Estimadas vecinas y vecinos de Hermigua.
Recientemente he mantenido varias reuniones con distintas personas que forman parte de mi lista de difusión de WhatsApp. Personas cuya opinión valoro, aunque, por supuesto, no sean las únicas en cuyo criterio confío.
De esas conversaciones extraje varias conclusiones:
- La sombra del partido político mayoritario es muy larga. Existe la percepción de que muchas de sus actuaciones no resuelven los problemas y de que determinadas prácticas resultan poco transparentes.
- Hay otras formas de hacer las cosas. Se puede y se debe intentar insuflar aire fresco y fomentar una mayor participación en la vida política de nuestro municipio.
- Debemos ser capaces de hablar, acordar y avanzar sin temor, con transparencia y razones que puedan explicarse y debatirse.
- Aunque nuestros mensajes despiertan ilusión, debemos llegar a los electores uno a uno, escucharles y recordar que el voto es libre y secreto. Nadie debería sentir que expresar su voluntad en las urnas pone en riesgo su tranquilidad.
- Debemos informar sobre los avances y explicar los contratiempos que surjan, sus causas y las medidas que proponemos para superarlos.
Después de 17 PRISMAS publicados en 2025; y otros 22, durante 2026, creo que ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos. Son 39 artículos en los que he compartido preocupaciones, opiniones y propuestas sobre nuestro municipio y nuestra isla. Ahora les corresponde preguntarse si quieren sumarse y convertir esas ideas en una alternativa capaz de ser llevada a la práctica.
Por eso propongo impulsar la creación de un partido político que pueda presentarse a las elecciones municipales de Hermigua, con un programa elaborado a partir de las propuestas desarrolladas en estos artículos y enriquecido con las aportaciones de quienes quieran participar.
Tampoco descarto la posibilidad de integrarnos en otro partido ya constituido que, después de conocer nuestras ideas y valorar su encaje en su proyecto, quiera invitarnos a participar. En ese caso, también nosotros deberíamos valorar la afinidad y las condiciones para trabajar juntos.
Queremos entrar en política para aportar enfoque, gestión y criterio, sin alimentar la polarización. La acción municipal exige orientar, gestionar, impulsar, priorizar y ordenar, con objetivos claros y capacidad para convertir las propuestas en resultados.
Por eso consideramos esencial definir el rumbo de Hermigua. Debemos preguntarnos: ¿qué pueblo queremos ser? ¿Cómo nos gustaría ser recordados por quienes vengan después?
Las respuestas nos ayudarán a establecer los objetivos y las estrategias municipales, para que los ciudadanos puedan desarrollar sus propias metas dentro de un horizonte compartido. Un proyecto posible, pero retador, que respete nuestras diferencias y nos permita sumar esfuerzos.
TODOS ALINEADOS en torno a un rumbo acordado, con libertad para pensar y aportar.
Me preocupan las personas y, especialmente, quienes necesitan cuidados, auxilio o apoyo: nuestros mayores, nuestros niños y niñas, las personas dependientes y quienes carecen de recursos suficientes para vivir dignamente. Creo que una sociedad debe proteger a quienes necesitan ayuda, especialmente cuando no pueden valerse por sí mismos. También creo en la necesidad de preservar y proteger el medioambiente, en la libertad individual, en la libre empresa y en el valor de la disciplina, el esfuerzo, el sacrificio y el mérito. Aspiro a una sociedad que permita progresar a quien desee hacerlo, que amplíe las oportunidades y que sea justa con quienes se esfuerzan por cambiar las cosas.
En esas conversaciones se repitieron algunas advertencias: «No vas a poder cambiar las cosas», «No puedes enfrentarte a quien proporciona un trabajo o una ayuda de la que muchas personas dependen», «Es lo que hay». Y, aunque comprendo la preocupación que hay detrás de esas palabras, también sé que, cuando la dependencia de un favor acaba condicionando la libertad de opinar o de elegir, estamos ante una lógica clientelar que debemos poder cuestionar. El apoyo público debe responder a necesidades y derechos, y nunca convertirse en una deuda de lealtad política.
Ante esa resignación puedo retirarme y reconocer que nadie me pidió entrar en esta batalla. También puedo dar un paso más y preguntarles si existe voluntad de construir una alternativa. Eso es lo que hago hoy, porque hay un límite a lo que una persona puede impulsar por sí sola.
Algunas personas me han expresado su apoyo, y lo agradezco sinceramente. Otras han permanecido en silencio. No sé si ese silencio significa acuerdo, desacuerdo, prudencia, desinterés o temor a significarse. No quiero interpretarlo a mi conveniencia ni confundir la lectura de mis artículos con un respaldo político.
Por eso les pido que se pronuncien con sinceridad. ¿Creen que merece la pena impulsar una alternativa al actual gobierno municipal de Hermigua? ¿Estarían dispuestos a apoyarla? ¿Y, en su caso, de qué manera podrían participar? También quiero escuchar a quienes consideren que la propuesta no es necesaria, que no les convence o que no reúne las condiciones para salir adelante. Una respuesta contraria, razonada y honesta, también ayuda a decidir.
¿Qué sentido tendría presentarse a unas elecciones sin un apoyo claro entre quienes podrían compartir este proyecto? Pero ¿qué sentido tendría dejar de plantear esta posibilidad después de haber dedicado casi cuarenta artículos a explicar por qué convendría cambiar determinadas formas de hacer las cosas?
No pido unas palabras de ánimo por cortesía. Solicito una opinión que me permita distinguir entre una iniciativa personal y un proyecto que pueda ser compartido. Constituir un partido y concurrir a unas elecciones exige personas, compromiso, organización y responsabilidad. Para seguir adelante, necesito saber si esa voluntad existe, sea quien sea quien lidere el proyecto.
Gracias por el tiempo que han dedicado a leerme, por las conversaciones y por las aportaciones recibidas. Antes de tomar una decisión, quiero escucharles. Sus respuestas tendrán un peso decisivo para continuar con el proceso o dar por finalizada esta tentativa.
Cualquiera de las dos decisiones, me permitirá avanzar con tranquilidad. Si doy un paso atrás, lo haré sabiendo que lo he intentado y que he llegado hasta donde podía llegar solo. Pero, si existe un apoyo suficiente y comprometido, asumiré la responsabilidad de seguir adelante junto a quienes quieran construir esta alternativa, en el lugar y con las responsabilidades que acordemos.
Ha llegado el momento de saber si queremos pasar de las palabras a los hechos. Les escucho.
Sea cual sea su opinión, les pido que compartan esta propuesta entre los electores de Hermigua que formen parte de sus círculos de confianza. Cuantas más personas conozcan nuestro ofrecimiento y puedan pronunciarse, mejor podremos valorar si existe voluntad de construir una alternativa a un proyecto que considero agotado, que no nos une ni nos permite avanzar.
Para mí, lo imperdonable sería no haberlo intentado. Ahora resta saber si el miedo o la sumisión siguen imponiendo silencio, o si nos sentimos libres para expresar lo que pensamos, también cuando nuestra opinión sea contraria a esta iniciativa.
Esperaré unos días para conocer sus opiniones, por el cauce o el medio que prefieran utilizar.
Cualquiera que sea su decisión, muchas gracias por escucharme y por responder con sinceridad. También por su aprobación o por su silencio.
A la vista de las respuestas y de la disposición a participar, tomaré la decisión de seguir adelante con el proyecto o dejarlo aparcado, sin sentirme culpable por ello.
Si les interesa, pueden consultar los últimos PRISMAS publicados, en https://www.eltambor.es/?s=prismas
También pueden contactar conmigo, llamando al número de teléfono 608 939 822, donde podrán dejar un mensaje o enviar un whatsapp; o escribir a mi dirección de correo electrónico personal: jmb2.tf@gmail.com
Intentaré responder a la mayor brevedad.
Por ahora, eso es todo.
Un cordial saludo.
@JulioMora60
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