El Pueblo Canario apoya al gobierno democrático y popular de la República Bolivariana de Venezuela y al Pueblo Venezolano, ante el execrable, abominable y depravado anuncio del Presidente de Los Estados Unidos indicando que Venezuela “representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política Exterior de Estados Unidos, declarando la situación de emergencia nacional”. El Pueblo Canario rechaza de forma contundente la agresiva injerencia de Estados Unidos, llamando a activar el debate y la movilización, haciendo también una llamada a la Comunidad Internacional, en especial a los movimientos sociales, para que se desplieguen campañas de solidaridad con el Proceso Bolivariano.
El Pueblo Venezolano con los gobiernos democráticamente elegidos del Presidente Chávez, antes, y el del Presidente Nicolás Maduro ahora, al frente, ha cometido el delito que el gobierno norteamericano no puede perdonar, el de haber elegido un rumbo independiente y libre de toda tutela extranjera. Es con estos dirigentes con los que el pueblo ha podido poner la riqueza petrolera al servicio de su desarrollo humano, empezando por su alimentación. Ha roto con casi cien años de gran dependencia con respecto a los monopolios petroleros norteamericanos y al gobierno que los defiende que impusieron al país desde 1908 sucesivas dictaduras de las más feroces que ha vivido el continente y gobiernos falsamente democráticos y totalmente sumisos. Nunca el gobierno norteamericano exigió ningún respeto a los derechos humanos a tiranos despiadados como Gómez o Pérez Jiménez, y a represores como Betancourt y Carlos Andrés Pérez, por la sencilla razón que siempre actuaron sometidos al Departamento de Estado Norteamericano y a los intereses de la Standard Oil de New Jersey, de la British Company y de la Shell Petroleum Company, entre otras compañías extranjeras.
Rechazamos que la Venezuela bolivariana represente la menor amenaza contra la Seguridad Nacional de Norteamérica. Más bien los esfuerzos de la política exterior del Gobierno bolivariano son los de la solidaridad, entre otras, apoyando con energía a precios preferenciales a países del Caribe, incluso a poblaciones pobres dentro de los Estados Unidos. Rechazamos los argumentos falsos y ridículos que emplea el Presidente Obama para decretar el estado de urgencia en su país y así imponer sanciones abusivas y amenazar a Venezuela con intervención militar. Los Estados Unidos instalaron dictadores en Venezuela que violaron salvajemente los derechos humanos de su población. Es Venezuela quien está amenazada por la potencia estadounidense y no al revés.
El Pueblo Canario, siempre ha tenido y tiene grandes vínculos afectivos con el Pueblo Venezolano. Es una razón más para expresar nuestra solidaridad al igual que ya lo hicieran los organismos regionales de la zona, tales como UNASUR, CELAC, Petrocaribe y numerosos movimientos sociales de todos los continentes. Conocemos al Pueblo Venezolano y sabemos de su talante pacífico y de su rechazo a la guerra. Maduro ha declarado y proclamado a Venezuela como zona de Paz.
El presidente Obama amenaza con cometer otro acto de injerencia brutal contra un pueblo latinoamericano, como los que en el pasado ha cometido los EE.UU. contra México, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Cuba, República Dominicana, nación insular de Granada, Chile, Brasil y otros. Canarias une su voz a la de todos los pueblos amantes de la Paz, de la Amistad Internacional, del respeto al Derecho, a la Justicia, al diálogo como forma de resolver toda diferencia y de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.
Exigimos al presidente Obama que derogue, de forma inmediata la injusta Orden Ejecutiva que ha firmado, que no cometa ninguna injerencia ni agresión contra la Independencia de Venezuela y que respete el camino independiente elegido por el Pueblo venezolano para llevar adelante su desarrollo y la solución de los problemas que actualmente tiene, gran parte de los cuales proceden de la pesada herencia que le han dejado siglos de colonialismo, siendo ahora amenazada por la nueva versión globalizada del neoliberalismo, comunicacional, financiera y armamentística.

