- Carlos García Adanero, quien traicionó la disciplina de voto de UPN en 2022, escala en el organigrama popular como número tres al Senado por Madrid.
- Su compañero de estrategia, Sergio Sayas, se asegura el número dos al Congreso por Navarra tras consumarse el pacto de coalición. [1]
La confirmación de las candidaturas oficiales del Partido Popular para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ha ratificado lo que en los círculos políticos se define como el pago en diferido a una traición consumada. La formación liderada por Alberto Núñez Feijóo ha premiado explícitamente el transfuguismo al colocar en puestos de alta probabilidad de escaño a Carlos García Adanero y Sergio Sayas, los dos exdiputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) que en 2022 dinamitaron a su propio partido al votar en contra de la reforma laboral. [1, 2, 3, 4, 5, 6]
En un movimiento que desafía la ética parlamentaria contra el transfuguismo, Carlos García Adanero ha sido promocionado al número tres de la lista del PP al Senado por la circunscripción de Madrid. Adanero, quien tras consumar el sabotaje parlamentario en 2022 se negó a entregar su acta y posteriormente se afilió al PP, asegura prácticamente su continuidad en las Cortes Generales si se repiten los resultados de los anteriores comicios. La candidatura en la que se integra está encabezada por Pedro Rollán y completada por la vicealcaldesa de la capital, Inmaculada Sanz. [1, 2, 3]
Por su parte, Sergio Sayas, compañero de Adanero en la maniobra que vulneró la confianza de los votantes regionalistas, ha obtenido una recompensa similar. Sayas concurrirá como número dos al Congreso por Navarra. Esta designación adquiere un matiz especialmente polémico al materializarse dentro de la lista conjunta que compartirán el propio PP y la formación a la que ambos traicionaron, UPN, tras el reciente acuerdo de coalición sellado entre ambas fuerzas. [1, 2]
El salto definitivo de ambos políticos a las listas del Partido Popular confirma las acusaciones de las formaciones de la oposición y de los sectores críticos, que en su momento señalaron que la ruptura del voto en 2022 no obedecía a razones de conciencia, sino a una operación política encubierta orientada a garantizarles un futuro en la política nacional bajo las siglas populares. Con este diseño de listas, el PP institucionaliza y normaliza el uso de tránsfugas como herramientas legítimas de ascenso y colocación en las instituciones del Estado.

