Se ha reinaugurado el bar La Zula en Agulo, tras una inversión de más de dos millones de euros por parte de Fred. Olsen. Bienvenida sea toda inversión privada que genere actividad y empleo en La Gomera. Hasta ahí, nada que objetar.
Lo que sí merece una reflexión es todo lo demás.
Espero, como vecino, que el Ayuntamiento de Agulo haya otorgado la correspondiente licencia de obra, haya liquidado las tasas que corresponden a una inversión de esa envergadura y haya exigido y recibido los proyectos de legalización, de apertura y de actividad. Es lo que se le exige a cualquier vecino que pone un ventanillo. Imagino que con dos millones de por medio, con más razón.
Lo que me resulta extraño, y es el motivo de este escrito, es la puesta en escena oficial de la inauguración.
Que el presidente del Cabildo, la alcaldesa de Agulo y la teniente de alcalde de ValleHermoso acudan oficialmente, con foto y discurso incluido, a inaugurar un bar privado en el que, que se sepa, no hay ni una sola peseta de dinero público, chirría.
Y chirría más cuando en el acto se empieza a glosar lo bueno que es Fred. Olsen para La Gomera, lo mucho que le debemos, etcétera, etcétera.
No. No es esa la función de un representante público.
Los representantes públicos están para representar a lo público. Para defender el interés general, no para dar pátina de oficialidad a una actividad privada por muy grande e importante que sea la empresa.
Cuando una institución se pone al servicio de la propaganda de un grupo privado, aunque sea de forma simbólica, se está favoreciendo de facto a esa empresa frente a cualquier otro empresario de la isla que no tiene la suerte de contar con un corte de cinta con presidentes y alcaldesas.
La inversión privada no necesita bendición institucional para ser legítima. Necesita cumplir la ley, como todos. Y las instituciones no necesitan codearse con el poder económico para parecer que generan riqueza.
En La Gomera necesitamos que lo público y lo privado colaboren, por supuesto. Pero cada uno en su sitio. Y sin confundir una inauguración privada con un acto oficial.
*Luciano de Samosata

