Hoy, corren tiempos que toda persona recibe una enorme cantidad de datos, de recepciones en forma de sonido, imágenes, palabras, una enorme cantidad de contenidos. Es tiempo y época, quizás, en estos cientos de palabras, que quizás reflexionemos un poco más sobre temas esenciales, pero no tan deprisa, sino despacio. Usted estimado lector, puede al lado de estas palabras, contestar según su opinión, o al menos mentalmente, de camino al trabajo en el bus, en el metro, esperando una consulta médica, en un paseo por su ciudad…
P. ¿Y cuándo viene la tristeza, ansiedad, pena, angustia, trauma, herida, depresión qué pueda hacer las humanidad, la literatura, la filosofía, la ciencia, el saber ortodoxo por el ser humano, por ese ser humano concreto…?
R. Ante un problema grave hay que ir al médico, psicólogo y especialistas biosanitarios ortodoxos, al saber ortodoxo. Después, creo que la filosofía, algunas filosofías, las artes, la espiritualidad pueden ayudar, pueden tener argumentos y razones para seguir teniendo esperanza, o al menos, una mínima, para continuar viviendo y existiendo. Quizás, el mayor consejo que pueda dar, que no creo que quizás sea el mejor, es saber, que después de toda noche, siempre viene el día, el clarear del día. Y en ese ciclo estamos todo existir humano, hoy y ayer y mañana.
p. ¿No eres demasiado optimista?
R. No, no, soy realista. Hoy, si nos fijamos bien, es mucho mejor en todos los parámetros que hace cien años. Hoy, las personas, millones, cientos de millones, hoy, la forma de vivir hoy, al menos en Occidente, les habría parecido un paraíso a las generaciones del pasado.
P. ¿Y distinguir el bien y el mal?
R. Salvo que se sea un sociópata o psicópata, no es tan difícil distinguir el bien del mal. Se puede seguir la siguiente regla o norma, que creo sirve en más del noventa por ciento de los casos, “¿En las mismas condiciones y circunstancias desearías que a ti te tratasen de ese modo o de cual otro, siempre medido por la prudencia y el mayor grado de verdad y de bondad, para uno mismo, y para los demás…?”.
p. ¿Cómo…?
R. A usted le gustaría le tratasen así de ese modo o de tal otro, a usted le gustaría que tratasen a la persona que más quiere de este modo o de este otro.
P. ¿No acabo de entender…?
R. Es la regla de oro de la moral, ya fijada hace milenios. Usted es un mentiroso empedernido, pero a usted le gusta que le mientan, usted es una persona que cae en la ira o en la cólera, pero a usted le gusta que le traten a sí de ese modo, usted cae en la lujuria, pero usted en el fondo quiere que caigan en la lujuria los seres que más quieren…
p. ¿Es tan importante una ética y moral correctas?
R. Sin una ética y moral correctas y adecuadas y verdaderas, el ser humano, tanto individual, como a nivel colectivo o social, se produce a si mismo muchos errores, muchas penas, muchos sufrimientos, muchas angustias, muchos dolores en definitiva. Muchos dolores de todas clases. Si miramos las grandes y graves injusticias, tienen muchos factores y componentes, pero uno de ellos, es una ética y una moral incorrectas, aunque pareciesen verdaderas.
P. ¿Puede poner un ejemplo…?
R. Gran parte de los males causados, diríamos en las dos guerras mundiales, tienen un componente, de que colectivos y grupos e ideologías tenían éticas teóricas y morales prácticas erróneas, tanto en cuanto a la verdad, tanto en cuanto al bien y bondad, individual y colectivo.
p. ¿Es decir, pasarán siglos y no entenderemos los campos de concentración y exterminio que en el siglo veinte, el siglo con más cultura y conocimientos, se proyectaron y materializaron por casi todos los continentes, amparándose en diversas ideologías…?
R. ¡Es obvio y evidente, hoy la civilización arrastra ese poso negro, ese mar o laberinto negro, que no sabe cómo explicar, cómo la humanidad fue capaz de crear esos campos de concentración y de exterminio…!
P. ¡No tenemos esperanza…!
R. Tenemos y tenemos mucha, porque somos conscientes de la enorme capacidad que tenemos de hacer el bien y de hacer el mal. Además tenemos la Declaración de los Derechos Humanos, que con todos los matices que se quiera, es una ética moral política y sociopolítica, un faro para que todas las civilizaciones y culturas puedan orientarse, e incluso, todo ser humano, en su actividad, sea al menos un mínimo de conducta moral.
p. ¿Cuál es el tema de fondo en esta cuestión, o cual es el error en esta cuestión…?
R. Existen varios, pero uno de los más graves, es no tomar al otro ser humano, o a si mismo, no tomarlo como un ser humano, sino solo como un objeto, es decir, un interés, solo un interés para tu placer, o para tus ideas, o para tu ganancia económica, o simplemente alguien que como no piensa como tú, se puede anular. Este es el grave problema, y en el que podemos caer todos, es castigar al otro, porque creemos que no coincide con nuestros intereses, nuestra ideología, nuestro pensamiento… Y esto, esto puede ocurrir en muchos sitios y lugares, existe una escalera o escala del mal. Podemos hacer mucho daño al que tenemos al lado, aunque nosotros no los enviemos a campos de exterminio…
P. ¿Y qué…?
R. Miedo produce, si miras profundamente, miedo me produce al ver a muchas personas, y me pregunto, qué harían, qué serían capaces de hacer, si tuviesen poder suficiente, si cayese la sociedad en un periodo de anarquía jurídica…
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