¿El exceso de fama no es bueno…?

Una cosa es que una persona tenga buena fama ante los demás, y, otra es la adoración y la idolatría a ser conocido, tener fama, estés en la televisión, etc.

Que una persona tenga buena fama ante los demás, buena fama profesional o moral o cultural o económica o de persona seria y de principios, eso es bueno y muy bueno, e, incluso necesario, todo el mundo tiene derecho a su verdadera y buena fama, a su honor, a su intimidad y a su persona. Porque la mayoría de valores se fundamentan en esta realidad. La calumnia, la maledicencia, el producir mala fama a una persona que no se lo merece, la mentira sobre los otros o algún otro sin fundamento y sin necesidad, y, semejantes actividades y actos psicológicos y morales, es uno de los males más extendidos, de los errores morales graves que más se producen en la sociedad, en todos los estratos y estamentos sociales y culturales y económicos, al menos, en esta Piel de Toro…

Pero la fama de ser conocido y reconocido, estar en los medios de comunicación, que seas un marca de imagen o una imagen de marca, pienso y opino que no es bueno para las personas. Sé de sobra que en nuestra sociedad, incluso en los terrenos de la cultura, el dandismo y el ser conocido, ha sido un sello que ha sido importante, para tener una presencia cultural en el campo que sea, especialmente en la literatura, etc. En algunos casos, no se sabe, hasta dónde la notoriedad pública ha influido positivamente para la producción cultural y viceversa.

Pero incluso admitiendo esto, que hay figuras en el mundo cultural, que casi todo el mundo las conoce y las entiende y saben su figura y su nombre, y, más o menos, a qué se dedican, sería algo así, como una marca comercial. Y, esto se ha extendido en muchos campos de las artes, incluso de otros saberes más especializados. Yo, sigo pensando y opinando que la fama y la notoriedad pública, no es bueno para las personas. Pienso que cada persona en su oficio y profesión debe ser y estar considerados lo mejor posible, en su honradez y en su eficiencia. Pero también, que el anonimato es necesario y es bueno.

Que las personas puedan caminar por la calle, y, nadie los reconozca, pienso que es bueno para la salud física y biológica y psicológica de esas personas. Que puedan ir a cualquier lugar y no sean conocidos, es un grado de autolibertad y libertad que esas personas se merecen y se otorgan a sí mismos. Nadie está representando un papel delante de ellos o ellas, ellos y ellas no tienen que adoptar un papel/roll/máscara…

Puede que esta forma de pensar o sentir, no sea de esta época, cuándo todo el mundo quiere estar en los medios de comunicación, sea la profesión que sea. Pero, pongamos un ejemplo, y, una excepción. Todos los días va usted a los supermercados, y compra y consume alimentos. Estos son fabricados por empresas, y, detrás de esas empresas hay sociedades anónimas o limitadas. Y detrás de ella, existen propietarios de dichas entidades de forma mancomunada o de forma individual. Y, usted y yo, no conocemos quienes son los propietarios, ni nombres, ni apellidos, ni fotos, salvo excepciones muy excepcionales, de quién es esa cadena de ropa, de alimentos, de vehículos, de inodoros, de y de… Esas personas, que tienen una enorme importancia de y para y en la sociedad apenas nadie conoce sus nombres, sus rostros. Salvo las personas que se dedican a ese campo profesional… personas que posiblemente influyen mucho en la economía y en la política entre bastidores y entre silencios y sollozos y gozos…

Pienso que eso es lo ideal, alguien que sea una gran escritor, por poner un ejemplo, sus libros se vendan como rosquillas y trozos de queso y jamón, se aprecien en todos los departamentos universitarios del mundo, pero que sus rostros y sus caras, no sean conocidas. Que puedan caminar por la calle, como seres anónimos observando con/en realidad lo real, que nadie haga un papel ante ellos, que los demás se comporten de forma rutinaria con sus defectos y sus virtudes, no representando un papel/rostro/personaje/teatro…

El periodista/redactor/articulista Javier Romualdo, en la Agencia EFE, el día 04 de noviembre de 2022, en una noticia/crónica/comentario titulada: Selena Gómez destapa sin tapujos la crudeza de la fama en “My Mind & Ne”. Esta crónica nos narra perfectamente lo que estamos indicando y mostrando y argumentando y evaluando.

Cierto es que podemos entender y comprender que la fama pública de notoriedad y ser conocido, puede ser un arma ambivalente, puede ser un terrón de azúcar y un terrón de veneno. No podemos negarlo. Pero cómo se puede conseguir esto. Imaginemos que un escritor o pensador o empresario o director de cine o periodista o… quiere ser eficiente en su trabajo, quiere alcanzar productividad de excelencia, quiere ser bueno y muy bueno en su oficio, pero al mismo tiempo no quiere demasiada notoriedad, fama pública, ser un personaje público, sino simplemente, ser y estar en el mundo con un grado suficiente y necesario de olvido, de anonimato, olvidada su persona, pero no su actividad profesional…

¿Díganme, como se puede alcanzar hoy, cuándo hoy te exigen que envíes curriculum a/en todos los lugares a los que te presentes, que envíes las fotos, que estés en redes sociales, que casi seas un dandi público, no digo que hagas la prueba de absorber un litro y medio de agua por el recto, pero casi…? ¿Díganme hoy, como se es eficiente en grado notable y excelente, y, que tu rostro no salga en los medios de comunicación…?

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es © jmm caminero (06-16 nov. 2022 cr).

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