Hermigua es un pequeño municipio rural de La Gomera, con apenas 1.750 habitantes, y con una renta per cápita municipal situada en la posición 81 de 88, es decir, dentro del 10% más bajo de Canarias. Por otra parte, el sentido común, aunque mudo, ciego y sordo, es una característica del mono sabio que, de acuerdo con sus principios, siempre evita pensar mal.
Sabe, como cualquiera de nosotros, que el esfuerzo público realizado por cualquier administración, debería estar convenientemente justificado después de analizar, no sólo su viabilidad, sino también el eventual coste de oportunidad que puede significar no invertir en otras actuaciones más convenientes, para la defensa del interés general.
Por tanto, la respuesta pública debería tener en cuenta, no sólo el importe con el que la Administración cuenta en su presupuesto, sino también la prioridad del proyecto en el que se invierte, estimando, con carácter previo, su retorno, el valor inducido que se puede esperar, el plazo en el que se espera recuperar la inversión, los costes asociados a su mantenimiento o explotación y, a la vez, saber qué otros proyectos alternativos o necesidades se están aplazando o dejando de atender.
Sin datos y sin información, resulta imposible pronunciarse sobre la viabilidad de cualquier proyecto. Hacerlo, apoyándonos sólo en la probabilidad de que se cumpla, simultáneamente, el valor de cada variable que presuponemos, daría lugar a interpretaciones fácilmente rebatibles. Por eso, sólo utilizaremos algunas premisas conocidas que nos permitirán, con mayor certeza, justificar una valoración de lo que cabe esperar de los proyectos objeto de este artículo.
Para ello, partimos de un análisis comparado de dos apuestas públicas. De una parte, un Centro de Talasoterapia Marina en avanzado estado de ejecución, y orientado a la salud y al turismo; y de otra, la pretendida puesta en marcha de una Empresa de Servicios Agrícolas, sin ánimo de lucro, que apoye a los agricultores locales mediante la prestación de trabajos y servicios en finca, además de un asesoramiento técnico agrícola individualizado.
1.- En relación al CENTRO DE TALASOTERAPIA, la estimación de sus “números”, parte de una inversión inicial superior a los 5.000.000 de Euros, si bien se cree que, actualmente, supera los 7.000.000€, muy lejos de los 4.046.911€, presupuestados inicialmente, desde 2013.
Junto a la oferta de gimnasio, piscina, hidroterapia, saunas, jacuzzi, preocupa la exigencia de tener que contar y mantener con un acceso permanente al agua marina, en las condiciones sanitarias establecidas para las instalaciones de uso público y exigidas por la normativa, para la prestación de los servicios de talasoterapia que dan nombre al centro. Asimismo, se desconoce el número exacto de profesionales que prestarán sus servicios en sus instalaciones, aunque es fácil anticipar que si, se pretende mantenerlo abierto seis días a la semana, en horarios de 8:30 a 21:00, será necesario contar con personal durante las trece horas y media que puede estar abierto, de martes a domingo, ambos días inclusive. Su plantilla, nunca inferior a seis personas, estará dedicada, entre otros, al mantenimiento, la limpieza, el socorrismo o la aplicación de tratamientos de talasoterapia. Para reducir, al menos parcialmente, los costes asociados a su previsible elevado consumo energético, cuenta con una instalación de energía fotovoltaica. Aún resta por concretar la adquisición de suelo próximo y la ejecución de obras e instalaciones descubiertas que complementen su oferta, o permitan cumplir con lo establecido en relación a su salida de emergencia, o a una supuesta demolición y nueva construcción de la ermita de Santa Catalina, recientemente reconstruida. También sorprende que, a punto de finalizar las obras del centro, tampoco se hayan iniciado las obras de ensanche de la vía de acceso, ni la urbanización del entorno o el acondicionamiento de plazas de aparcamiento, lo que terminará ocasionando molestias e incomodidades a los usuarios que accedan al recinto. Urbanización y accesos que, por otra parte, sufrirán, más temprano que tarde, los esperados efectos de la inundación y el arrastre de material por parte del mar.
Por lo que sabemos, el proyecto, desde su inicio, carece de un estudio de mercado o de un plan de viabilidad que permita anticipar la posible demanda de sus servicios. Partimos pues, de una declaración de intenciones voluntarista que, desde el Ayuntamiento de Hermigua, se defiende en la exposición de motivos del Reglamento de Organización y Funcionamiento del Servicio Municipal de Piscinas previsto para el Centro de Talasoterapia (BOP 96/2025, de 11 de Agosto de 2025) y que, muchos esperamos que se redacte en idéntico sentido, si se decide promover la empresa de servicios agrícolas que se precisa: “El abandono no debe ser una opción. Nuestra comunidad merece espacios que promuevan la salud, la cohesión social y el desarrollo. Instamos a las autoridades correspondientes a considerar la reapertura de la piscina municipal como una prioridad para el presente y el futuro de nuestro pueblo”. Así las cosas, cada uno es libre de interiorizar su particular estimación de la demanda de servicios, partiendo de un supuesto tan optimista como inconcreto: “… malo será que la instalación no la usen 30, 40, 50, … 100 ,… ó 125,… personas diarias, a un precio medio diario estimado, comprendido entre los 3 y los 10 euros”. Tan amplio rango de precios medios obedece al variadísimo “mix” de servicios que pueden contratarse, dependiendo de cuál sea la residencia de los usuarios, su franja de edad, el número de usuarios vinculados a cada unidad familiar, o si los servicios se contratan por día, por semana o por mes, según lo establecido en la Ordenanza Fiscal Reguladora de las Tasas por la Utilización o Aprovechamiento de las Instalaciones Deportivas del Centro de Talasoterapia (BOP 80/2025, de 4 de Julio de 2025).
Con estas premisas, para poder cubrir sus costes, el centro deberá acoger muchísimos usuarios cada día, evitando, en todo caso, que su piscina de 25 metros supere el aforo máximo permitido por el Decreto 212/2005, de 15 de noviembre.
Por último, sólo resta reconocer que estamos ante una infraestructura pública cuyo precio de ejecución es muy superior a su valor, que ofrece un desafiante impacto medioambiental en el mismísimo frente de la Playa de Santa Catalina, advirtiendo además al lector, sobre su enorme rigidez operativa. Rigidez que dificultará, mientras cada día, continúa recibiendo más y más inversión, cualquier posible “marcha atrás”, si se demuestra y acusa en las arcas públicas la constante sangría de fondos o la difícil reconversión a cualquier de sus instalaciones, para cualquier otro uso. Si se diera tal circunstancia, tal y como se ha hecho con otras infraestructuras públicas, habría que optar por el mal menor: admitir su inviabilidad y encontrar algún agente interesado en la explotación de su concesión, u optar por una explotación mixta.
2.- Paralelamente, en relación a la EMPRESA de SERVICIOS AGRÍCOLAS, sostenemos para su defensa la misma exposición de motivos utilizada para justificar el centro de talasoterapia: “El abandono del campo no debe ser una opción. Nuestra comunidad merece espacios que promuevan la salud, la cohesión social y el desarrollo. Instamos a las autoridades correspondientes a considerar la lucha contra el abandono de las pequeñas explotaciones de nuestro municipio, fruto de su pequeña dimensión, avanzada edad de los agricultores, ausencia de relevo generacional o reducidísima rentabilidad de las explotaciones, como una prioridad para el presente y el futuro de nuestro pueblo”. Para su concreción, pensamos en una persona jurídica, sin ánimo de lucro, con enfoque de sostenibilidad y apoyo comunitario agrícola y medioambiental, en el que al menos el 50% de sus gastos se financie con aportación pública y el resto, con la facturación de servicios realizados a cada una de las explotaciones agrícolas clientes, siempre evitando que su importe supere unos precios de mercado inasumibles, para las pequeñas explotaciones demandantes de apoyo público.
Como estimación de sus “números”, proponemos dotarla con una inversión inicial de entre 100.000€ y 140.000€, muy inferior al 2% de lo invertido, hasta este momento, en el Centro de Talasoterapia. Su objetivo sería apoyar a los agricultores de las pequeñas explotaciones agrarias de Hermigua, mediante la oferta de servicios como desbroce, tratamientos fitosanitarios, poda, planta, cosecha o asesoramiento técnico del cultivo. Para ello, proponemos iniciar el proyecto con una plantilla de hasta 10 personas (8 técnicos encargados de la ejecución material de los trabajos, 1 administrativo y 1 gerente con perfil y experiencia en el asesoramiento agrícola de los cultivos), que se irán incorporando a medida que la contratación de servicios lo justifique. Entre los medios materiales, consideramos necesario contar con hasta dos vehículos, para el traslado de técnicos y equipamiento; una pequeña oficina, con servicio, zona de vestuarios, además de almacén para equipo, maquinaria y, con especial protección, para los productos fitosanitarios que se custodien.
Las tarifas de precios que la empresa aplicará a sus explotaciones clientes dependerá del tipo de servicio, de la superficie o número de plantas, de la urgencia, y de la dificultad de acceso a las mismas.
CONCLUSIONES.-
- Desde el punto de vista económico, ambas actuaciones requieren aportaciones sostenidas de fondos públicos para su funcionamiento. Sin embargo, la empresa de servicios agrícolas, con una inversión inicial mucho menor y una estructura compartida de costes, resulta significativamente más eficiente, en términos de retorno económico por euro público invertido. Al mismo tiempo, tiene un modelo más equilibrado y escalable, que podría acercarse a su punto de equilibrio ajustando servicios, tarifas o ampliando su base de usuarios.
- En términos de generación de empleo directo e indirecto, la empresa de servicios agrícolas también presenta un impacto social más amplio, que el esperado con la implantación del centro de talasoterapia. Sugerimos priorizar su puesta en marcha, por su alto impacto social, económico y estructural en el sector primario local. También, por su bajo coste de implantación, por su fácil desinversión de los activos necesarios, así como por su impacto directo en el empleo, la economía local y en el mantenimiento del paisaje agrícola tradicional. Se trata, pues, de un proyecto con menor riesgo financiero y mayor flexibilidad porque la empresa puede adaptar su escala de actividad progresivamente, ajustando sus servicios a la demanda real.
- La empresa de servicios agrícolas responde a una necesidad real del sector primario local: pequeños agricultores que necesitan apoyo técnico a precios bonificados, para el sostenimiento de las explotaciones. Con ello se mejoraría la viabilidad de las esforzadas explotaciones agrícolas locales, atendiendo las imitaciones del uso del suelo rústico de protección agraria que las afecta, y reduciendo o revertiendo la tasa de abandono de fincas, mientras se preserva y protege el paisaje agrario tradicional, que es un activo económico y cultural de Hermigua.
- El centro de talasoterapia puede tener externalidades positivas vinculadas al turismo y la salud, pero su alta inversión inicial y su déficit sostenido esperado la convertirán en una opción económicamente menos eficiente, y con una sostenibilidad financiera muy baja. Para impulsar, al menos en parte, su viabilidad futura, sugerimos considerar un modelo mixto con colaboración privada o subvenciones específicas del ámbito turístico y de salud. Creemos que su viabilidad debería replantearse en un contexto de desarrollo turístico más sólido o bajo un modelo de colaboración público-privada.
- El centro de talasoterapia enfrenta un riesgo significativo de infrautilización. En cambio, la empresa de servicios agrícolas responde a una demanda concreta y recurrente, que puede crecer con el tiempo y adaptarse a las nuevas realidades de un cada vez más apreciado entorno “verde”.
Por último, ahora que resta algo menos del 50% del presente mandato de nuestras administraciones públicas locales, quedan invitadas, si así lo consideran, a dotar en sus respectivos presupuestos para 2026, los importes necesarios que impulsen la justificada creación de una empresa de servicios agrícolas.
@JulioMora60
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