“Sobre la humildad y modestia”

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0. Entre las cientos de definiciones o descripciones de la humildad una es saber lo que se es, no sentirse por encima, ni por debajo. Otra podría ser la humildad es saberse lo que se es y por eso no caer en la vanagloria, grandilocuencia, soberbia, vanidad.

1. Hay temas o cuestiones que son malos tiempos para tratarlos, uno de estos es éste. Diríamos que ha sido durante siglos una virtud, en algunos autores una virtud sobre la que se fundamentaba otras grandes virtudes. Sin ella, el ser humano pierde el autocontrol sobre sí mismo, o se minusvalora mucho o se engrandece demasiado.

Como siempre con el maestro Aristóteles dónde está el término medio. Hoy diríamos dónde está la racionalidad justa, de que un ser humano desarrolle todas sus potencialidades y sea competitivo en su profesión y oficio, pero al mismo tiempo se sienta modesto y humilde, no renuncie a explotar todos sus talentos, pero al mismo tiempo no caiga en la vanagloria-soberbia-vanidad-petulancia-orgullo inmerecido.

2. Por tanto, intentemos centrar un poco el tema, al menos plantear algunas cuestiones:

– ¿Durante siglos se ha indicado que una justa humildad sin caer en la baja autoestima aumenta la virtud y las demás virtudes y es buena para el ser humano…?

¿No confundas la humildad, si te encuentras con una personas que en sus palabras, en sus gestos, en sus hechos parece humilde, no lo confundas con pusilanimidad, ni con debilidad? ¿Porque quizás sea más difícil ser modesto y humilde que aparentar ser grandilocuente y soberbio? ¿Porque siempre tendrás algo superior a los demás, y por tanto podrás alardear de ello, pero olvidarás que siempre, tendrás algo que puedes estar inferior que la media de los demás…?

– Por muchos honores que te concedan no te los creas todos, por muchos deshonores que te atribuyan no te creas todos.

– Conocerse verdaderamente a si mismo haría al individuo más racional, más moral, más modesto.

– No exageres la humildad, ni la modestia porque entonces ya no será ni humildad, ni modestia.

– Casi nadie quiere a los soberbios, pero si muchos, no todos, quieren y estiman a las personas humildes y modestas. Porque el soberbio va humillando a los demás, en cambio el humilde va engrandeciendo a los demás.

– Cuándo te otorguen grandes honores en alguna materia, agradéceselos a quienes te lo otorguen, pero no olvides que eres un simple mortal, que otros y otras en tiempos pasados recibieron similares homenajes y hoy casi están olvidados…

– Al soberbio u orgulloso aunque lleve razón cuando dice algo pocos lo escuchan, al humilde muchas veces, unos no les escuchan, pero la mayoría cuando dicen algo lleven razón o no la lleven se les tiene en cuenta.

– Si te quieres y estimas y amas a ti verdaderamente serás humilde y modesto, y si no te quieres de verdad caerás en el orgullo o en la soberbia. Porque el que se quiere no renuncia a la perfección propia, sino que sabe que la modestia es la forma más fácil de la propia perfección.

– Muchas veces, la soberbia y el exceso de orgullo solo demuestran falta de autoestima correcta, estar lleno de traumas y heridas que no has superado, en cambio, la persona humilde y modesta, quizás ya haya superado y curado muchas de sus heridas y traumas.

– Cada uno, según su estado y condiciones y profesiones y oficios, tiene que intentar en su hablar, en su ropa, en su andar mostrarse humilde y modesto, que nadie sienta que te sientes superior a él, o que incluso siendo el mejor profesional del mundo en tu especialidad, los demás sienten, que aunque eres un gran profesional y especialista en tu materia, en lo demás eres como los demás, con sus negruras y sus sombras y sus claridades y sus luces.

– Encontrar la palabra justa, el gesto justo, el acto justo, el deseo justo en cada ocasión esto es lo difícil de la existencia.

– No te infravalores porque no es bueno ni para ti, ni para el crecimiento en la perfección, no te sobrevalores porque no es bueno para ti, ni para el crecimiento en la perfección.

– No te sientas superior a nadie, no te sientas inferior a nadie, piensa y siente que en algunas cosas eres superior a otros seres humanos, en la mayoría igual o similar a todos, y en otras inferior a la media de los seres humanos. Así de ese modo no caerás en la soberbia o en la vanagloria, así de esa manera no caerás en la baja autoestima, así de ese modo buscarás modos para ir perfeccionándote e ir superando en lo que eres inferior a la media, y siendo más excelente en el resto…

– Sabemos de los enormes males que produce el soberbio y la vanagloria y el orgullo en exceso, pero no valoramos lo suficiente de los grandes males que producen la falta de autoestima correcta. La falta de autoestima correcta lleva a las personas a caer en muchos males morales, psicológicos, sociales, económicos, espirituales… Un ser humano debe sentir que es igual a los demás en lo esencial aunque haya diferencias en otros aspectos de la vida y existencia. Si cree en Dios siente que cada uno es Hijo de Dios, que cada uno tiene alma inmortal, y que cada uno tiene un valor en sí infinito, sea cual sean sus circunstancias, sea el más pobre del mundo o sea el más rico del mundo, somos iguales porque todos tenemos alma inmortal.

– Durante siglos se ha demostrado hasta la saciedad que aquellos que buscan la auténtica perfección en los actos y hábitos morales y espirituales, al final, acaban brillando aunque no lo deseen o no lo quieran…

– Aunque te muestras humilde y modesto no renuncias a la buena fama, porque ésta te quitará de muchos peligros y de muchos males.

– Aunque buscas la virtud de la humildad no renuncias a tus justos derechos y a tus justos deberes.

– Intenta compaginar la modestia con ser excelente en las virtudes y en tu profesión y oficio, y así de ese modo te servirás de forma correcta a ti mismo, a los demás, pero no perderás el sentido profundo de que aunque seas muy grande en algo, al mismo tiempo, sabes que caminas con los pies en el barro y en el polvo.

– No confundas a la persona tímida o vergonzosa con la persona soberbia y vanidosa.

– Con humildad se actúa y los demás no se sienten dañados o agredidos.

– ¿Vivimos en un mundo que confundimos la exageración de la competitividad con la eficiencia racional y humilde, con un mundo que en casi todas sus manifestaciones se expresa en forma de soberbia, grandilocuencia, superorgullo, vanidad, petulancia y otras formas no correctas de actuación moral, vivimos en un mundo que no se valora de verdad a la persona humilde y modesta aunque sea enormemente eficiente en su profesión y en su oficio y en su vocación…?

3. Para terminar quizás debas hacerte la siguiente pregunta ¿al final, qué hubiese sido de ti, si hubieses tenido las circunstancias de los otros a los que tanto desprecias? ¿Y al final, tú sabes mucho de algo, y de lo demás estás en la media o por debajo de la media y, eso es lo mismo que le sucede a los demás, que están por encima de la media en algunas cosas, y en el esto como la mayoría…?

http://soliloquios.blogia.com © jmm caminero (14-29 julio 2016 cr).

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