
–Mira, conmigo no te hagas el “sabío”, mi niño, que cuando tú naciste, ya yo roía tafeña.
Si eres gomero, seguro que alguna vez has escuchado una frase parecida en tu isla. Los que tenemos cierta edad hemos roído mucha tafeña y bien que nos gustaba. Y, si la memoria no me falla, cuando éramos chiquillos canturreábamos esta cancioncilla:
Arre burro p’al pajar,
no te chasques la tafeña,
que voy mañana a por leña
y no tengo qué llevar.
Desde San Sebastián de La Gomera, la señora A. Casanova me comentó en una red social la información siguiente: «Mi abuela siempre cuando hacía tafeña le echaba un poquito de azúcar)me decía…
La luna y el sol pelearon
Por una tafeña e millo
La Luna se rompió un diente
Y el sol se rompió un colmillo.»
ASÍ SE ELABORA
La tafeña es muy fácil de preparar. Se tuestan en un tiesto o en una sartén granos de millo, trigo, garbanzos, almendras… como si se fuera a moler gofio. Pero no se muelen.
Se les echa sal o salmuera, azúcar o miel de palma y se comen tostados. Algunas familias suelen mezclar la tafeña con pasas, creces (fruto del haya) y hasta algún higo porro o pasado. Al parecer, el mejor millo para la tafeña procede de las piñas recién desgranadas, cuyos granos son bastante duros, pero no llegan a estar del todo secos.
EN LOS BOLSILLOS
Cuando éramos chicos, mis amigos y yo llevábamos tafeña en los bolsillos del pantalón e íbamos sacando puñaditos y comiendo cuando nos apetecía.
COMO ENYESQUE
Recuerdo ver en algunas bodegas una lata con tafeña junto a la lata del gofio, ambas se utilizaban para acompañar los vasos de vino. El gofio en polvo se echaba a la boca con una cuchara y se llamaba «cabrilla». Para la tafeña se utilizaba la mano.
LOS “EMBARCADOS” LLEVABAN TAFEÑA
Cuando mi padre viajó de Tenerife a Venezuela en el trasatlántico Begoña, mi madre le preparó una saquita de muselina con una buena cantidad de tafeña, no fuera que a bordo faltaran alimentos. Parece que en ese viaje los emigrantes comieron bien y no hubo necesidad de echar mano de la tafeña. En otras travesías, como la del barco España a Santo Domingo en 1955, sí les vino bien. Y en los viajes clandestinos a Venezuela, si no llega a ser por la tafeña, muchos se habrían muerto de hambre.
LA OTRA TAFEÑA
Hay otra clase de tafeña que a más de uno le va a traer malos recuerdos.
–Cuando llegues a casa vas a alcanzar una buena tafeña.
Se escuchaba a diario cuando los muchachos hacían alguna maldad y su madre los esperaba con una alpargata en la mano para darle en las nalgas.
Una tafeña era una paliza.
La podía dar la madre una alpargata o con unas varas de palma, el padre con el cinto, un tío a cachetada limpia, el maestro con una vara de mimbre o a puñetazo limpio alguno de los chicos abusadores que abundaban en todos los pueblos.
OTROS NOMBRES
Yo no escuché otra denominación en La Gomera. Al parecer en otras islas también le dicen chafeña y tefeña.

