La Gomera es el territorio de la Unión Europea con mayor número de endemismos por km2 (si en el país más grande de la UE, Francia, habría que recorrer 5439 km2 para encontrar un endemismo, en La Gomera podremos encontrar en torno a dos endemismos por cada km2). Este dato debería por sí mismo hacernos ver la suerte y la responsabilidad que supone habitar, visitar o gestionar un territorio extremadamente frágil como es esta Isla.
Teniendo en cuenta el clima, a grandes rasgos se pueden distinguir tres grandes ecosistemas terrestres en La Gomera:El matorral costero se extiende desde el nivel del mar hasta unos 200 m de altitud a barlovento y hasta unos 700 m en sotavento. Las especies de esta formación vegetal han de soportar unas precipitaciones escasas (250 mm/año) e irregularmente distribuidas a lo largo del año, así como una abundante insolación.
Los bosques termófilos están situados por encima del matorral costero en unas cotas altitudinales en torno a los 200-600 m. No suponen una comunidad homogénea, sino que son denominados según las especies que sean dominantes: sabinares, palmerales o retamales.El monteverde se extiende en zonas bajo el influjo del mar de nubes, debido a los vientos alisios, entre los 600-1500 m de altitud, con condiciones climáticas adecuadas para el desarrollo de la vegetación: temperaturas en torno a los 15 °C, y precipitaciones cercanas a los 1000 mm/año, a lo que habría que añadir el aporte de agua debido a la precipitación horizontal. Pero además, en La Gomera se encuentran otros ecosistemas ligados a las características del suelo. En la costa las especies deben adaptarse a la salinidad y la fuerte insolación, en los barrancos se adaptan al exceso de agua y en los riscos a la escasez del suelo.
Un caso excepcional lo constituyen los pinares de La Gomera. En las otras islas del Archipiélago Canario los pinares se extienden en cotas altitudinales por encima del monteverde, siendo por tanto otro ecosistema ligado al clima. Sin embargo los pinares naturales de La Gomera se encuentran asociados a determinados roques, poseen poca extensión y se limitan especialmente a la zona de Agando, Roque de Imada y Garabato.
Así, con sus más de 13 hectáreas, el pinar de los riscos de Garabato es el mayor pinar natural de la isla de La Gomera; ya algunos textos antiguos (Torriani, Abreu Galindo…) coinciden en señalar la ausencia de pinares y lo puntual de la presencia del pino en esta isla. En una descripción de La Gomera de fines del siglo XVIII se dice: «hay pinos en tres partes en el Roque del Pino, por Garabato». También existen en la Isla otros pinares situados en zonas del monteverde o de los bosques termófilos que responden a plantaciones que se realizaron desde los años 30 hasta los 60 del siglo XX, no sólo compuestas por pino canario, sino además por pino de Alepo y por pino de Monterrey. Hoy en día, en las zonas del Parque Nacional de Garajonay afectadas por estas plantaciones, se está realizando la sustitución de estos pinares por la vegetación original.

