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El PSOE de Madrid bulle tras hundirse en la Comunidad con su peor resultado histórico -24 escaños, trece menos que hace dos años- y al perder el liderazgo de la oposición. La dirección de Pedro Sánchez dio un mensaje claro la misma noche electoral al señalar la necesidad de «renovar» la federación madrileña de cara a las elecciones de 2023 -un plan ya previsto en todo caso en el congreso de este otoño-, pero quiere también que haya una asunción de responsabilidad inmediata para capear el temporal. El PSOE ha mostrado la puerta de salida a Ángel Gabilondo, a quien atribuyen buena parte del fiasco por su perfil bajo en la oposición a Isabel Díaz Ayuso.

Moncloa y la dirección regional consideran que Gabilondo debe apartarse y dejar paso desde el inicio de esta corta legislatura a quien pueda tomar las riendas del Grupo Socialista en la Asamblea, a la que llegará mermado y como tercera fuerza tras el sorpasso de Más Madrid. «Creemos que no debe ser portavoz», reconocen en la dirección regional, en un mensaje acompasado al que ha emitido Ferraz desde la noche electoral. «Los socialistas de Madrid tienen en estos dos años una doble tarea: ejercer el liderazgo de la oposición con responsabilidad para que culmine la vacunación con orden y se acometa una recuperación económica que beneficie a quienes más lo necesitan. Y también, poner a punto y renovar nuestra organización de cara a las elecciones ordinarias previstas para dentro de dos años», expresó el secretario de Organización, José Luis Ábalos, que aseguró que la renovación sería inminente: «Tenemos dos años por delante para construir la alternativa progresista que Madrid necesita. Sabremos aprovecharlos. Y nos ponemos a ello desde este mismo momento».

Ábalos ha hablado, además, en pasado del candidato socialista, de quien ha dicho que «ha cumplido su función» y que serán los socialistas madrileños quienes tomarán «sus propias decisiones». «Ha prestado un servicio más y por supuesto hay que respetarlo. La dirección está muy agradecida con el servicio que ha prestado y la función que ha cumplido de forma absolutamente desinteresada y generosa», ha afirmado el secretario de Organización, que en ese momento ya había despachado con Pedro Sánchez y la cúpula socialista para analizar el fracaso del 4M.

A pesar del mensaje nítido de la dirección regional -que se reunirá este miércoles por la tarde, pese a que inicialmente estaba previsto que lo hiciera el jueves-, Gabilondo rechaza rotundamente echarse a un lado. Lo dijo en su valoración de los resultados -al felicitar a los 136 diputados electos, entre ellos él, según ironizó- y a través de su equipo de prensa, que ha querido zanjar la polémica de manera inmediata ante las especulaciones que se han desatado en la siempre convulsa federación madrileña: «Ángel Gabilondo recogerá su acta de diputado, seguirá trabajando en la Asamblea de Madrid y no se plantea dimitir. Desmentimos cualquier información que afirme lo contrario».

El mensaje ha sentado como un jarro de agua fría en buena parte de la dirigencia socialista, que considera que Gabilondo debe marcharse para activar la renovación del partido tras su desplome. No obstante, en las filas del PSOE-M hay quien considera que la asunción de responsabilidades ha de ser incluso mayor y que el secretario general, José Manuel Franco, debe presentar su renuncia para poner en marcha el proceso congresual en manos de una gestora y emitir así el mensaje de que los socialistas han tomado nota, según algunos dirigentes consultados.

En esa filosofía está la corriente Izquierda Socialista, que ha emitido un comunicado en el que pide la dimisión de toda la ejecutiva regional para que una gestora pilote la organización hasta el congreso y que Gabilondo renuncie al acta de diputado , «iniciando así, con su gesto, un proceso de renovación de cargos y de políticas». La corriente que representa el ala más izquierdista del partido considera que las causas de la hecatombe vienen de lejos, pero señala como principal la «pérdida de autonomía» de la federación «no solo respecto a la dirección federal, sino directamente ante la Moncloa, que ha venido imponiendo medidas que no han tenido en cuenta las condiciones singulares de Madrid». En el comunicado mencionan la imposición de Pepu Hernández como candidato al Ayuntamiento de Madrid, la «doble condición del Secretario General y Delegado del Gobierno que ha supuesto la imposibilidad e incapacidad de hacer labor de oposición al PP y a la señora Ayuso en Madrid; o la lista de candidatos a la Comunidad Autónoma impuesta al margen de los y las socialistas madrileños». «La imposición igualmente de una estrategia electoral completamente equivocada, intentando conseguir voto de Ciudadanos –no se ha conseguido ninguno- exponiendo propuestas ajenas a nuestras políticas, como la no subida de impuestos en una comunidad como la madrileña, con los impuestos para los ricos más bajos de toda España; o el giro en mitad de la campaña gravitando entre fascismo y antifascismo, sin entrar a criticar la inexistente gestión del PP-Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, lo que abundaba en la escasísima oposición pública del grupo socialista en la Asamblea en los últimos años», expone el texto.

En las filas socialistas se han comprometido a hacer una reflexión de qué ha pasado para la derrota sin paliativos obtenida en las elecciones madrileñas. Además del candidato -que estaba de salida- y los problemas propios de la organización, que lleva casi tres décadas en la oposición y muy centrada en sus cuitas internas, los socialistas admiten que la campaña no ha sido buena. En lo que se esfuerzan en la dirección socialista es en alejar la debacle de la gestión de Sánchez, a pesar de que Ayuso planteó los comicios como un plebiscito entre el Gobierno y el de la Comunidad de Madrid, aunque admiten que el PP ha «sabido leer» el hartazgo por la pandemia. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, lo ha resumido en que la campaña de la derecha «ha consistido en cañas, no encontrarte a tu ex y recibir abrelatas de berberechos». «España no está para eso, pero nosotros lo asumimos y el Gobierno está en lo que tiene que estar: la estabilidad política, en la recuperación económica y en seguir trabajando, que es lo que al final del día es lo que llega a los hombres y mujeres de este país», ha dicho Calvo que, como hicieron Ábalos y Gabilondo, ha reiterado que los socialistas no esperaban ese resultado en la región.

«Somos una organización que sabe leer cada acontecimiento que nos ocurre y sabemos salir de ella como siempre lo hemos hecho con reflexión y con trabajo», ha asegurado Calvo. «Un dato de sentido común de anoche es que el señor Casado es el dos del PP. El señor Casado ha permitido que Ayuso lleve al discurso y contenido más radical de la derecha española. No sé cómo va a funcionar eso en el resto de España. Madrid es España y muy importante, pero el resto de España existe e importa y conviene que empecemos a respetar no solo la diversidad territorial sino lo que comporta el conjunto de la nación», ha agregado Calvo: «Son unas elecciones territoriales que ha ganado el PP de Madrid con el discurso de Vox».

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