16/01/2021

Moción de censura y movilización social. 1 de 2.

Pablo Iglesias y otros representantes de UP han declarado que presentarán la moción de censura aunque esté condenada al fracaso, lo cual significa que su objetivo principal es que se hable de la corrupción del PP, algo muy conveniente. No obstante, mi manera de ayudar a la causa será hablar de la propia moción desde el punto de vista de la movilización social, un fenómeno que, por casualidad o no, está presente en este trance. Y lo seguirá estando.

Cuatro consideraciones previas.

Una.- Vista Alegre 2 debatió el papel de las movilizaciones sociales tras haber conseguido presencia institucional al participar en las elecciones con la intención de conquistar el poder. No es necesario recordar qué tesis resultó vencedora. Pero al debate teórico le suceden siempre los acontecimientos, ante los cuales las decisiones que se adoptan ponen las palabras en su sitio. Y a quienes las pronuncian.

Dos.- Ante las críticas recibidas, algunos representantes de Podemos han recordado el caso de la moción presentada por Felipe González contra Adolfo Suárez en 1980, que tampoco triunfó. Incluso hay quienes afirman, como Pablo G. Perpinyà en InfoLibre, que “los acontecimientos posteriores demostraron acertada la decisión de presentar aquella moción”. Y también que “sembró la semilla de la imponente mayoría absoluta que obtendría en 1982”. Que politólogos reconvertidos en políticos como los de Podemos utilicen argumentos de conveniencia entra dentro de lo habitual, pero que quienes no firman en nombre de unas siglas intenten recomponer la escala de importancias de los hechos históricos es algo más que discutible. Por eso disiento radicalmente. El PSOE era la única alternativa desde las elecciones del 15 de junio de 1977 y arrasó en el 82 gracias a cuatro hechos históricos, ante cualquiera de los cuales aquella moción no fue más que una escaramuza dentro de la misma ola, pero en ningún caso decisiva por sí sola. Primero, la crisis del 28 Congreso socialista y el regreso triunfal de Felipe González, cuatro meses después, en septiembre de 1979, tras conseguir la supresión del marxismo del ideario oficial. Segundo, el shock que supuso el intento de golpe de estado de Tejero en 1981. Tercero, la aceleración, gracias también al 23F, de la descomposición de UCD, en crisis antes, durante y después de la dimisión de Suarez. Y cuarto, la crisis del PCE, que concluyo con la pérdida en el 82 de más del 80% de los diputados que había conseguido tres años antes. Ninguno de tales hechos tuvo una relación causa-efecto directa con aquella moción, al menos que se sepa, y si hoy la recordamos es gracias a la planteada por Unidos Podemos.

Tres.- Sobre las movilizaciones sociales justo es tener en cuenta que existe Internet. Actualmente hay muchas más peticiones dirigidas a los poderes públicos en plataformas como Change y Avaaz, por poner dos ejemplos, que las que se reclaman mediante recogidas de firmas “puerta a puerta”, manifestaciones o huelgas. Y, por supuesto, el número de personas que participan a través de la Red de redes es incomparablemente mayor. Por recordar un caso que viene muy a cuento, el madrileño Pablo Gallego consiguió más de 1.000.000 de firmas durante una sola semana, la primera de febrero de 2013, para pedir la dimisión de la cúpula del PP. Quien no recuerda las fotocopias de la caja B del PP en las portadas, origen de aquella movida. Se llegó a picos de más de 500 firmas por minuto. Aunque parezca mentira, aún faltaba un año para que amaneciera Podemos. En cambio, y ya que estamos, los Primeros de Mayo no consiguen mover ni una ceja del empresariado igual de “explotador” que siempre, ni de sus principales “protectores”, los gobiernos de cualquier color. Las movilizaciones exitosas y “de cuerpo presente” que recordamos son las muy concretas lideradas por las plataformas anti deshaucios y la del barrio de Gamonal, en Burgos. En un terreno paralelo, el dinamismo participativo de los afiliados de algunos partidos, precisamente Podemos, no deja de ser un estado de movilización permanente. Pero se refieren a una minoría organizada y no parece que fuera este ámbito el objeto del debate entre errejonistas y pablistas en VA2.

Cuatro.- Todo hace pensar que debido al “efecto Podemos”, PSOE y Ciudadanos se ven obligados a radicalizar su discurso contra Rajoy, pero ni el primero ni los segundos son capaces de sacarlo de La Moncloa, atrapados como siguen por sus desconfianzas mutuas y su incapacidad para hablar con los nacionalistas, limitaciones coyunturalmente aderezadas con la división interna de los de Díaz/López/Sánchez.

Cronología de hechos probados.

22 de abril.

El colectivo “Indignad@s” lanzó en Change.org una campaña de recogida de firmas para conseguir “La disolución judicial del Partido Popular conforme a la Ley de Partidos Políticos”. La avalancha de noticias sobre la corrupción de los de Rajoy provocó la iniciativa, tal como ocurrió en febrero de 2013. Por lo demás, del colectivo “Indignad@s!!” se sabe que, al menos en Change, solo habían lanzado otra campaña, el 25 de marzo de este mismo año con el lema “Suprimir o modificar los anuncios machistas de Brico Depôt”. Hasta el momento ha conseguido 25 firmas. Es decir, veinticinco.

Del 25 de abril hasta las 12:00 de la mañana del 27 de abril.

A partir de ese día se aceleró la recogida de firmas por la disolución del PP, de tal manera que el día 27 al mediodía se habían conseguido 32.859. Durante esas 48 horas se estuvo manteniendo un ritmo de recogida de firmas de 10,63 por minuto, con picos comprobados de más de 21,15. Y ello a pesar de que ninguno de los medios líderes se había hecho eco de la movida y, por supuesto, nada de colocar un enlace a Change para facilitar la información a sus lectores.

También ese día 25 de abril se organizó una cacerolada ante la sede central del PP, en la calle Génova 13. A pesar de que en algunos medios se dijo que la convocatoria estaba dirigida desde Podemos, y que se informó de la misma con más de ocho horas de antelación, la asistencia, entre 500 y 1.200 personas según las fuentes, puede considerarse un fracaso.

27 de abril.

A las 12 de la mañana Pablo Iglesias y su equipo convocaron una rueda de prensa para informar de la moción de censura, conquistando inmediatamente todas las portadas y consiguiendo en un tiempo record que todo el mundo conociera esa iniciativa parlamentaria. Conscientes o no, los de Podemos consiguieron contra programar a Pedro Sánchez y silenciarlo, pues dos horas antes había reclamado la dimisión de Rajoy en La SER, afirmando los tertulianos de la emisora que tal declaración de Pedro sería la bomba informativa de la jornada.

Hasta 48 horas después del día 27 a las 12 de la mañana.

Durante las 48 horas inmediatamente posteriores a la rueda de prensa de la moción de censura el ritmo de la recogida de firmas se hundió, literalmente. Solo se consiguieron 5.217 firmas más y la velocidad de firmantes cayó hasta 1,81 por minuto, es decir, se redujo a menos del 20% de la que progresaba durante las 48 horas anteriores a la rueda de prensa.

Desde el día 25 de abril en adelante, una campaña paralela como referencia.

Siguiendo con las movilizaciones sociales vía Internet, el digital InfoLibre inició el día 25 de abril, también en Change, la siguiente petición: “Destitución del fiscal anti corrupción por torpedear las investigaciones contra el PP”. Acaba de superar las 130.000 firmas a pesar de haber comenzado tres días después que la acción de “Indignad@s!!”. Desde las 10:00 horas del día 1 de mayo hasta las 22:00 horas del 2 de mayo ha conseguido 3.907 firmas más, a un ritmo de 1,81 firmas minuto. En cambio, la campaña por la disolución del PP solo ha conseguido 92 firmas más, no es necesario indicar la velocidad de caracol durante esas 36 horas.

Actualización.

Podemos acaba de convocar para el día 20 de mayo, un día antes de las primarias del PSOE, una concentración en la Puerta del Sol en apoyo de su moción de censura. Una noticia que encaja perfectamente con el motivo que ha inspirado este artículo.

En la siguiente entrega se expondrán conclusiones y las dudas que nos asaltan ante las sorpresas que nos sigan brindando los líderes políticos.

Domingo Sanz

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translate »