La Confederación de Sindicatos de Inquilinas llama a unir las luchas por las pensiones públicas, los salarios y la vivienda. En un contexto de encarecimiento del coste de la vida, las subidas de los alquileres están devorando los ingresos de millones de personas y amenazan el derecho a una jubilación digna. Por eso, la Confederación acompañará las movilizaciones del movimiento pensionista y participará en la manifestación unitaria convocada el próximo sábado 24 de octubre en Madrid, desde Atocha hasta la calle de Alcalá, a la altura del metro Sevilla, a partir de las 12:00 horas.
Nadie tendría que elegir entre comer o poner la calefacción. Por eso desde los Sindicatos de Inquilinass apoyamos la subida real de las pensiones públicas y de salarios en 2027 para compensar la inflación y permitir la recuperación del poder adquisitivo perdido.
No hay pensiones dignas si el alquiler se lleva una parte cada vez mayor de ellas.
Después de toda una vida trabajando y cotizando, nadie debería vivir con miedo a no poder pagar su casa, afrontar una subida del alquiler o verse obligado a abandonar el barrio en el que ha vivido durante décadas. Revalorizar las pensiones resulta insuficiente si ese dinero termina en manos de los rentistas y no se traduce en una mejora real de las condiciones de vida.
La crisis de la vivienda no es un problema exclusivo de la juventud. Cada vez más personas llegan a la edad de jubilación viviendo de alquiler, mientras muchas otras sostienen económicamente a sus hijos e hijas y a otros familiares que tampoco pueden acceder a una vivienda asequible. La dificultad para llegar a fin de mes atraviesa generaciones y demuestra que no estamos ante una guerra entre jóvenes y mayores, sino ante un conflicto entre quienes viven de su trabajo o de su pensión y quienes se enriquecen a través de las rentas inmobiliarias.
Frente a los discursos que pretenden enfrentar a inquilinas y pensionistas,la Confederación de Sindicatos de Inquilinas defiende que ambas luchas se necesitan mutuamente. Las personas mayores tienen derecho a pensiones públicas suficientes para vivir con tranquilidad, sin depender de los ingresos de un alquiler para complementar una pensión insuficiente. Del mismo modo, ninguna persona inquilina debería tener que destinar la mayor parte de sus ingresos a pagar una vivienda. La solución no es enfrentar a quienes necesitan alquilar con quienes necesitan una casa, sino garantizar derechos para todas.
Por ello, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas y todos los sindicatos laborales, tanto mayoritarios como combativos, defienden la prohibición de los desahucios y el establecimiento de contratos indefinidos de alquiler para garantizar la seguridad residencial; la bajada del 50% de los alquileres y su vinculación a los ingresos de los hogares; y la creación de un gran parque público de vivienda mediante la expropiación de las viviendas en manos de especuladores, la recuperación de viviendas vacías y de uso turístico para su función residencial y la construcción de vivienda pública. Estas medidas deben acompañarse de pensiones públicas suficientes, salarios dignos y políticas que garanticen el acceso a la vivienda. Las mejoras salariales y las revalorizaciones de las pensiones públicas quedarán incompletas mientras los rentistas puedan absorberlas mediante subidas de los alquileres.
Esta unidad tendrá una nueva expresión el próximo 11 de noviembre, con la Huelga General por la Vivienda y el Coste de la Vida, convocada por organizaciones sindicales de todo el Estado. Una movilización para denunciar que trabajar durante toda una vida ya no garantiza vivir dignamente y que ni los salarios ni las pensiones pueden seguir siendo absorbidos por el encarecimiento de las necesidades básicas.

