Los Aceviños un barrio de Hermigua con los peores servicios públicos de La Gomera

Los Aceviños es un caserío del municipio de Hermigua. Está situado junto al dominio forestal, en la cabecera del Barranco de Liria, afluente del Barranco de Hermigua, a 900 metros de altitud. Debido a las dificultades orográficas que dificultan su comunicación directa con el Valle de Hermigua, su principal acceso es a través del municipio de Agulo.

Aparece por primera vez citado en el “Diccionario Estadístico-Administrativo” de Pedro de Olive en 1865, figurando con 10 habitantes. Probablemente, se pobló en la primera mitad del siglo XIX, coincidiendo con la roturación del límite forestal.

El caserío llegó a contar con 200 habitantes, dedicados al cultivo de viña, papas y frutales, y a la ganadería. Sin embargo, en la década de 1980 sufrió un fuerte descenso poblacional, contando en 1991 con solo 28 habitantes. En 2003 se recuperó de dicho descenso poblacional, alcanzando en 2008 los 81 habitantes. En el año 2021 contaba con 47 habitantes.

Vivir en Los Aceviños no es nada fácil, en muchas épocas del año vivir allí es casi heroico y los habitantes del barrio debería tener un premio por ello. Sin embargo, la dejadez de los servicios públicos más básicos ponen a los vecinos en la tesitura de seguir o marcharse, pues sus carencias en los servicios más elementales es palpable.

Ahora en verano podemos ver como los vecinos carecen en determinadas horas y/o días del servicio de agua potable que falla de forma constante, días si y días no.

En otros momentos los que falla es el alumbrado publico que funciona a ratos y la disculpa dada a los vecinos suele ser de la “célula fotoeléctrica”.

Los vecinos de dichos barrio tienen además que sufrir las carencias en la telefonía, allí solo llega la señal de algunas, de otras hay que esperar o ir a lo alto del barrio a ver si cogen cobertura.

Si hablamos de ir la medico, hay que decir que los vecinos deben acudir al medico de Agulo o de Hermigua y si hablamos de transporte publico hay que decir que la ultima vez que fue una guagua por el barrio fue con motivo de unas fiestas para llevar a un grupo de mayores.

Para mayor ahondamiento, la ermita, reparada hace más de 20 años por el Ayuntamiento con dinero público de todos, ha sido inscrita a nombre del Obispado de Tenerife usando el famoso decreto que le permitía la inscripción de bienes con una simple firma del obispo.

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