sáb. Sep 21st, 2019

Médicos sin Fronteras reanuda su actividad en el Mediterráneo

Médicos Sin Fronteras (MSF) reanuda sus operaciones de búsqueda y rescate para salvar vidas en el Mediterráneo central, a la vez que condena la inacción criminal de los gobiernos europeos. El retorno de la organización médico humanitaria al mar se produce después de una campaña de dos años en la que parte de los gobiernos de la UE ha tratado de poner fin a la labor humanitaria de las ONG en el Mediterráneo y ha normalizado unas políticas vengativas que no han hecho más que causar muertes en el mar y sufrimiento en el conflicto libio.

«Los políticos quieren hacernos creer que las muertes de cientos de personas en el mar y el sufrimiento de los miles de refugiados y migrantes atrapados en Libia son un precio aceptable a pagar para controlar la migración», dice Sam Turner, coordinador general de MSF para la misión de búsqueda y rescate en el Mediterráneo y para Libia. “La dura realidad es que mientras anuncian el fin de la llamada crisis migratoria en Europa, ignoran la crisis humanitaria que estas políticas perpetúan en Libia y en el mar. Todas estas muertes y todo este sufrimiento se pueden prevenir, así que mientras continúen, nos negamos a permanecer de brazos cruzados «, añade Turner.

Sin apenas barcos de rescate en el Mediterráneo central y los últimos vestigios de la capacidad de búsqueda y rescate europeos abandonados imprudentemente, esta ruta marítima es la ruta migratoria más mortal de todo el mundo. En lo que va de año, al menos 426 hombres, mujeres y niños han muerto al intentar alcanzar Europa, 82 de ellos en un solo naufragio ocurrido hace tan sólo dos semanas. Además, los buques comerciales se encuentran en una posición insostenible, atrapados entre el deber de rescate y el riesgo de quedar varados en el mar durante semanas debido al cierre de los puertos italianos y la incapacidad de los Estados de la UE para acordar un mecanismo de desembarque.

Ataques a los centros de detención

Los combates que asuelan Trípoli, la capital de Libia, desde hace más de tres meses han provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas y han dejado atrapados y sin capacidad para huir a refugiados y migrantes en los centros de detención. Los enfrentamientos se han cobrado ya la vida de 60 de estas personas.

Las evacuaciones humanitarias fuera de Libia siguen siendo únicamente puntuales e inadecuadas, dejando la ruta mortal por el Mediterráneo como una de las únicas vías de escape posible. Mientras tanto, los gobiernos europeos están violando sus obligaciones legales y los principios humanitarios que firmaron al apoyar a la Guardia Costera Libia para que devuelva a estas personas vulnerables a Libia, en algunos casos a centros de detención donde quedan expuestos a disparos y ataques aéreos, como lo atestigua el ejemplo más reciente del centro de detención de Tayura.

 «Nuestra presencia en el mar es para salvar vidas, eso es lo esencial. Pero no permaneceremos callados mientras personas vulnerables sigan sufriendo», asegura Turner. “La condena que hacen los líderes europeos de los asesinatos de refugiados y migrantes en Libia debería ir acompañada de la reanudación de las operaciones oficiales de búsqueda y rescate, el desembarco en lugares seguros, la evacuación inmediata fuera de Libia y el cierre de todos los centros de detención. La hipocresía que supone aumentar el apoyo a las intercepciones en el mar y el posterior retorno forzado de estas personas a centros de detención donde suceden todo tipo de atrocidades, sugiere que estas condenas son en realidad palabras vacías”.

Mientras los gobiernos de la UE no asuman su responsabilidad en las operaciones de búsqueda y rescate, y mientras haya personas huyendo de Libia, se necesitarán buques humanitarios en el Mediterráneo. Para MSF, cuyo trabajo se rige por los principios humanitarios, sería inconcebible no tratar de evitar que las personas se ahoguen y llevarlos a un lugar seguro, donde aquellos que necesitan protección internacional puedan solicitar asilo a las autoridades pertinentes

El Ocen Viking, de bandera noruega, fue construido en 1986, tienen 69 metros de eslora y 15,5 de manga. Está totalmente equipado para realizar operaciones de búsqueda y rescate con cuatro botes de alta velocidad, así como una clínica médica con salas de consulta, triaje y recuperación. El barco tiene capacidad para llevar hasta 200 supervivientes a bordo. El equipo de MSF está compuesto por nueve personas: un médico, dos enfermeras, una matrona, un logista, un mediador cultural, una oficial de asuntos humanitarios, una responsable de comunicación y un coordinador que lidera el equipo.

El equipo de SOS Mediterranée, a cargo de las operaciones de búsqueda y el rescate, está compuesto por 12 personas. Además el buque cuenta con 9 personas como tripulación contratadas por el propietario del barco.

nuevatribuna.es

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