado también luz verde al último documento, que contenía los mismos compromisos que con Junts. Los republicanos además han negociado un último punto, bajo el epígrafe de la “desjudicialización” del “conflicto político” en Catalunya por las “vías legales necesarias”, que ha acabado recibiendo el sí del PSOE. ERC entiende que esto es un compromiso de que la Mesa no bloqueará la tramitación de una ley de amnistía en caso de que se proponga.
Según ha detallado ERC, la posibilidad de usar lenguas diferentes al castellano se materializará en una ley orgánica, que garantice el uso del catalán en todas las instancias del Estado, incluyendo la justicia, y que culmine también los compromisos del Gobierno sobre el impulso de las lenguas en Europa.
La postura de Junts ha sido de máxima dureza hasta prácticamente el final de la negociación. A menos de 24 horas de la votación, Junts no había tomado una decisión sobre qué haría y el expresident envió un mensaje a través de X (antes Twitter) en el que reclamaba “hechos comprobables” para dar sus votos. Puigdemont se refería a compromisos públicos, que por el momento el PSOE había sorteado. La negociación, sin embargo, se intensificó horas después, cuando los negociadores fueron aceptando algunas de las reivindicaciones independentistas para ganar apoyos para Armengol.
Los puntos pactados son tres reivindicaciones que los partidos catalanes había reclamado con insistencia a lo largo de la última legislatura. El uso del catalán y las lenguas diferentes al castellano en el Congreso era una de las cuestiones en las que ERC y Junts consideraban que podían empujar más al PSOE, después de que Sumar hubiera lanzado esta propuesta en las últimas semanas. Más difícil era conseguir comisiones de investigación sobre la utilización del programa Pegasus para espiar a independentistas o del atentado del 17A, dos materias sobre las que los socialistas nunca había considerado que debiese abrirse una comisión parlamentaria.

