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eldiario.es| Nadie puede echarte de la Unión Europea. Pero tú si puedes irte, como ha hecho el Reino Unido, o los demás pueden presionarte hasta que te quieras marchar, que es lo que ha defendido el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, sobre la Hungría de Viktor Orbán tras la aprobación de una legislación homófoba. Una legislación homófoba que ha llegado a todos los rincones de Europa después de la polémica de la UEFA por prohibir la iluminación del estadio de Múnich con la bandera arocíris en el partido Alemania-Hungría de la Eurocopa.

«Hay que derogar esta legislación», ha dicho Rutte a los periodistas, «es realmente terrible lo que está sucediendo en Hungría en estos momentos. Los derechos de los homosexuales se equiparan con la pedofilia. Si lo piensas, estás retrocediendo cien años en el tiempo. Lo que puedo hacer es asegurarme de que los otros 26 Estados miembros pongan fin a esto. Nunca imaginé cuando llegué a este cargo hace 11 años que, además de luchar por el mercado interior, un euro fuerte, y la seguridad colectiva que nos brindamos al ser miembros de esta hermosa Unión Europea, todavía tenías que hablar de este tipo de valores fundamentales.Tenemos que doblegar a Hungría en este punto. Deben darse cuenta de que si son miembros de la Unión Europea, nadie puede ser discriminado por motivos de sexualidad, color de piel, género. Es innegociable… o deben irse. No puedo expulsarlos. Esto solo se puede hacer paso a paso».

Según fuentes holandesas, Rutte sugirió a Orbán que activara el artículo 50, que «existe por algo», si no quiere cumplir con los valores de la UE.

El primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, explicó su experiencia personal: «Aceptarte a ti mismo siendo gay fue lo más difícil… Aceptarlo yo mismo, cómo decírselo a mis padres. Y escuchar ahora que es porque tal vez vi algo en la televisión cuando era más joven es inaceptable. Mezclar pedofilia, pornografía y homosexualidad es inaceptable. Bettel se casó con su pareja, Gauthier Destenay, un arquitecto belga, en mayo de 2015.

Según fuentes diplomáticas, «el debate sobre la Hungría fue un debate profundo y, en ocasiones, emotivo». A lo largo de la discusión, «el presidente del Consejo Europeo recordó que valores como la libertad, la tolerancia y la dignidad humana están en el corazón de la Unión Europea».

«Muchos líderes expresaron su preocupación por la reciente ley húngara que afecta los derechos LGBTIQ y su violación de los valores de la UE», abundan las fuentes diplomáticas: «Como conclusión, el presidente del Consejo recordó la primacía del derecho europeo y se refirió a los pasos formales que está emprendiendo la Comisión Europea como guardiana de los tratados».

En defensa de Orbán, se pronunciaron en el debate Bulgaria, Polonia y Eslovenia, explican las fuentes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha dicho, según las fuentes, que «no hay que confundir homofobia y pedofilia» en una intervención «afectada» en un «debate importante en el que los líderes tienen que dejar claro que los valores son fundamentales en la UE».

Pedro Sánchez y otros 16 líderes de la Unión Europea, además, han llamado a luchar contra la «discriminación» ante la ofensiva homófoba de la Hungría de Viktor Orbán en una declaración difundida este jueves a la que ha tenido acceso elDiario.es. Así, expresan su «compromiso» con la defensa del «respeto y la tolerancia» ante las amenazas «a los principios de no discriminación por motivos de orientación sexual», en una clara alusión a las leyes aprobadas en el Parlamento húngaro en las que se prohíbe abordar la homosexualidad en las escuelas. La carta, que fue redactada en Madrid e impulsada por Sánchez y el primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, llega el mismo día en que los líderes de la UE se reúnen en una cumbre en Bruselas en la que, sin estar en el orden del día la ofensiva homófoba del Gobierno húngaro, Viktor Orbán, se ha convertido el asunto más relevante del primer día de la cumbre.

El presidente francés, Emmanuel Macron, defendió que los valores de Europa «se basan en la dignidad de cada persona y la lucha contra la discriminación y no mostrar debilidad hacia aquellos que ponen en peligro el Estado de Derecho. La ley húngara no está en consonancia con nuestros valores y lo que es Europa.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por su parte, rechazó que las leyes sean discriminatorias con las personas LGTBIQ: «No tenemos ese tipo de ley. Tenemos una ley sobre la defensa de los derechos de los niños y los padres. No se trata de la homosexualidad, se trata de los niños y los padres, eso es todo. Soy un luchador por los derechos. … La homosexualidad fue castigada [bajo el régimen comunista] y luché por su libertad y sus derechos. Así que estoy defendiendo los derechos de los hombres homosexuales, pero esta ley no se trata de eso».

Las críticas también llegaron por parte de Bélgica. Su primer ministro, Alexander de Croo, afirmó: «Seamos claros, la ley húngara es una del pasado. «Discrimina a las personas sobre la base de quiénes quieren ser. Europa es un club con reglas. Tenemos que ser claros, han ido demasiado lejos». Y, según Bloomberg, afirmó dentro de la sala ante Orbán: «Ser gay no es una elección, pero ser homófobo sí lo es».

El primer ministro sueco, Stefan Lofven, dijo a los líderes que los «contribuyentes de su país no contribuirían con fondos a los Estados miembros que no respetan los derechos humanos», según fuentes diplomáticas.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, por su parte, pidió a Orbán, que «considere» la «perplejidad y crítica» en toda Europa por la controvertida ley anti-LGTBIQ. «Le recordé que las acciones legislativas de los últimos días habían provocado críticas de todas las instituciones y por lo tanto tenía que considerar estas críticas», dijo Sassoli a los periodistas tras su discurso a los líderes de la UE al inicio de la cumbre del Consejo Europeo.

Este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que las leyes húngaras eran «una vergüenza» y que emplearía todos sus «poderes legales» para evitar su entrada en vigor. Así, el Ejecutivo comunitario envió una carta al Gobierno húngaro en el que le advertía de que podría recurrir a la Justicia europea al considerar que se está produciendo una violación de los valores de la Unión Europea.

El Gobierno de Viktor Orbán, por su parte, respondió a Von der Leyen a través de un comunicado: «La declaración de la presidenta de la Comisión Europea es una vergüenza porque se basa en acusaciones falsas. El proyecto de ley húngaro recientemente aprobado protege los derechos de los niños, garantiza los derechos de los padres y no se aplica a los derechos de orientación sexual de los mayores de 18 años, por lo que no contiene ningún elemento discriminatorio. La declaración de la presidenta de la Comisión Europea es una vergüenza porque el proyecto de ley húngaro se basa en el artículo 14, apartado 3, de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. La declaración del presidente de la Comisión es una vergüenza porque publica una opinión política sesgada sin una investigación imparcial previamente realizada».

 

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