mar. Nov 12th, 2019

Una marea independentista toma Barcelona para reclamar la libertad de los presos

  • La manifestación contra la sentencia del Tribunal Supremo ha llenado el paseo de Gràcia, donde han confluido las cinco marchas desde diferentes puntos de Catalunya
  • La huelga general convocada por sindicatos independentistas ha conseguido gran incidencia en los servicios, la función pública y el comercio
  • «Hemos venido a luchar por los derechos por los que también luchan nuestros abuelos, aunque no nos lo pongan fácil», asegura una manifestantes venida de Blanes

Barcelona ha quedado desbordada este viernes para exigir la libertad de los líderes del procés condenados a cárcel. Las multitudinarias marchas de la ANC y Òmnium han entrado ido llenando una ciudad cuyas calles, a medida que avanzaba la jornada de huelga general, quedaban paralizadas también por protestas de estudiantes, de piquetes de los CDR e incluso de los estibadores.

Las Marchas por la Libertad han culminado su tercer día de andadura con una entrada en Barcelona en la que han sido recibidos por cientos de personas. Si fueron miles los que empezaron a caminar desde Vic, Berga, Girona, Tarragona y Lleida, este viernes se contaban ya por cientos de miles los que avanzaban por la Avenida Meridiana y la Gran Via para mostrar su rechazo a la sentencia. 

La imagen masiva de las columnas que llegaban a la capital catalana ha eclipsado una huelga que, sin tener el apoyo de los sindicatos CCOO y UGT, ha alcanzado un 30% de seguimiento en la función pública y ha afectado de forma desigual al sector privado. Entre un 60% y un 80% de los comercios han cerrado, según datos de la conselleria de Trabajo. La actividad de Mercabarna se ha visto afectada, y mientras la Seat paralizaba su producción, en Nissan se trabajaba con normalidad.

La jornada ha empezado en toda Catalunya con cortes de carreteras y autopistas. En Barcelona, los piquetes han cortado calles en distintos puntos y más de 10.000 estudiantes han llevado su huelga al centro de la ciudad. En una ciudad sin apenas tráfico en previsión de las movilizaciones, protestas puntuales se iban sumando unas a otras e incluso una de ellas, la de Picnic per la República, ha obligado a la Sagrada Familia a cerrar las puertas por la presencia de manifestantes.

A la calle por lo mismo que sus los abuelos

Jugando a las cartas en medio del Passeig de Gràcia se encontraba un grupo de chicas procedentes de Blanes, que han llegado este mediodía a Barcelona con la marcha de Girona. «El camino hasta aquí ha sido casi en familia», reconoce Romina Aguirre, de 19 años: «Hemos venido a luchar por los derechos por los que también luchan nuestros abuelos, aunque no nos lo pongan fácil».

Este grupo de jóvenes solo han participado hoy en la marcha, ya que el resto de días han estado tratando de conseguir aplicar la huelga en su instituto. Una de ellas, Naeema Khan Asensio, de 20 años, es estudiante en la Universidad de Girona y, en su caso, no ha tenido clase en toda la semana. Asensio encuentra «bastante emotivo» que toda la gente que ha participado en las marchas hayan decidido caminar juntos «para luchar por nuestros derechos».

La universitaria critica la actuación policial de los últimos días en Barcelona, que considera que han sido «horribles». Defiende, sin embargo, las acciones de los manifestantes, arguyendo que son «en defensa propia» y que gracias a ellas se ha conseguido que se hable en el resto del mundo del caso catalán. No opina lo mismo Aguirre, que cree que «se pueden hacer manifestaciones de cualquier tipo sin violencia».

Ramon Pou es un vecino de Barcelona de 66 años que este viernes se ha desplazado hasta Sant Quirze del Vallès para acompañar a la marcha procediente de Vic en su último tramo. Este barcelonés considera «increíble» La gesta de la columna de Vic: «Cuando hemos llegado a la Meridiana, que es muy ancha, la ocupábamos entera. Esto no lo habia visto nunca, y he ido a todas las manifestaciones independentistas», narra.

«Queremos hacer entender de una vez por todas que no podemos seguir así «, asevera Pou, quien también critica la gestión del gobierno de Torra de la respuesta de la sentencia. «¿Qué actuación?», cuestiona, cuando se le pregunta por el tema. Respecto a los altercados vividos estas últimas noches en la ciudad, este ciudadano las desvincula del independentismo: «Son grupos de jóvenes que se lo toman como un deporte», explica.

Algunas personas han realizado solamente tramos parciales de las marchas, pero hay muchas otras que han caminado todo el trayecto previsto. Este es el caso de Josep Maria Tor, independentista de 59 años procedente de Roda de Ter. «Ha sido una manifestación fantástica, nadie se lo esperaba. Todo el mundo ha quedado desbordado con el ahínco que ha puesto la gente», declara emocionado. Este manifestante considera que la protesta ha visibilizado que «la gente ya está harta».

«Tenemos que tirar el país adelante nosotros, porque los políticos no lo harán en nuestro lugar», asegura. Tor condena los disturbios en Barcelona, aunque los atribuye a «gente que viene del resto de España» que, según él, vienen a inflar la situación y decir que son violentos. «Nosotros somos totalmente pacíficos y no tenemos nada que ver con esta gente», asevera.

eldiario.es

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