Dom. Nov 17th, 2019

Podemos, Cuidado con la caspa

Mucho se ha hablado de la casta política desde la irrupción de Podemos en el panorama político nacional, pero no será este el único obstáculo que deba salvar para obtener buenos resultados electorales, acorde a las expectativas generadas. Ahora, que se aproximan las elecciones municipales y autonómicas, estimo que uno de los principales problemas que tendrá que resolver la formación de Pablo Iglesias será cómo cortarle el paso a los que buscan su oportunidad, siempre pendientes y dispuestos a colarse en cualquier lista electoral.

En La Gomera, ya muchos han iniciado la carrera para procurarse un buen sitio en el pelotón de salida. Los más espabilados esta vez, parecen ser los lideres del activismo social gomero. Poco más de media docena de militantes que, parapetados detrás de diversas siglas, inundan casi a diario los medios de comunicación de la Isla.

La acción de este grupo, se limita de forma casi exclusiva a la presencia en los portales digitales de información, mostrándose cada día en diferentes versiones. Un día hacen una denuncia y al día siguiente se felicitan por ello. Un día son una asociación cultural, otro día una asociación ecologista, otro día una asociación vecinal, otro día una plataforma para mover La Gomera, y cuando se reúnen dos o tres son un partido político, Si Se Puede.

A excepción del activismo online, bajo las siglas de Si se Puede han realizado pocas acciones dignas de mención, de las que se cabe destacar, por lo inédito, su condescendencia con la quema de antenas de telefonía en Valle Gran Rey, (dejando gran parte del pueblo sin cobertura móvil, hasta el día de hoy) o pedir el voto en las elecciones europeas, entre otros, para Amaiur, un partido muy próximo al nacionalismo radical vasco. Me pregunto qué puede aportar el independentismo vasco a los gomeros para merecer su voto.

Últimamente, la fuerza y el glamour que irradia Podemos, unido a sus expectativas electorales, ha enfriado y ha hecho tambalear a Si se Puede en La Gomera. Ha mermado, no sólo su escasa actividad, sino también paralizado la constitución de los comités locales, a excepción de San Sebastián, que a pesar de anunciarse a bombo y platillo en todos los medios de información, ni tan siquiera llegó a trascender el nombre de alguno de sus dirigentes y nada se ha vuelto a saber de ellos. Todo apunta a que se han diluido como el azucarillo, y ahora esperan la “llamada” de Podemos.

En el municipio sureño de Gran Rey, ya han tomado la delantera, y también están preparándose para el gran salto. Han comenzado por dinamitar al Partido Socialista por La Gomera, agrupación a la que habían apoyado hasta hace bien poco, pero ahora puede ser un estorbo para sus intereses. Lo primero, ha sido la dimisión de dos concejales (y activistas en sus ratos libres), que no se encontraban a gusto con el jefe de filas, pero no tuvieron reparos en mantener el puesto durante más de tres años, casi hasta el final de legislatura. No era cuestión de renunciar a un sueldo de más de 30 mil euros al año, por fuertes que fueran las diferencias con el jefe. Ahora cuentan en los medios de comunicación su “hazaña” como ejemplo de coherencia y rectitud, aunque otros muchos consideremos que es demasiado tarde para lavarse las manos. A buenas horas, mangas verdes.

Otro concejal de la lista de PSXLG en Valle Gran Rey, aguerrido militante del activismo gomero como los anteriores, y quién sabe si también obnubilado con Podemos, ya pregona su inminente pase a concejal no adscrito. Tal vez, quiera aparentar inmaculado y puro ante su electorado y compañeros dimisionarios, pero esto sólo es un clarísimo ejemplo de transfuguismo político. Así figura en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Tránsfuga: Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato. Más claro ni el agua.

De ser cierto, no sé cómo, pero tendrá que explicar a sus votantes tamaña decisión, pues no creo que nadie le haya votado para que se convirtiera en tránsfuga. Resulta inaudito e inconcebible que alguien se sienta con el derecho de adueñarse de los votos de sus vecinos, y del partido que lo presentó como candidato, para hacer con ellos lo que le dé la real gana. Esto, sólo es otro capítulo más, que viene a engrosar el descrédito y la desconfianza que sienten los ciudadanos por la actual clase política, y al que debemos poner freno entre todos.

Podemos, y por supuesto las demás fuerzas políticas, tienen en las próximas elecciones municipales y autonómicas, una oportunidad histórica para presentar ante la sociedad candidaturas limpias, con personas verdaderamente comprometidas, trasparentes y honestas. Todos tienen la obligación de apartar y desechar los individuos que muestren, en cualquiera de sus formas, el menor atisbo de revancha, oportunismo político o personalismo alguno. Sólo así, se recuperará la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en las organizaciones políticas que nos representan.

Manuel Suárez Delgado

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