dom. Oct 20th, 2019

Reportaje semanal: Las últimas estereras de La Gomera

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  • Alojera es una de las pocas localidades de la Isla donde se conserva la labor artesana de las esteras, un oficio exclusivo de las mujeres que elaboran distintas piezas a partir de la hoja de palma
  • Curbelo destaca la importancia de mantener este arte, que si bien a principios de siglo era el sustento de muchas familias, hoy ha quedado relegado a tan sólo unas pocas mujeres que conservan vivo este legado
  • Demetria García, con 78 años, es de las últimas estereras de la Isla pero se esmera por transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones para que no caiga en el olvido

Si algo caracteriza a La Gomera son sus extensiones de palmerales que yacen en lomas y barrancos, haciendo de esta tierra un paisaje único que no pasa desapercibido a ningún visitante. Alojera, situado en la vertiente noroeste de la Isla, es uno de los paraísos de la palma, pues allá donde alcanza la vista se puede contemplar el verdor de sus ramas que aporta un colorido especial a este pueblo. Sus habitantes le deben mucho a esta planta endémica, de la que han sabido aprovechar sus recursos para lograr todo tipo de productos artesanales, entre los que figura la miel de palma, uno de los más populares.

Pero no sólo este oro líquido es el bien más preciado de la palma, ya que sus hojas han sido una materia prima muy valorada por las estereras, que a base de esmero y mucha paciencia, han producido incontables objetos que han facilitado las labores y el quehacer diario desde la época de los primeros aborígenes canarios.

Este oficio, que sobrevive a duras penas al paso del tiempo, siempre ha sido una labor exclusiva de las mujeres, que con sus manos y la ayuda de alguna que otra herramienta, han dado forma a las hojas de palma, a través del trenzado para obtener enseres como bolsos, sombreros, esteras, seretas y otros cestos para transportar mercancía, que supusieron de gran ayuda en las labores del campo.

Con el paso del tiempo, el abandono de las labranza y con la llegada de la nuevas tecnologías, este oficio ha ido quedando relegado a un tercer o cuarto plano y son pocas las mujeres que se resisten a abandonarlo, ya que supuso un sustento para numerosas generaciones anteriores. Las estereras se cuentan hoy en día en la Isla con los dedos de una mano y Demetria García es una de las últimas mujeres que dedica su día a día a esta labor, con la esperanza de que las generaciones venideras recojan el testigo y no permitan que muera.

Para el presidente del Cabildo insular, Casimiro Curbelo, es esencial reforzar la artesanía en su conjunto “pues además de formar parte de la historia viva y la cultura popular de la Isla, es un patrimonio etnográfico que encierra un incalculable valor”. Es por ello, que hace especial énfasis en la labor de difusión de los diferentes oficios para transmitir este arte a las nuevas generaciones, tal y como hacían, no hace mucho tiempo, las abuelos y padres con sus hijos.

Curbelo reconoce que el paso del tiempo cambia costumbres y quehaceres diarios pero entiende necesario que se proteja todo aquello que caracteriza a un pueblo y que sin duda, ha formado parte intrínseca de su historia. “Desde el Cabildo somos conscientes de ello y por eso nos empeñamos en reforzar la artesanía en todas sus vertientes, aportando mayores facilidades a los artesanos e impulsando la puesta en marcha de ferias que visibilicen estas labores y realcen su valor”, explica.

Entre las numerosas muestras de artesanía que organiza la Institución insular destaca la Feria Insular de Artesanía y Comercio de La Gomera (FIAC), que se celebrará del 15 al 17 de noviembre, en el municipio de San Sebastián. Esta muestra albergará la participación de más de 70 artesanos que expondrán sus productos a residentes y visitantes.

El consejero insular de Artesanía, Miguel Melo, coincide con el presidente insular respecto a la necesidad de que las propias administraciones contribuyan al mantenimiento de estos oficios tan ligados a la cultura gomera, y que además son todo un atractivo para los turistas que llegan a la Isla. “Estas muestras cumplen con un doble objetivo, ya que hacemos especial hincapié en la divulgación de la artesanía, a la vez que promocionamos los productos locales, contribuyendo a la dinamización económica”, indica.

Tanto el presidente como el consejero insular agradecen el esfuerzo que realizan los artesanos de la Isla, que cada día se levantan, superan las adversidades y se disponen a realizar sus oficios con los que se mantiene vivo el legado de sus abuelos y bisabuelos, y se fortalece la cultura e idiosincrasia de la Isla, un bien patrimonial de gran valor.

Demetria García ha dedicado toda su vida a la labor de la estera. Con 78 años, asegura que desde que era una niña comenzó a trenzar la hoja de palma, un oficio que aprendió de su madre y que desde entonces, realiza cada día con mucho esmero, orgullosa de este legado que le han dejado sus antepasados y con la esperanza de que sus nietos adquieran las herramientas que eviten que se caiga en el olvido.

Recuerda que este oficio era el sustento de muchas mujeres que dedicaban el día entero a realizar todo tipo de piezas artesanales que luego vendían. “En aquel entonces era raro la mujer que no se dedicaba a esto en el pueblo, ya que suponía una entrada de dinero que ayudaba al mantenimiento de la familia pero ahora son sólo unos pocos los que compran y en todo caso, los adquieren como objetos decorativos más que útiles”, comenta.

Asegura que hoy en día lo que más vende, que es lo que más suele hacer, son las esteras de diferentes tamaños, mochilas y bolsos. “En mi casa siempre tengo hechas varias piezas por si algún turista quiere comprarlas y muchos utilizan mis mochilas para hacer la compra, pues son resistentes y ecológicas”, detalla.

Para Demetria, es esencial que se pongan todos los recursos necesarios que eviten que este oficio muera y por ello, agradece la implicación de la Casa de la Miel de Palma y del Cabildo gomero por su contribución a la divulgación de esta labor. Además de trabajar cada día con la hoja de palma, imparte cursos en este centro divulgativo de Alojera a varias mujeres que han mostrado su interés por aprender esta técnica, por lo que espera que, aunque no se dediquen a ello de forma profesional, puedan transmitir estos conocimientos para garantizar su conservación.

Las manos de Demetria, igual que las de muchas mujeres de Alojera, tienen las huellas marcadas por el transcurrir de los años y por el duro trabajo de cada día, pero asegura que este oficio ha sido su motivación para despertarse a diario. “Gracias a mi trabajo sigo en pie, tengo un entretenimiento y me siento muy orgullosa de poder mantener este legado vivo”, destaca emocionada.

 

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