Mié. Ene 22nd, 2020

Rusia puede ser apartada de los Juegos Olímpicos y otras competiciones importantes por el escándalo del dopaje. Qué hay que saber

  • Está en juego el derecho de los deportistas rusos a participar en todos los torneos internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020, en Pekín en 2022 y la Copa Mundial de Fútbol de Catar.

El deporte ruso está viviendo uno de sus momentos más difíciles. Este 9 de diciembre la junta ejecutiva de Agencia Mundial Antidopaje (WADA) decide el destino de cientos de deportistas rusos para los siguientes cuatro años y puede imponerles las sanciones más duras en la historia del deporte en el país.

Si bien Rusia entregó todos los datos que exigía la WADA para cerrar el llamado ‘caso de dopaje’, ésta, tras analizarlos durante meses, llegó a la conclusión de que fueron modificados, ya que la base de datos del Laboratorio Antidopaje de Moscú entregada a la WADA en enero de este año no coincidía en su totalidad con la copia de la base de datos que el ente ya tenía en su poder.

De ser sancionada, Rusia tendría prohibido albergar y participar en Juegos Olímpicos y Paralímpicos, así como en ningún campeonato mundial o competición importante organizados por los firmantes del Código Antidopaje de la WADA, como por ejemplo el Mundial de Fútbol de Catar en 2022. Por su parte, la UEFA, organizadora del Campeonato Europeo de Fútbol, no firmó el código.

Los atletas rusos que no tengan antecedentes de dopaje podrían participar en las mencionadas competiciones bajo la bandera olímpica, pero no con la bandera de su país, y tampoco podrían llevar ningún distintivo ni símbolo que contuviera la bandera rusa. Si ese equipo, que recibiría el nombre de ‘Atletas neutrales autorizados’, subiera al podio, no sonaría el himno de Rusia ni se izaría la bandera nacional.

¿Cómo empezó la polémica y por qué hay dos bases de datos?

La WADA acusa a Rusia de crear un programa estatal de dopaje. Ahora, para sostener sus acusaciones, la agencia se basa en las diferencias entre una base de datos obtenida en 2019 y una versión de 2015, argumentando que Rusia transmitió una base falsificada.

Todo empezó en 2016 después de las revelaciones de Grigori Ródchenkov. El exjefe del Laboratorio Antidopaje de Moscú, que utilizaba un sistema especial de gestión de información de laboratorio o LIMS. Al emigrar en 2016 a Estados Unidos, donde obtuvo protección de testigos, Ródchenkov se llevó consigo todos los datos que había en el centro.

El mismo Ródchenkov, que en 2014 destruyó más de 1.400 pruebas biológicas, y que según el comité de investigaciones de Rusia llegó a pedir dinero a deportistas a cambio de descartar resultados positivos en las pruebas antidopaje, se convirtió en la persona de confianza de la WADA. En Rusia es acusado de proporcionar sustancias prohibidas a los deportistas sin que lo supieran y de destruir las pruebas de sus acciones.

En opinión de los investigadores de la agencia, de esa base fueron eliminados «cientos de supuestos resultados analíticos negativos, y los datos originales y los archivos PDF correspondientes fueron eliminados o modificados». La WADA insiste en que estas modificaciones no figuraban en la versión de la base que en 2015 sacó de Rusia Ródchenkov, que hasta ese año encabezaba el laboratorio.

En otras palabras, en la actual trama de dopaje interviene una copia de la base de datos, sacada por el informador Ródchenkov en 2015, y la base de datos proporcionada a la WADA por Rusia en enero del 2019 en el marco de la investigación.

La base pudo ser modificada a distancia

El sistema LIMS, que gestiona datos del laboratorio y fue desarrollada cuando Ródchenkov encabezaba la agencia, podría tener la opción de acceso remoto, lo que permitiría modificarla a distancia, además de que una investigación independiente llevada a cabo por expertos rusos alega que Rusia no realizó cambios en dicha base antes de entregársela a la WADA en enero del 2019.

Los expertos indican que en reiteradas ocasiones los datos de la base fueron modificados desde el extranjero mediante el modo de acceso remoto y desde una dirección IP de Los Ángeles (EE.UU.), «con derechos de administrador que permiten cualquier cambio y eliminación, incluyendo la falsificación, sin dejar evidencia de ello». Se supone que estas alteraciones de los datos de la base continuaron hasta junio de 2016.

Sin embargo, si fue posible modificar los datos a distancia, eso significa que cualquiera pudo hacerlo, lo que explicaría (según los expertos) las diferencias existentes entre la base de Moscú y su versión anterior de 2015, presentada por Ródchenkov y sus colegas cuando migraron a EE.UU.

Los expertos también opinan que se introdujeron modificaciones y cambios en el período entre 2012 y 2015, cuando el laboratorio era dirigido por Ródchenkov.

«Cabe señalar que, después de haber emigrado a EE.UU. en noviembre de 2015, hasta mayo de 2016 Ródchenkov no hizo las declaraciones oficiales que denunciaban al deporte ruso», dicen los expertos, indicando que tuvo tiempo suficiente para alterar la base a distancia.

¿Qué son los datos ‘raw’ y por qué la WADA no los analiza?

Se estima que el problema de las diferencias entre las dos bases y las posibles falsificaciones puede aclararse si la WADA analiza los llamados datos ‘raw’, que muestran la información primaria que llegaba al sistema LIMS automáticamente y quedaba en estado no procesado antes de ser introducida en la base de datos.

Los archivos ‘raw’ también fueron suministrados por las autoridades rusas a la WADA, junto con la base de datos del Laboratorio Antidopaje de Moscú. No obstante, la WADA todavía no ha estudiado estos datos primarios.

Además, la WADA ha rechazado en repetidas ocasiones la propuesta de los expertos independientes rusos de llevar a cabo una investigación conjunta y abierta del llamado ‘caso de dopaje’, que ayudaría a establecer la verdad al respecto.

Después de la introducción de las sanciones de la WADA, la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA) tiene 21 días para apelar esta decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS), donde los argumentos de los expertos rusos podrían ser escuchados.

La WADA ya sancionó a Rusia por este caso

Los testimonios de Ródchenkov, así como un documental anterior sobre la práctica del dopaje en el deporte ruso emitido por el canal de la televisión alemana ARD (que posteriormente admitió que el documental contenía afirmaciones no contrastadas), sirvieron de base para la investigación de la WADA que culminó con una primera ronda de sanciones al deporte ruso. A los atletas rusos no se les permitió participar en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016 y durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang en 2018 tuvieron que competir bajo la bandera olímpica.

La RUSADA, cuya estructura incluye el Laboratorio Antidopaje de Moscú, fue descalificada por tres años en 2015. Una vez finalizada la sanción en septiembre de 2018, la agencia rusa contra el dopaje vio restablecidos sus derechos, a condición de que entregara la base de datos del Laboratorio Antidopaje de Moscú.

Ahora, con las sanciones que la WADA quiere volver a aplicar al deporte ruso, la entidad pretende castigar a Rusia una segunda vez por el mismo supuesto delito, lo que supone una violación de los principios del derecho internacional.

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