París bien vale una misa, es un tópico cultural originado en una frase, probablemente apócrifa, atribuida a Enrique de Borbón o de Navarra, el pretendiente hugonote (protestante) al reino de Francia, que eligió convertirse al catolicismo para poder reinar. Desde entonces viene utilizándose con el sentido de la conveniencia de establecer prioridades: es útil renunciar a algo, aunque sea aparentemente muy valioso, para obtener lo que realmente se desea. También en el sentido de afear la falta de sinceridad o de convicciones, o de representar la tolerancia o el indiferentismo.
No sabemos si este caso sera igual, pero ver a Javier Trujillo cargando a San Isidro Labrador en la fiesta de Alajero se nos antoja un poco extraño, cuando no fuera de tono o fuera del uso habitual de las cosas, y cuando un político «se pasa» en hacer algo que esta fuera de lo habitual casi siempre hace el ridículo.
Pero podria ser que al candidato del PP al Cabildo de La Gomera de repente le llenen los temas religiosos, cosa que debe ser en este caso respetada.


