Los relojes deberán adelantarse una hora el domingo de la semana que viene, día 26 de marzo, para adaptarse al horario de verano que rige en todos los países de la Unión Europea.
Cuando sean las dos de la madrugada, las agujas se avanzarán hasta las tres, lo que popularmente significa tener ese día una hora menos para dormir. El cambio de hora se aplica siempre en el último domingo del mes de marzo, coincidiendo prácticamente con el inicio de la primavera astronómica, y se mantiene hasta el último domingo de octubre.
El objetivo del cambio horario es ajustar la jornada laboral a las horas de luz disponibles. Adelantar el reloj significa que, a partir del domingo 26, amanecerá y anochecerá más tarde. Según los defensores del nuevo horario, no aplicar el cambio supondría desperdiciar horas de luz matutina en un momento en que la mayor parte de la población española todavía no se ha levantado de la cama. Además, se gana una hora iluminada por la tarde, lo que tiene una repercusión positiva en el negocio de la restauración y el ocio.

