El Ejército saharaui asedia el ‘Triángulo rico del Sáhara’; la aviación marroquí no logra disuadir a los combatientes saharauis.

ECS. Bir Lehlu. | A pesar de la intervención de la fuerza aérea marroquí, el Ejército saharaui mantiene sus ofensivas diarias, y durante esta semanas ha recrudecido sus ataques contra posiciones marroquíes en el frente norte del Sáhara Occidental, concretamente en el subsector de Laagad en Mahbes, donde se encuentra una base marroquí, así como otras zonas como Rus Sebti y Sabjat Tinushad. En esta misma semana también fue atacado el cuartel del cuadragésimo tercer cuerpo enemigo situado en la zona de Umaytir El Mjainza, también en Mahbes. Respecto a la región colindante de Hauza, las unidades saharauis bombardearon el centro de alerta Nº 71.

Según se desprende del último parte de guerra (450) emitido por la Defensa saharaui, las fuerzas de la RASD habrían ejecutado una cadena de violentos bombardeos en una región estratégica para la ocupación marroquí. En dicha región están establecidas las bases militares marroquíes Nº4, Nº7, Nº8 y Nº13, el cuerpo 70º del ejército marroquí así como el Centro de Alerta Nº71. Hauza, al igual que Mahbes, comparte cercanía con el »Triángulo rico del Sáhara Occidental», protegido fuertemente por las fuerzas de ocupación marroquíes por aunar la riqueza pesquera y de fosfatos que saquean continuamente. Así lo indicaba el parte:

– Bombardeo de los atrincheramientos de las fuerzas enemigas en la zona de Sabjat Tinushad, en el sector de Mahbes.

– Bombardeo de las zanjas del ejército de ocupación marroquí en el área de Laagad, también en la región de Mahbes.

Respecto al parte de guerra Nº 449, correspondiente a las ofensivas ejecutadas ayer viernes, se decía lo siguiente: »Las unidades del Ejército Liberación Saharaui centraron sus ataques contra los atrincheramientos de los soldados de ocupación marroquíes establecidos en las áreas de Rus Arbib, Rus Laktaitira, Rus Targant, todas en la región de Hauza.»

Desde el 13 de Noviembre de 2020, día en el que Marruecos violó el acuerdo de alto el fuego, las fuerzas de la República Saharaui mantienen desde entonces de forma ininterrumpida ataques intensos contra posiciones de las fuerzas de ocupación marroquíes a pesar de la intervención de la aviación marroquí.

El mismo comunicado de la Defensa saharaui aseguró que estos ataques causaron pérdidas en vidas y equipos en las filas del ejército de ocupación marroquí, además de los innumerables daños materiales desde que se iniciara la guerra hace más de un año y 2 meses en el extremo sur de El Guerguerat tras la violación marroquí del alto el fuego.

Si bien es cierto que Marruecos, fuerza ocupante del Sáhara Occidental, posee un importante arsenal militar, conviene diferenciar entre poder militar efectivo y capacidad demostrada. Esta simple diferencia muestra de forma fidedignas las lacras del ejército de ocupación marroquí y su verdadera situación sobre el terreno. Tras casi año y medio de guerra, se han registrado más de 1.600 ataques saharauis dirigidos a posiciones en el interior del muro militar marroquí, así lo denunció el régimen marroquí a la ONU. Dado el tiempo transcurrido, por lógica lineal, estos ataques se han traducido (y lo seguirán haciendo) en considerables pérdidas materiales y económicas que inevitablemente lastrarán a la enclenque economía marroquí, que navega a rumbo incierto tras ser barrida por la COVID-19. Sin embargo la guerra de costes no afecta en absoluto a las capacidades de los combatientes saharauis, que fueron capaces de resistir y doblegar al ejército de Hassán II en la primera guerra de liberación a través de tácticas de guerra no convencional, a pesar de que Marruecos contaba con fuertes apoyos como EE.UU, Francia y Arabia Saudí, lo que es también una muestra de su falta de preparación y experiencia de combate en el teatro de operaciones del Sáhara Occidental, extremo confirmado por el propio Departamento de Estado de los EE.UU en una nota filtrada que señalaba su falta de formación y moral para el combate.

En este escenario, el Ejército saharaui sigue manteniendo la iniciativa ofensiva, el lugar y el momento de sus ataques, y las fuerzas de ocupación marroquíes parapetadas en sus zanjas del muro militar de manera estática, sin poder salir al exterior y a la espera del impacto de los misiles saharauis o alguna penetración, lo que será cuestión de tiempo según nos ha enseñado la experiencia histórica.

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