El viaje interior IV. A modo de despedida

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Lo primero es lo primero. Pido disculpas. En el último artículo dije que la exposición terminaba el día seis y no es verdad. Termina el día 16 de este mes de abril. Mantengo la propuesta de poder visitarla alguna tarde si se ponen en contacto con uno de nosotros.

Han sido nueve meses de publicar algo cada viernes en relación al Viaje Interior. He escrito de todos los artistas, de algunos protagonistas comunes, de equipo, sensaciones, miedos y valentía.

No les he dicho nada de Carlos el fotógrafo, de Juanma el maquetador ni de Agustín Baroni, el responsable de nuestra presencia en redes sociales. Lo hago ahora: Carlos ha fotografiado junto a Eduardo Castro, para el catálogo-libro, a todos los autores y su obra, podremos contemplar su magnífico trabajo cuando se publique. Agustín nos ayudó muchísimo con la presencia en redes, de las que casi todos éramos analfabetos y Juanma Santos ha estado un montón de horas, días y meses con nuestros papeles, cuadros, esculturas, fotografías, con todo, ante sus ojos para darle cohesión y belleza al contenido del libro-catálogo que verá pronto la luz.

En este tiempo he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas interesantes, admirar muchas obras, sorprenderme con habilidades y maestrías que desconocía. He intentado hacerlas públicas y que los que leen estos artículos se interesaran por conocer más de los que componen este grupo, que se sorprendieran también con lo que han visto o que simplemente dijeran ¡Lucas! ¡Alfonso! ¡Marco! ¡Pedro! ¡Penelope! ¡Mira lo que hacen!. No los nombro a todos pero pueden hacerlo ustedes. Cualquiera merece el interés y el acercamiento. Hagan la prueba.

Este tiempo de pandemia, de miseria, miedos e incertidumbres ha tenido consecuencias positivas en el ánimo de algunos. Yo soy uno de ellos. Me he atrevido a publicar textos, dejando atrás las vergüenzas o ese latiguillo de “yo escribo de siempre pero no publico”. Eso esconde el miedo atroz a compararme con los escritores o periodistas que admiro. Y fíjense, lo he roto y me siento cómodo. Me gusta escribir y publicar, lo he hecho y seguiré.

En este viaje he tenido el placer de iniciar nuevas amistades, de conocer más a los que conocía poco, de descubrir encantos desconocidos, propios de los humanos y también, porque no decirlo, algún desencanto, muy pocos realmente. La aventura ha valido la pena, a veces cansa y desesperas pero la ilusión vuelve enseguida, un gesto, una palabra o una mirada y enseguida vuelven las ganas.

No hay estaciones de tren en la isla pero si muelles en el mar con barcos que parten. Lo digo por los lugares clásicos de despedida que el cine o la literatura nos han mostrado.

Hoy les propongo otro lugar, otro escenario. Cualquier lugar en el monte, donde la luz luche con las copas de los árboles por abrirse paso, con niebla o sin ella. Si están acompañados busquen la mirada de la otra, del otro y respiren.

Espero que les haya gustado nuestra compañía en este tiempo.

¡Salud y fuerza!.

Benjamín Trujillo.

NOTA DEL AUTOR: Prometo y amenazo con seguir escribiendo cada semana, de otras cosas…

FOTOS: Eduardo Castro.

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