mié. Oct 16th, 2019

Sobre literatura-arte, VII

En estos artículos intentamos reflexionar, sobre literatura y arte, al menos algunos aspectos, a nivel teórico y conceptual y a nivel diríamos, de la práctica. Se intenta analizar algo de las diversas tradiciones, y al mismo tiempo, abrir nuevas posibilidades, o explicar posibilidades de presente o futuro. Estamos asistiendo a como está naciendo un nuevo mundo, por lo cual, las artes y la literatura y el arte plástico, todas se verán afectados, por nuevas tecnologías, nuevos lenguajes, en definitiva, nuevas posibilidades que harán nacer nuevas estéticas.

– Las nuevas tecnologías condicionan las artes, las artes condicionan a las tecnologías, y ambas crean nuevas estéticas, que son aceptadas por la sociedad, pero que al mismo temo cambian la sensibilidad y percepción de la sociedad, colectivos, grupos. En definitiva, es un conjunto más de elementos, que transforman la realidad y lo real.

– Como en la vida norma y rutinaria, si hablas de algo, te equivocas, por exceso o por defecto, incluso aunque intentes ser justo y matizar los discursos. Esto que ocurre en la vida normal, en la conversación consuetudinaria, aún ocurre más en los oficios de la cultura y de la literatura. Siempre, es imposible, al juzgar o sentenciar sobre el presente de un tema, en este caso de las literaturas y de las artes, ser justo con todo el pasado, ser justo y equilibrado con lo que existe ahora, y aún menos averiguar lo que vendrá, sabiendo y conocimiento que quién pone puertas al espacio y tiempo.

Pero evidentemente, algo tenemos que decir, de lo de ahora, y lo del futuro posible, para de ese modo aclararnos, en la producción cultural, que hacemos, o cómo ser interpretada ésta.

– En mi modesto entender, el mundo de la creación cultural, en todos los campos, pero también en las artes y arte plástico y en la literatura ha cambiado de forma ostensible y radical. Lo que sucede es que todavía no nos hemos dado cuenta. Lo que sucede es que con las nuevas técnicas, nuevas estéticas, no hemos hecho suficientes obras, y menos aún, obras de alta calidad, que pueden perdurar o tengan horizontes de perdurabilidad para el futuro, es decir, sean consideradas maestras o clásicas.

Ha nacido ya un nuevo mundo técnico-artístico, que las nuevas tecnologías permiten, pero todavía los que se dedican a la creación o a la autoría no se han enterado. No quiere decir, que no se sigan haciendo cuadros o pinturas tradicionales, con nuevos estilos, sino que en el futuro, estas pinturas llevarán conexión a Internet, música, etc. Lo mismo, aplicado a un conjunto de poemas o relatos o novela, etc.

En alguna medida, en mucha, personalmente, lo que hago, ya lo realizo con ese pensar, pero la comunidad cultural de mi época, no lo aceptan… Se habla mucho de libertad, pero en los terrenos de la creación, existe más bien poca, existen demasiadas autocensuras y censuras, y estoy hablando de libertad dentro de la legalidad y la moralidad, pero si libertad de concepción y de pensamiento y de expresión y de creación…

– Hoy, podríamos dividir las artes o la literatura, en dos grupos o áreas, aquellas que son incentivadas y promocionadas por gestores públicos o privados, y en segundo lugar, aquellas, que solo los autores intentan desarrollarlas e incentivarlas. Existen grandes obras, o existirán tanto en el primer grupo como en el segundo.

El mercado, sea con un tinte comercial, sea con un color más institucional, produce obras de alto nivel, pero también mediocre, pero puede suceder, que los autores privados y gestores privados, que intentan mostrar sus obras, también realicen obras de calidades mediocres, pero también de altos niveles de esencialidad.

Pero hasta ahora, si nos fijamos, las del primer grupo, no todas, pero si son las que predominan en la sociedad, y las que terminan quedándose o al menos, lo intentan en la sociedad para futuras generaciones, por lo general, después de recibir grandes premios. En cambio, las segundas, se pierden en la noche de la destrucción y del olvido, o del olvido y de la destrucción.

Hoy, la tecnología permite, que ambos tipos de obras, las incentivadas por el mercado, sea privado o institucional, o las promocionadas por sus autores, puedan estar en el mundo de la cultura, sea literatura, sea arte plástico, sea diseño, sea teatro, etc. Hoy, lo permite la tecnología de la información, la tecnología de Internet.

Podemos entender, que quizás “una obra o un autor”, no quieran promocionarlo, ni la industria privada, ni la pública, pero esa obra, mal que bien, el propio autor, intenta que ocupe un pequeño lugar en el mundo de la cultura. Puede que la industria privada, no se atreva a ir tan lejos en un producto cultural, pero si el autor. Y por tanto, esa obra, puede que si no se destruye, no se pierde, dentro de varias generaciones, se analice de otra manera y de otra forma.

Ahora, tenemos la posibilidad de que tantas obras, potencialmente, gestionadas por los autores, buenas, notables, mediocres, no se pierdan, ni se destruyan, ¿pero la cuestión es queremos o no queremos?

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (24 noviembre 2017-09 marzo 2018 cr).

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