Ramón Espinar ha confirmado su salida definitiva de En boca de todos, el programa que presenta Nacho Abad en Mediaset, tras cuatro años de colaboración regular. En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, el politólogo explicó que ya no se sentía a gusto en el formato y que esa incomodidad se hacía especialmente evidente una vez que se encendían las cámaras. Durante todo ese tiempo acudía dos días a la semana y mantuvo siempre su invitación abierta, según él mismo precisó.
La decisión, aclaró Espinar, no guarda ninguna relación con el accidente ferroviario de Urda, en Toledo. Subrayó que continuaba formando parte del equipo cuando ocurrieron los hechos y que su marcha responde a motivos distintos. En el mismo comunicado reconoció las dificultades de opinar de política a contracorriente en un espacio con una línea editorial marcadamente de derechas y con un presentador de perfil similar, aunque insistió en que siempre pudo expresar sus posiciones con total libertad.
El ambiente entre compañeros fue, según sus palabras, correcto. Mencionó de forma explícita a Carlos Cuesta, Antonio Naranjo y Andrea Levy, con quienes aseguró no haber tenido choques ni problemas personales. El trato del equipo de producción también fue, a su juicio, estupendo a lo largo de estos cuatro años, y el propio presentador mantuvo con él una relación profesional en la que cabían los enfrentamientos de opinión sin que eso derivara en conflictos fuera de antena.
Lo que le llevó a desvincularse fue el tono del programa, el formato y el lenguaje audiovisual que se había consolidado. Espinar describió una dinámica de tertulia agresiva, con gritos y zascas, en la que se veía a sí mismo demasiado gritón cuando revisaba las imágenes. Cada vez le costaba más mantener la calma y defender sus ideas de la manera pausada que considera adecuada, y las mañanas en las que tenía que acudir le generaban cada vez menos ganas. Aunque reconoció que en el “macarreo” también se lo pasó bien en determinados momentos, concluyó que ese estilo no es el lenguaje en el que quiere moverse.
En su opinión, ese tipo de debate no construye nada positivo en la época actual. Por eso ha optado por buscar espacios donde pueda intervenir de forma más tranquila y argumentada. La despedida pone así fin a una etapa larga en uno de los programas matinales de referencia de la televisión española, en un momento en el que otros formatos de debate político, como Horizonte de Iker Jiménez, también atraviesan momentos de alta tensión en plató.

