
La siguiente descripción debemos agradecerla al realejero José de Viera y Clavijo y a sus informantes gomeros, a finales del siglo XVIII. En ella se describe de manera prolija el fértil valle de Hermigua, enclavado en el norte de La Gomera.
“Este lugar delicioso, circunvalado de altos cerros de donde se despeñan tres caudalosísimos arroyos, cuyas saludables aguas le fertilizan, está al poniente de la capital y al este de Chipude.
Tiene decente iglesia parroquial con cura provisión del obispo, un convento de once religiosos dominicos y una ermita de Santa Catalina en las playas, a cuya imagen cortaron los moros la cabeza cuando quemaron la misma ermita en cierta entrada.
Compónese la feligresía de 1.690 personas: 787 hombres y 903 mujeres. Hay familias de calidad. Tiene alcalde ordinario.
Está plantado todo el valle de viñas, plátanos, higueras de diversas especies, dragos, limones, palmas, árboles frutales, ñames y todo género de bonanzas.
En lo antiguo hubo hazas de cañas de azúcar y dos ingenios; hoy sólo quedan los vestigios.
Con el arroyo de Monforte muelen ocho molinos. Sus pagos son:
1.° Lo de Juana, cuyas aguas hacen aquel suelo lozano y fértil en villas y pomares.
2.°El Palmar, tierra de panllevar.
3.°Montoro, a una legua de Hermigua, cuyos vecinos por lo general son cabreros.
4.° Los Álamos, sitio llamado así por la arboleda de esta especie.
En este Valle do Hermigua se cogen 600 pipas de vino, 580 fanegas de legumbres, 3.000 libras de seda.
Hay 1.000 cabezas de ganado vacuno para la labranza, 400 de ganado menor y suficiente número de bestias de carga.
Si Hermigua tuviese aceite y más trigo, no necesitarían sus habitantes de nada forastero para la comodidad de la vida.
Entre sus montañas sobresale la de Ansosa, vestida de muchas especies de los mejores árboles, cuya fuente del Pajarito prefieren los ciervos a todas las aguas del país.
Sus puertos son la playa de Santa Catalina, peligrosa por los bancos de arena, y la del Azúcar, al extremo del pago de Montoro, playa tan espaciosa y bella que muchas familias suelen ir a recrearse en ella por los veranos.”

