mié. Sep 18th, 2019

Pedro Sánchez trata de congelar la política de pactos hasta las municipales y autonómicas del 26 de mayo

  • El PSOE hace equilibrios: desliza que Ciudadanos no está en su plan, deja claro que quiere gobernar en solitario y descarta buscar el apoyo de ERC
  • Pablo Iglesias insiste en formar parte del Gobierno mientras Albert Rivera cierra la puerta a cualquier negociación para que Sánchez siga en Moncloa
  • Pablo Casado trata de resistir pese a la hecatombe del PP y la dirección avisa a los críticos de que su proyecto es a «largo plazo»

Pedro Sánchez trata de ganar tiempo en la segunda campaña electoral después de salir victorioso de la que este 28A lo situó a las puertas de La Moncloa. El PSOE quiere evitar entrar a fondo en la política de pactos antes de las elecciones europeas, autonómicas y municipales del próximo 26 de mayo para que ningún movimiento pueda pasarle factura en la segunda cita con las urnas en menos de un mes. Un día después de la victoria electoral, la dirección socialista ha hecho equilibrios para no pronunciarse sobre las alianzas que, da por seguro, mantendrán al secretario general en la Moncloa.

Durante toda la jornada, los distintos portavoces socialistas aludieron a la necesidad de tomarse los acuerdos con «tranquilidad» y no escondieron que la proximidad de las elecciones autonómicas, municipales y europeas obligan a tratar con calma los pactos postelectorales. «No hay que tener tanta premura», expresó el secretario de Organización, José Luis Ábalos.

Abalós matizó que pueden tomarse con calma las conversaciones con el resto de formaciones para componer Gobierno por la campaña hasta que se inicien las negociaciones para la constitución de las Cortes, que obligarán a los grupos a mostrar sus cartas ya que se debe llegar a entendimientos para elegir a las Mesas. El PSOE cuenta con mayoría absoluta en el Senado, pero tendrá que acordar la del Congreso. «Hay todo un tiempo procedimental. Hasta el 21 de mayo no se constituyen las Cortes y vamos a tener ocasión». «La idea es generar espacios de representación, esa es nuestra visión», ha dicho sobre la composición de los órganos que pilotan la actividad de las cámaras.

Hasta entonces el PSOE quiere ir con pies de plomo. La intención es dejar claro que quiere hablar con todas las formaciones y que son otros -Ciudadanos- los que le imponen un veto. No obstante, de las palabras de Ábalos se dedujo que no está en el plan de Sánchez llegar a un entendimiento con Rivera: «Nosotros queremos hacer políticas progresistas. No nos estamos planteando esa posibilidad». En esa misma línea se pronunció la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, al asegurar que las «líneas rojas» del PSOE están «claras»: «Somos de izquierdas». El PSOE lleva meses situando a Ciudadanos en la derecha.

Minutos después de que se produjesen esas declaraciones, fuentes oficiales del PSOE matizaron que Sánchez «no descarta ningún escenario» para los posibles pactos que le permitan seguir siendo presidente.

Entre las claves que ha revelado la dirección socialista está que aspira a mantener un Gobierno en solitario y que no pretende buscar el apoyo de los independentistas.  Sin embargo, si la fórmula por la que opta Sánchez es la de Unidas Podemos, Compromís y PNV, necesitaría la abstención al menos de ERC en la segunda votación de la investidura para sacarla adelante con mayoría simple (más síes que noes). «Está todo abierto», ha admitido Ábalos.

Iglesias reclama un Gobierno de coalición

Unidas Podemos insiste en que aspira a ser la llave de un Gobierno que prefiere de coalición. A pesar de la pérdida de 29 escaños, Pablo Iglesias mantiene la reclamación de formar parte del Ejecutivo, algo que por ahora el PSOE descarta porque considera que tiene fuerza suficiente para hacerlo en solitario. «Tomó nota», ha expresado Ábalos sobre la petición que le hizo Iglesias al presidente en funciones en la llamada telefónica en la que le felicitó por la victoria electoral.

Iglesias mantiene la misma estrategia que durante toda la campaña electoral en la que reiteró, especialmente en la recta final, que el voto a su candidatura serviría para forzar al PSOE a pactar por la izquierda. En los últimos mítines, el secretario general de Podemos pidió a los votantes indecisos que le dieran «una oportunidad» para demostrar su valía dentro del Gobierno.

Iglesias puso sus cartas boca arriba desde la misma noche electoral. Con el resultado ya claro, el líder de Unidas Podemos compareció ante los medios arropado por la plana mayor de su ejecutiva y por los aliados de IU, con Alberto Garzón a la cabeza, y de Equo, con Juan López de Uralde.

«Las elecciones no van tanto de vencer como de convencer. No se trata tanto de ganar como de gobernar. Somos imprescindibles para que haya un Gobierno de izquierdas en España», apuntó Iglesias en la rueda de prensa ante los periodistas. El cabeza de cartel de Unidas Podemos hará hincapié en ese mensaje en las próximas semanas ante el reto electoral de las municipales, autonómicas y europeas.

El PSOE culpa del ‘no’ a Ciudadanos

La preferencia de Ferraz siempre ha sido seguir en el poder con el respaldo de Unidas Podemos, Compromís y PNV. La suma no sale. Incorporando a esa coalición al PRC de Revilla–su socio en Cantabria–, se quedan en 173 votos. El proceso de investidura está tasado: requiere de mayoría absoluta (176 síes) para que el candidato sea proclamado en la primera votación y mayoría simple (más síes que noes) para que salga del Congreso como presidente del Gobierno en una votación que se celebra 48 horas después. Si Sánchez mira a Unidas Podemos y al PNV le falta al menos la abstención de ERC para un gobierno con la fórmula que es la favorita de la militancia a juzgar la reacción de los simpatizantes congregados en la sede socialista la noche electoral.

Aplausos y gritos de «sí se puede» inundaron la calle Ferraz cuando Iglesias apareció en la pantalla gigante mientras que un clamor espontáneo interrumpió al victorioso Sánchez en su alocución: «Con Rivera, no». «Creo que ha quedado bastante claro, ¿no?», dijo el candidato socialista en su única aparición pública: «Nosotros no vamos a poner cordones sanitarios». «Tenemos muy claro lo que nuestra militancia piensa y cuál es el sentimiento de nuestros electores y no vamos a decepcionarlos», reconoció Ábalos este lunes.

Calvo, por su parte, también se ha esforzado en no descartar un hipotético apoyo de Ciudadanos, sobre quien ha intentado descargar la responsabilidad: «A partir de ahora tendrá que saber si la posición la gira o no la gira». «Cada uno es muy libre de ser muy sordo y de no entender los mensajes», apostilló en una entrevista en La Sexta.

Rivera, satisfecho con su veto al PSOE

A pesar de la mano tendida de Sánchez a todas las fuerzas dentro de la Constitución, en Ciudadanos creen que su estrategia de vetarlo ha sido acertada y es lo que les ha hecho crecer, según afirman, «un 80%, de manera exponencial» su número de escaños el 28A. No negociarán, por tanto, un gobierno con el líder socialista, ni tampoco una investidura. Su voto será en contra, descartando incluso una abstención. Cualquier trato con el PSOE de Sanchez lo posponen para después del 26 de mayo, cuando haya gobierno. «No vamos a marear la perdiz», dijo gráficamente Inés Arrimadas en su comparecencia de este lunes tras la reunión de la Permanente de la Ejecutiva de Cs, el núcleo duro de Rivera.

Según fuentes del partido, dentro de ese núcleo duro «no hay debate» ni división de ningún tipo sobre esa decisión, ya que han comprobado que ese veto a Sanchez «ha sido avalado por las urnas» y por quienes depositaron el voto confiando en que Ciudadanos cumpliría su promesa de intentar impedir que Sánchez siguiera en La Moncloa. «Lamentablemente no lo conseguimos aun con todo nuestro gran crecimiento», aseguran fuentes del partido. Los de Rivera achacan el no haber podido lograr ese objetivo al descalabro electoral del PP, partido que «tendría que reflexionar» por sus malos resultados.

Pese a todo, en la dirección no descartan abrirse a pactos tanto con el PP como con el PSOE tras las autonómicas y municipales porque consideran que son escenarios «diferentes» de las generales.

El PP atraviesa su peor momento

Mientras la mayoría de candidatos se toma unos días de descanso aprovechando el puente del 1º de mayo, Pablo Casado atraviesa un momento delicado en el PP tras haber cosechado el peor resultado: se ha dejado la mitad de los escaños que logró Mariano Rajoy. Los conservadores encaran el próximo ciclo electoral en horas bajas y en su suelo electoral (16,70% de los votos).

Casado se resiste a dimitir y Génova prepara el terreno para que se mantenga al menos hasta el 26 de mayo. La dirección del PP justifica la debacle en que eran las primeras elecciones a las que se presentaba Casado y que la fuga de votos ya había comenzado antes de que él se hiciera con las riendas del partido este verano.

Con el grupo parlamentario menguado hasta los 66 diputados, el equipo del presidente del PP tira de argumentario asegurando que su proyecto es a «largo plazo» ante la posibilidad de que haya intentos por acelerar su sucesión tras los próximos comicios. Nada se moverá hasta entonces, pero a quien muchos miran, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, se encargó en la misma noche electoral de recordar que en su territorio se había cosechado el mejor resultado del PP, a pesar de que el PSOE logró ganar por primera vez.

eldiario.es

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