La escalada en las actuaciones del Estado para impedir el referéndum sobre la independencia de Catalunya del 1-O ha alcanzado cotas inéditas este miércoles, con la entrada y registro a diversas conselleries de la Generalitat, en una operación en que agentes de la Guardia Civil han detenido a una docena de altos cargos del ejecutivo catalán. Y la respuesta ciudadana también ha alcanzado niveles máximos de intensidad. Especialmente, ante la sede del departamento de Economía, donde se han concentrado miles de personas. Ya desde muy temprano.

La operación se ha iniciado a primera hora de la mañana, antes de que se iniciara la jornada laboral en las conselleries. Y poco después ya se habían producido las primeras movilizaciones. Sobre las nueve y media, unas 1.000 personas se congregaban ante la sede del departamento de Economía y Hacienda -que dirige el vicepresidente de la Generalitat, el republicano Oriol Junqueras-, en la parte baja de la Rambla de Catalunya de Barcelona. Una cifra que ha ido creciendo, hasta llegar a varios miles a mediodía.

Igual que en otras concentraciones similares de los últimos días, los manifestantes no han parado de lanzar consignas y cánticos a los agentes de la Guardia Civil. Entre los más repetidos, «votaremos», «esto sí es un golpe de estado» o «que lo vea toda Europa». Pero también lemas directamente dirigidos a los agentes, como «fuera las fuerzas de ocupación». Además del canto de ‘Els Segadors», de forma recurrente cada pocos minutos.

También han madrugado algunas caras visibles del soberanismo. Como los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, presentes en primera fila junto a un puñado de parlamentarios: el diputado en el Congreso Jordi Tardà (ERC), el eurodiputado Ramon Tremosa (PDeCAT), los diputados de JxSí en el Parlament Antoni Castellà, Lluís Llach y Anna Simó, y el representante de CSQP y líder de Podem Catalunya, Albano Dante Fachín. Este grupo, de hecho, ha coordinado sobre la marcha las acciones de protesta ante el departamento de Economía. Con Sánchez y Cuixart llevando la voz cantante y dando instrucciones a los políticos. El propio Sánchez ha sido el primero en dirigirse a los manifestantes, a los que ha pedido serenidad y una respuesta «no violenta». «Nos quieren provocar», ha advertido, justo antes de llamar a cortar la Gran Vía -cosa que ha ocurrido minutos después-, y de encargar a los representantes electos que permanecieran en el lugar de la protesta.

Protesta frente a la conselleria d'Economia. XAVI HERRERO

Protesta frente a la conselleria d’Economia. XAVI HERRERO

Los Mossos, por delante de la Guardia Civil

Como en otras concentraciones similares de los últimos días ante registros de la Guardia Civil, efectivos de los Mossos d’Esquadra se han situado delante de los agentes del instituto armado, separándolos físicamente de los manifestantes, pero sin intervenir en el registro. Unos manifestantes que, de hecho, han cambiado sistemáticamente los cánticos y las consignas por abucheos cada vez que un miembro de la Guardia Civil asomaba la cabeza por la puerta de la conselleria. O un sospechoso de serlo, como le ha ocurrido a un agente de paisano de los Mossos que ha optado por mostrar su placa a los manifestantes, en un infructuoso intento de acallar los silbidos contra su persona.

La protesta, no obstante, ha sido pacífica en todo momento -incluyendo lanzamientos de flores a los agentes, al grito de «estas son nuestras armas». Justamente lo que estaban pidiendo los representantes electos presentes. «La respuesta a este estado de sitio por la puerta de atrás debe ser pacífica», ha señalado la republicana Simó, que ha pedido a la ciudadanía que se mantenga «movilizada en defensa de nuestras instituciones». «Si ahora no respondemos a esto, habremos perdido la batalla de la democracia», ha exclamado.

Protesta frente a la conselleria d'Economia. XAVI HERRERO

Protesta frente a la conselleria d’Economia. XAVI HERRERO

«Impedir militarmente que votemos»

«Hoy han traspasado todas las líneas rojas», ha opinado el democristiano Castellà, que cree que las actuaciones del Estado para impedir el referéndum están conculcando «nuestros derechos como ciudadanos europeos». También se ha referido a Europa el eurodiputado Tremosa, que ha señalado que grandes agencias y medios de comunicación internacionales están dedicando un amplio espacio a la represión del referéndum del 1-O. «Esto ya no se puede esconder», ha afirmado. «El Gobierno español a lo mejor puede impedir militarmente que votemos el día 1, pero, como dicen los diarios alemanes, habrá más independentistas el día 2».

Fachín, por su parte, ha considerado que la actuación de la Guardia Civil de este miércoles da aun más motivos para votar el 1-O. Ha apuntado que su formación tenía prevista una rueda de prensa esta misma mañana para explicar que sus bases han decidido llamar a la participación en el referéndum, pero que el acto se ha anulado a la vista de los acontecimientos. «En lugar de anunciar los resultados, estamos ejerciéndolos. El 1-O se empieza a defender aquí y hoy», ha señalado.

Fachín ha sido bien recibido por los manifestantes. Pero estos han señalado la ausencia de algunos de sus compañeros de viaje en el ámbito de los Comunes. Una ausencia que, al grito de «¿dónde está la alcaldesa?», se ha personalizado en el nombre de Ada Colau, a la que parte del independentismo reprocha lo que considera una ambigüedad en relación al 1-O.