Dios en la era Internet

Por qué hasta dónde sabemos y conocemos la cuestión de Dios, ha estado con nosotros desde hace milenios, al menos desde la Prehistoria.

Carmen Rigalt, publicó con el mismo título una columna en elmundo.es el día 29 diciembre del 2008, en el que nos comenta que estuvieron en una cena hablando de Dios. Incluso aceptando, si he entendido-comprendido bien, que algunos de los comensales se consideraban ateos o, supongo que agnósticos, pero parece que el gran gusanillo-misterio-enigma de Dios, lo llevamos dentro de nosotros, muy profundamente en nosotros, nos guste o disguste.

Se habla de los principios democráticos, pero a veces, me pregunto, si los aplicamos a todo y en todos. Que mil millones de personas crean o piensen que algo es cierto, no quiere indicar que por eso sea cierto. Algo semejante, dicen, que le presentaron una carta, firmada por unas docenas de científicos alemanes en contra de la teoría de la relatividad de Einstein. Negando la verdad de esa teoría. Y, parece ser, que el contestó, “solamente, con una demostración científica firmada por un solo científico sería suficiente”.

Por consecuencia, pienso que ambos criterios son necesarios a tener en cuenta, en cualquier temática. Pienso que Rigalt es una de nuestras mejores columnistas, y por tanto, no estoy construyendo este artículo en contra de su parecer, sino, que como he indicado en otros, estoy repasando, unas docenas de columnistas de hoy, en forma de mi homenaje particular, de los que tanto hemos aprendido todos.

Pero siguiendo con el tema, el valor democrático, del número es una realidad apreciable y a tener en cuenta, en todo análisis, más en temas que no se pueden demostrar con la metodología científica. Por consecuencia, hasta donde sabemos y conocemos, todas las sociedades y comunidades humanas, desde, posiblemente la prehistoria, han sido creyentes de alguna manera o forma, en Algo que les superaba. Hoy, mismo existen, según algunos estudios sociológicos, cuatro mil religiones, de las que una veintena son las principales o mayores en número de fieles. Y, hoy mismo, la inmensa mayoría de la población sigue creyendo en un Principios de Eternidad, denomináoslo así, para que quepan todas las posibilidades.

Salvo en Occidente, que existe una población, no minoritaria, pero no mayoritaria de ateísmo a agnosticismo, se puede indicar, que la globalidad del planeta, sigue siendo creyente. Indico esto, porque igual que si la inmensa mayoría de la población degustase aceitunas en vinagre, puede ser que ese dato representaría algo o mucho de lo que somos. Es decir, no se puede negar dicha realidad…

Se indica, que el homo sapiens, nuestra especie cromagnones, hemos existido unos ciento veinticinco mil millones, en estos ciento y pico mil años. Desde que somos como especie. Parece ser, hasta dónde sabemos y conocemos, que la inmensa mayoría de los individuos, sociedades, pueblos, culturas, al menos desde hace docena de miles de años, han sido o hemos sido, en mayor o menor medida creyentes en un Principio Superior de Eternidad, algunos denominan el Primer Motor, Dios, el Buen Dios, la Primera Causa, con características de omnipotencia, omnibenevolencia, omnisciencia, etc.

Desde hace tres siglos, por poner una cifra, una parte importante del pensamiento occidental, no todo, pero si un número importante, se ha atrincherado, en formas de deísmo, agnosticismo, ateismo. Y, en el siglo veinte, diversas corrientes de pensamiento y filosofía, han refrendado o defendido esa posición…

El siglo veinte, nadie se ofenda, porque no es mi intención ni herir, ni ofender a nadie, ni individuo o colectivo. En el siglo veinte, debido a diversas ideologías ateas o agnósticas que tomaron el poder máximo de la sociedad. El ateismo o agnosticismo de las aulas, de algunos pensadores, pasó a ser una cuestión de Estado. Y, las religiones, especialmente, el cristianismo, en todas sus variantes, sufrieron atroces persecuciones, de muertes y destrucción de todo lo sagrado. Llegamos, me refiero a la humanidad, a la exageración radical, de en 1918 realizar un juicio contra Dios, ser condenado en dicha sentencia, y ser fusilado Dios, disparándole ráfagas de fusiles al aire.

De Dios y sobre Dios y en Dios se pueden decir muchas cosas, que en un modesto artículo no caben. Hoy, aquí solo nos hemos fijado en la reflexión de la universalidad de esta creencia. Que por eso no quiere decir, que exista, pero que si nos puede llevar a preguntarnos muchas cuestiones. Porqué el hombre tiene esa enorme necesidad de Dios, siglo tras siglo, igual que tiene una enorme necesidad de alimentarse y de respirar y de crear arte y de hacer matemáticas y de y de… No tomar en cuenta este dato demográfico, nosotros que nos autotitulados tan demócratas, parece una contradicción interna, cuando no una cierta hipocresía inconsciente, o, quién sabe, cosa que se debería hablar en otro momento, quizás, llevamos cuestiones o heridas profundas, por eso, hemos caído en el laberinto del agnosticismo-ateísmo. O, quizás, la endoculturación en la formación que hemos recibido, o quizás, otros factores, que aquí no podemos expresar, por falta de papel.

Rigalt, es una de nuestras mayores cimas en la columnistica, bien haríamos, ya que tanta información recibimos, de vez en cuando, leer-pensar-meditar-reflexionar sobre los artículos de nuestra escritora. Aquí mi homenaje a ella y a todos los columnistas de su generación, que por otro lado, es también la mía, equis más o equis menos de años…

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (11 nov.-15 dic. 2021 cr).

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