“… Se tiran abajo y vienen a ponerse en el suelo con tanta facilidad, que parecen aves.”

Esta frase la escribió con asombro, hace más de cuatro siglos, el portugués Gaspar Frutuoso refiriéndose al salto de los pastores en nuestras islas. No era para menos.
Los pastores gomeros han utilizado el astia desde tiempos inmemoriales para descender velozmente por los escarpados riscos de nuestra isla. Unas veces, en busca de alguna cabra extraviada y otras, por cualquier asunto relacionado con su profesión. El astia y el silbo han sido dos herramientas imprescindibles para facilitar las labores de nuestros cabreros.
Vamos a verlo con mayor detenimiento.
¿SÓLO SON CUERNOS?
Siendo niño, los profesores me decían esta frase para ayudarme a distinguir la preposición hasta del sustantivo asta.
–Astas sin h son cuernos.
En efecto, asta es sinónimo de cuerno, de palo de bandera y, entre otras cosas, un tipo especial de herramienta pastoril. Según el Diccionario Básico de Canarismos se trata del “Palo que lleva el pastor” y que en La Gomera se denomina astia.
Curiosamente, el asta español deriva del hasta latino, con h, que significa lanza.
El Diccionario de la Lengua Española nombra como sinónimos de asta las siguientes palabras: mástil, palo, pértiga, vara, varilla, astabandera, fuste, astil, cuerno, pitón, cornamenta, punta, cacho, tarro, guampa, aspa, gama, pica, lanza, alabarda, rejón.
El término gomero astia (también escrito como hastia y jastia) se ha utilizado en la zona tinerfeña de Anaga y en la isla de El Hierro. Tiene una clara raíz latina y se ajusta a su primitivo significado de lanza, como todavía se le denomina en algunas islas del archipiélago. El DCB define lanza como “Especie de cayado de pastor provisto de regatón. Los pastores para bajar por los riscos primero clavan el regatón de la lanza y luego se deslizan por ella.”
No obstante, también se ha apuntado que deriva del término portugués hastear = volar o hastea = izar (los portugueses lo pronuncian como astia; también en La Gomera muchos hiatos con ea se pronuncian como diptongos con ia: arriando por arreando, asiado por aseado, cabriado por cabreado, etc.).
SU FORMA
El astia se compone de dos partes: el regatón y la vara. El primero es una de metal en un extremo del astia y ha de ser afilado, con el fin de penetrar en la tierra o en las hendiduras rocosas. La vara es de madera –generalmente, de aceviño, brezo o haya– y puede alcanzar de una longitud de 1.80 hasta los casi 3 metros, dependiendo de la estatura y del gusta de cada cual; debe estar muy pulida con el fin de que el pastor pueda deslizar por ella sus manos sin dificultad.
CURIOSIDADES
En el año 1770, un clérigo se quejaba de que el Barranco de Santiago “es un barranco tan profundo que de la orilla de los riscos á su centro ó corriente del agua pueden haber cerca de 1000 ó mas lanzas de profundidad, entrase á él por pasos muy peligrosos y solo aprovecha aquí el que lo baja con una lanza ó hastia que por eso es muy trabajoso para la administración de sacramentos […].”
En San Sebastián de La Gomera, el término astia fue recogido por el lingüista Manuel Alvar como “la caña del ancla”, en su Atlas lingüístico y etnográfico de Las Islas Canarias.
En algunos lugares del archipiélago los pastores realizaban competiciones de salto con astia. Una de ellas era lanzarse desde lo alto de un campanario y acertar en una diana convenida de antemano. Se cuenta que hubo quien acertó a clavar el regatón de su astia en una moneda de a real.
DEPORTE
Desde hace pocas décadas el salto con astia ha sido adoptado como deporte en toda Canarias bajo la denominación de Salto del Pastor.
No cabe la menor duda de que estas prácticas provienen de los aborígenes canarios. Decía Espinosa en 1584: «Otras mil gentilezas hacen, como es arrojarse peña abajo con una lanza muchos estados, que, como son a todos notorias, no quiero gastar tiempo en escribirlas».
Por su parte, Gaspar Frutuoso afirmaba con asombro en 1590: «Arrójanse con la lanza, llevada a lo largo del cuerpo del hombre, terciada de manera que ponen un tercio primero en la tierra o piedra donde dan con una contera de acero que trae la lanza, de un palmo de larga con su cubo, sin que pueda desviarse de donde da, y aunque sea tres lanzas de alto se tiran abajo y vienen a ponerse en el suelo con tanta facilidad, que parecen aves.»
En una página de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, referida a este deporte, se puede leer: “Existen diversos tipos de saltos y técnicas para realizarlos. Los tipos más comunes de saltos son a apoyar y deslizarse por la lanza, cuando la altura que se salva es menor que la altura de la lanza; a regatón muerto, cuando se salta al vacío. La técnica más empleada es la de apuntar con el regatón a un lugar, apoyar y deslizarse con las manos, manteniendo éstas una con la palma de la mano hacia arriba, el brazo extendido y cerca de los muslos, y la otra sosteniendo el palo en su extremo superior con el brazo flexionado; se busca que el cuerpo rápidamente se adose al palo, de manera que mantenga durante toda su ejecución el equilibrio, por ello se recomienda que las puntas de los pies deben caer muy cerca del regatón (caer a plomo).”

