Bajo el pensamiento «pensar globalmente y actuar localmente», contrastamos la realidad de La Gomera con algunas “grandes hojas de ruta”. Si acudimos a la Estrategia de la Unión Europea para sus Islas (EU Strategy for Islands) o a la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico del Gobierno de España, encontramos postulados clave para el conjunto de la isla: cohesión socioeconómica de sus municipios, lucha contra la despoblación de los municipios y caseríos más rurales y del norte, superación de los costes de la “triple” insularidad (aquella que sufren los municipios de las islas menores que viven alejados de los nodos de comunicación).
En particular, el Pilar 3 de la Estrategia Nacional (Dinamismo socioeconómico local) aboga expresamente por el desarrollo endógeno y la diversificación adaptada a cada territorio, mientras que el Pilar 1 de la Estrategia Europea para las Islas, promueve la sostenibilidad económica y el turismo de alto valor añadido en entornos insulares frágiles. Sin embargo, cuando aterrizamos estas directrices en la geografía gomera, la brecha socioeconómica entre el Norte y el Sur evidencia que la equidad territorial sigue siendo una asignatura pendiente.
Tras 35 años de labor profesional en el desarrollo local de La Gomera —contrastando la realidad del terreno con los datos del ISTAC y de las distintas administraciones regionales y nacionales—, entiendo que el crecimiento continúa fuertemente polarizado. Mientras el Sur concentra el grueso del PIB turístico insular, el Norte rural, con municipios como Vallehermoso, busca apuradamente fórmulas de equilibrio que permitan generar riqueza sin perder su identidad.
En Canarias es inviable sostener el desarrollo socioeconómico de un municipio rural prescindiendo del aporte turístico. Sin embargo, los datos de la Encuesta de Alojamientos Turísticos del ISTAC reflejan una asimetría tajante: Vallehermoso apenas representa un 5% de la oferta de plazas alojativas a nivel insular.
Las vías para corregir esta desventaja se han ido estrechando por la vía regulatoria:
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La brecha de la vivienda vacacional: El actual marco regulatorio autonómico (impulsado por la Ley de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de la Vivienda en Canarias) introduce exigencias urbanísticas y moratorias que limitan notablemente la apertura de nuevas licencias. Esta normativa dificulta el trámite de autorizaciones que constituía la principal vía de inversión para los pequeños promotores locales interesados en rehabilitar inmuebles en nuestros cascos y caseríos.
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Las exigencias del Turismo Rural: Por su parte, el régimen del Decreto 18/1998 de Turismo Rural de Canarias —que exige una antigüedad anterior a 1940 y una catalogación patrimonial estricta— ha provocado que en los últimos diez años apenas se hayan podido incorporar unas cinco casas rurales en todo el término municipal.
Aunque en la vertiente sur del municipio, en las inmediaciones de la Playa de La Rajita, el Planeamiento Insular (PIOG) contempla un desarrollo turístico mediante la urbanización de la zona y el emplazamiento de un establecimiento hotelero, el núcleo histórico y los pueblos del interior continúan con una capacidad muy acotada para incrementar su planta alojativa.
Como Agente de Desarrollo Local, entendí hace tiempo que para un territorio no es tan importante crecer en volumen como hacerlo de modo equilibrado social y económicamente en beneficio de sus vecinos.
Si las vías administrativas impiden un incremento sustancial de camas, el modelo debe captar y optimizar el gasto del visitante no residente. Tal y como respalda la Ley 8/2015 de Cabildos Insulares en sus competencias de fomento del desarrollo económico local, los ingresos turísticos deben diversificarse hacia el tejido comercial y agrario municipal:
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De los senderistas que inician o concluyen sus etapas de la Red Insular de Senderos en nuestros pueblos, consumiendo en el comercio de proximidad, bares y restaurantes.
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De los visitantes itinerantes que acuden al casco histórico, a la piscina de la playa o al Jardín Botánico del Descubrimiento.
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De las visitas a equipamientos públicos de interpretación etnográfica, como el Centro de Interpretación de la Miel de Palma en Alojera o el Centro Las Loceras en El Cercado.
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De la venta directa de productos agroalimentarios con distinción de calidad, un vector clave para la soberanía alimentaria y el sostenimiento del paisaje protegido.
El Pilar 2 de la Estrategia Nacional de Equidad Territorial mandata la «reducción de la brecha urbano-rural en el acceso a infraestructuras y servicios públicos de calidad». En Vallehermoso, sin embargo, existe un amplio margen de mejora en la conservación y equipamiento de sus activos públicos.
Resulta prioritario garantizar un mantenimiento riguroso de la red de caminos, plazas y zonas de esparcimiento. Casos como el flagrante deterioro del Parque Infantil situado a la entrada del casco urbano de Vallehermoso proyectan una imagen de descuido incompatible con la dinamización económica que buscamos.
Por otra parte, el litoral de Alojera —el núcleo turístico costero más relevante de Vallehermoso— continúa esperando la resolución definitiva de sus infraestructuras marítimas y accesos al baño. Se trata de una reivindicación vecinal y comercial histórica que encaja de lleno en las competencias de ordenación del litoral del Gobierno de Canarias y el Cabildo Insular, y cuya resolución resulta urgente para vertebrar socioeconómicamente el norte del municipio.
Tanto la Estrategia de la UE para sus Islas como la II Estrategia Nacional para el Reto Demográfico coinciden en que la cohesión territorial no consiste en replicar modelos de masas en zonas vulnerables, sino en dotar al medio rural de los medios infraestructurales y normativos para ser viable y próspero.
En Vallehermoso, en el norte de la isla me atrevería a decir, el aporte del turismo debe llegar.. Garantizar la equidad entre el Norte y el Sur de La Gomera no es una simple reivindicación local; es la condición necesaria para la sostenibilidad global de nuestra isla.
Manuel Fernando Martín Torres
Agente de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Vallehermoso

