Ver este tipo de declaraciones ridículas podría producir en cualquier vecino de Hermigua vergüenza ajena al escuchar tanto disparate junto de una responsable política municipal que encima pagamos todos con cerca de 52.000 euros al año.
Esta “ocurrencia” solo puede ser producto de la desesperación, de la falta de ideas o de la “vagancia política” de con querer trabajar y desarrollar instrumentos y políticas verdaderamente eficaces para la gestión municipal y de los vecinos de Hermigua.
En fin, creemos que eso de intentar poner un interruptor a 1.200 farolas en el municipio es una idea que no merece comentarios porque sencillamente muestra una falta de respeto hacia los hermiguenses.
Esta idea junto con la frase de otro alcalde que decía que Hermigua estaba bien porque “había agua en la presa y parra en el porrón” pasara a la historia y no se borraran nunca de la memoria colectiva de los vecinos de Hermigua.
De seguir así es posible que apaguen el alumbrado publico de Hermigua y le den a cada vecino una linterna de pilas recargables.

