El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha dibujado la sombra del “fraude” masivo en las bajas laborales en un discurso en el que apuesta por recortar lo que cobran los trabajadores enfermos. “Esto es un cáncer que no podemos pagar”, ha afirmado. Las bajas por enfermedad han aumentado mucho en los últimos años, en España y en la mayoría de países europeos, pero estos discursos invisibilizan las causas de este incremento. Desde el efecto de la pandemia a la saturación de la sanidad pública, más gente mayor trabajando, el estallido de los problemas de salud mental y cierto cambio generacional, entre otros.
Una de los primeros marcos que hay que aclarar es qué son las bajas laborales. Porque Feijóo, al igual que gran parte de las patronales de empresarios y organismos conservadores, las denominan de “absentismo”. El líder del PP llegó a decir esta semana que “la Administración Pública considera que un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación” y seguir cobrando “lo mismo”.
Esto es algo que directamente no existe en España. Las bajas laborales las autoriza siempre un médico, que acredita que un trabajador tiene alguna enfermedad o ha sufrido un accidente que le impide trabajar. Por tanto, este lenguaje trata de rodear las bajas de un aura de voluntariedad y de dejadez de funciones y responsabilidad que culpabilizan a los trabajadores enfermos.
Alberto Núñez Feijóo y algunas patronales señalan como foco del problema a la existencia de un “fraude” masivo en España, sin aportar pruebas ni datos que lo sustenten, para lo que defienden más controles o recortes en el dinero que perciben los trabajadores.
Mientras, ignoran los otros muchos factores que sí se está demostrando que están causando el alza de bajas, y que no tienen que ver con la voluntariedad, ni el abuso de los trabajadores.
Las bajas se han duplicado desde 2016
Teniendo en cuenta qué son las bajas, los datos oficiales son contundentes. Las incapacidades por enfermedad común de trabajadores están creciendo de manera continuada y mucho en los últimos años, hasta duplicarse desde 2016, con un salto cualitativo después de la pandemia de coronavirus, como refleja el siguiente gráfico.

En 2016, hubo 4,9 millones de procesos de baja por incapacidad temporal iniciados. Año tras año, el dato fue aumentando hasta los 6,6 millones de bajas en 2019. Y llegó la COVID, que disparó los procesos al pico registrado en 2022, cuando tuvo lugar la explosión de casos por la variante Ómicron.
Tras la pandemia, las bajas descendieron, pero se quedaron por encima del nivel previo al coronavirus. En 2024 y 2025, volvieron a aumentar, hasta los 9,76 millones de bajas médicas el año pasado. El doble que en 2016.
Aumentan las bajas y también los días totales de trabajadores en incapacidad por enfermedad. Pero no así la duración media de los procesos, que se ha ido manteniendo e incluso reduciendo, por el mayor auge de las bajas de escasa duración.
Es cierto que ahora tenemos un mercado laboral mucho más grande, con máximo de empleo de más de 22 millones de trabajadores. Pero, aunque influye en el total de procesos, no es el elemento decisivo que explica este incremento. No obstante, la buena marcha del empleo sí es un factor a tener en cuenta en el aumento de las bajas. Así, en contextos de crecimiento del empleo y, sobre todo, de reducción del paro está constatado que aumentan el nivel de bajas, como explica el Banco de España.
La menor precariedad en los contratos en España, con una caída drástica de los contratos temporales tras la reforma laboral, también influye, ya que la AIReF ha constatado cómo quienes trabajan con este tipo de contrato eventual tienen menos bajas que aquellas personas con una mayor estabilidad en sus puestos (contratos indefinidos y trabajadores públicos).
“Habría que interpretar si cuando hay bonanza económica se cogen más bajas de las debidas o si cuando no la hay se cogen menos de las necesarias. Esto es muy subjetivo, muchas veces nosotros ofrecemos la baja y el paciente la rechaza porque dice que tiene que ir trabajar”, valoraba a este medio el médico Paulino Cubero. En los sindicatos lo tienen claro: la precariedad es un obstáculo para ejercer derechos, por miedo a quedarse sin trabajo.
Al observar al detalle los datos de bajas de la Seguridad Social de los últimos nueve años (hasta 2024), a los que ha tenido acceso elDiario.es vía Ley de Transparencia, se observa un crecimiento muy generalizado, como recogen los gráficos de este artículo. Aunque en algunos grupos especialmente, las bajas aumentan notablemente en todas las edades, sexos, actividades económicas, patologías y regiones del país.
Pero, cuando se amplía la mirada, se observa que no solo es un proceso que atraviese España, sino que también sucede en muchos otros países.
En Europa está afectando prácticamente a todos los estados. España ha escalado al primer puesto de ausencias por enfermedad, un 4,5% de los trabajadores en 2024, según los microdatos de las encuestas de población de activa de cada país en Eurostat que ha analizado un estudio de Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

