Lo que debía ser una jornada de fiesta deportiva en la Paradise se convirtió el pasado domingo en un recordatorio de lo fina que es la línea entre el éxito organizativo y la tragedia. Un corredor sufrió un colapso grave durante el recorrido que requirió su evacuación urgente en un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) hacia el hospital de referencia en Tenerife. Sin embargo, el foco de la polémica se ha centrado en los 30 minutos de retraso que tardó en llegar la ambulancia privada contratada por la organización para la cobertura exclusiva de la prueba.
En el entorno del trail running, donde cada minuto es vital para la supervivencia y para evitar secuelas permanentes, una demora de media hora en un dispositivo preventivo se considera un fallo crítico. Fuentes expertas en seguridad de eventos deportivos señalan que este tipo de incidentes suelen destapar fallos en el diseño o en la ejecución de los Planes de Seguridad y Autoprotección.
Las claves de una demora crítica
Expertos en emergencias apuntan a varios factores logísticos que explican por qué la asistencia médica puede tardar en llegar en una geografía tan compleja como la de La Gomera. Entre ellos, destaca la movilidad y ubicación de los recursos; es habitual que las ambulancias se sitúen fijas en la meta, lo que dispara los tiempos si el accidente ocurre en tramos intermedios de difícil acceso.
Asimismo, los fallos en la cadena de comunicaciones (zonas de sombra sin cobertura o falta de emisoras en los puntos de control) y la posibilidad de que el único recurso sanitario estuviera atendiendo otra incidencia simultánea sin un retén de reserva son los ejes de una investigación interna que busca aclarar lo sucedido. La normativa exige que la dotación sanitaria sea proporcional a la dispersión y dureza de la carrera.
Solidaridad en el camino y buenas noticias
La contraparte luminosa de la jornada la protagonizaron los propios asistentes y vecinos. Ante la ausencia inicial de los servicios médicos de la prueba, fueron las personas a pie de calle quienes prestaron los primeros auxilios y sostuvieron la situación en los momentos más dramáticos.
Días después del susto, el optimismo regresa. Según han confirmado el propio deportista y su padre, el atleta evoluciona favorablemente y ya se encuentra fuera de peligro. En un gesto que honra al corredor y a su familia, ya se han puesto en contacto con varios de los ciudadanos que le auxiliaron en la ruta para agradecerles en persona una intervención que, sin duda, fue determinante para su vida.
El debate sobre cómo blindar la seguridad en el deporte de montaña canario sigue abierto, pero hoy la Paradise celebra la mejor de sus victorias: la recuperación de uno de sus corredores.

