Donald Trump tiene asegurado su regreso a la Casa Blanca. En un país más fracturado que nunca, el expresidente ha ganado las elecciones de Estados Unidos de este martes contra sobre Kamala Harris con una victoria más abultada que la que logró contra Hillary en 2016. Ha vencido la mayoría de votos del Colegio Electoral, y, al contrario de lo que ocurrió hace ocho años, podría ganar el voto popular, si bien todavía es pronto para saberlo porque faltan millones de votos por contar.
Trump vuelve a la Casa Blanca, y lo hace cuando su partido retoma el control del Senado y está a punto de hacerse también con el de la Cámara de Representantes. Además, el Tribunal Supremo está en manos de la mayoría conservadoras por los nombramientos que hizo Trump en su primer mandato. El Partido Republicano tendrá así el control de los máximos órganos del poder ejecutivo, legislativo y judicial.
El republicano ha logrado la victoria en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Wisconsin y tiene Arizona al alcance de la mano, mientras continúa la incertidumbre en Michigan, donde las señales también sugieren una victoria de Trump. El escrutinio más completo en estos estados puede tardar varios días, pero Trump lo ha conseguido ya: tiene 277 compromisarios frente a 224 de Kamala Harris.
La campaña de Harris anunció que no hablaría este martes por la noche ante sus seguidores, cuando cundían las señales que apuntaban en dirección a Trump.
Por ejemplo, los primeros resultados mostraban más apoyo al republicano en algunos barrios de Dearborn, la ciudad con más concentración de árabe-estadounidenses de Estados Unidos y donde parte de los votantes demócratas estaban desmovilizados por la guerra de Gaza. La campaña de Harris también mostraba vulnerabilidades en la comunidad judía de Michigan, escéptica sobre su apoyo a Israel en comparación con Joe Biden.
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