dom. Jun 16th, 2019

Juan Negrín y la memoria histórica

Francisco Javier Gonzalez

Hace unos días, en plena vorágine de la campaña electoral, el descerebrado – a pesar de su título de medicina – aspirante de VOX por Gran Canaria a la Presidencia del Gobierno autonómico, el ínclito Carmelo González, proponía en el mismo centro hospitalario, cambiarle el nombre de Juan Negrín por el de Amancio Ortega. El fundamento de este unineuronal caballero para tal propuesta era el manido argumento franquista de que Juan Negrín era, textualmente, “un personaje de dudosa responsabilidad por lo ocurrido en la Guerra Civil con el famoso episodio del Oro de Moscú, tenga el nombre de un Hospital en Gran Canaria”, que contraponía a los méritos para esa nominación del empresario español aduciendo para ello que personas como Amancio Ortega con sus políticas de mecenazgo hacen tanto por la medicina y la cura del cáncer.

No me voy a meter –ya lo ha hecho “Podemos” en esta campaña- con las donaciones del Sr. Ortega en maquinaria para el diagnóstico y tratamiento radioterápico de cánceres que, según algunas fuentes alcanzan casi los 400 millones de euros desde 2015 a hoy, euros que deberían haber sido invertidos por el estado. También constato respecto a esa “filantropía” que, primero, del importe de esas donaciones, según la legislación española, un 40% -unos 160 millones- son deducibles de la cuota a Hacienda como “Aportaciones a actividades prioritarias de mecenazgo” hasta un límite del 15% de la base liquidable y, segundo, que las empresas del Sr. Ortega –el 6º hombre más rico del mundo con más de 55.000 millones de euros para el que esos 400 son el chocolate del loro- según un informe del economista Marc Tataret de la Universidad de Barcelona presentado ante el Parlamento Europeo, eludió cerca de 600 millones en impuestos gracias a sus filiales de Irlanda, Holanda y Suiza. Pues muy agradecidos, como seguro que lo están los miles de pacientes tratados gracias a esas máquinas, pero sin olvidar que esa “filantropía”, con lo que se elude de impuestos la pagamos todos nosotros. Lo que, desde luego, es solo una pestilente excrecencia del pensamiento franquista puro y duro que predomina en el Sr. González y en los muchachos de VOX, es su consideración sobre la “dudosa responsabilidad” del Dr. Negrín.

Un apreciado amigo, lagunero trasplantado a Idar-Oberstein, me preguntaba ¿Quiénes son Juan Negrín y Amancio Ortega? Lo del Sr. Ortega es normal que lo desconozca alguien que vive fuera del estado español y apartado, por pura asepsia, de los entresijos de los personajes del dinero y/o de la farándula pero, si me preocupa que uno de los personajes canarios más importantes de la historia reciente del Estado Español, sea un perfecto desconocido para otro canario culto e inquieto intelectualmente porque me hace sospechar que la inmensa mayoría de nuestro pueblo solo lo identifica por el Hospital de su nombre, sin ir más allá en el conocimiento del personaje. Intentaré una glosa somera porque Juan Negrín es una figura con tantas facetas en su doble vertiente científica y política que no cabe en el reducido espacio de un artículo.

Si desconocemos nuestra historia ¿podemos aspirar a un futuro?

JUAN NEGRÍN LÓPEZ nació en la Vega de San Mateo (Gran Canaria) en 1892 y murió en el exilio en París en 1956. La reválida de bachillerato la hizo en el lagunero “Instituto de Canarias”, donde se conserva su expediente, a los 14 años. Su padre era hombre acomodado cabeza de una familia muy conservadora y católica (su hermano era cura claretiano y su hermana monja seglar). Lo mandaron a estudiar medicina en Alemania, donde aprendió alemán, francés e inglés, y más tarde dominó también italiano y ruso. Incluso en sus últimos años, cuenta su nieta, que estudiaba chino y árabe por ser “los idiomas del futuro”. Terminó la carrera en Leipzig e ingresó en el Instituto de Fisiología de E. Hering y a los 20 años se graduó como doctor con la tesis “Zur Frage nach der Genese der Piqûre-glycosurie” que, por lo que entiendo, se refiere a la génesis de las mediciones de glucosa en sangre con un pinchazo supongo que en el dedo, como hacemos hoy a cada rato. Con la Primera Guerra Mundial, aunque la Universidad de Leipzg le ofreció ejercer como “Private-Dozent”, lo rechaza, regresa a Las Palmas y solicita una beca para ampliar estudios en USA, pero Ramón y Cajal le ofrece crear y dirigir un nuevo Laboratorio de Fisiología General en la Universidad de Madrid que se instala, por falta de sitio, en los sótanos de la Residencia de Estudiantes. En 1919 se presenta a un examen para revalidar su licenciatura alemana en Medicina y Cirugía lo que obtiene con Premio Extraordinario. Realiza otra vez cursos de doctorado y presenta una nueva tesis sobre “El tono vascular y el mecanismo de la acción vasotónica del esplácnico” – de lo que únicamente conozco que debe referirse o a las vísceras, el llamado “espacio esplácnico” o al nervio esplácnico que las controla- tesis que fue calificada de sobresaliente.

Obtuvo por oposición la Cátedra de Fisiología de la Universidad Central de Madrid y funda el Instituto de Comprobación de los Medicamentos que coloca bajo la dirección de uno de sus alumnos, ayudante de su cátedra y posteriormente catedrático de Fisiología por oposición de la Universidad de Salamanca, el también canario José Domingo Hernández Guerra, nacido en Tejeda –donde tiene una calle a su nombre- en 1897 y fallecido tempranamente en Madrid en 1932. También en ese año de 1932 funda Negrín en la universidad madrileña la “Escuela de Educación Física y Medicina del Deporte”, de la que se hace cargo su discípulo Blas Cabrera Sánchez, profesor adjunto por oposición de Fisiología, hijo del eximio físico lanzaroteño Blas Cabrera Felipe -que tiene un busto en el jardín de entrada de nuestro antiguo Instituto de Canarias- y de la lagunera María Sánchez Real. Blas Cabrera Sánchez fue, además, su secretario particular en su etapa de Presidente del Consejo de Ministros de la II República Española. Murió en el exilio mexicano en 1983.

La escuela fisiológica de Juan Negrín tuvo auténtica resonancia e influencia mundial en ese campo científico. Alumnos de esa escuela archiconocidos son el nutricionista y bioquímico Fco. Sánchez Covián y el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, Severo Ochoa. A pesar de su reconocida y eficiente dedicación docente y profesional, en febrero de 1934, en virtud de la Ley de Incompatibilidades para ocupar el cargo político de diputado electo, solicitó su excedencia como catedrático.

A pesar de su valía académica, en 1939, los canarios Juan Negrín y Blas Cabrera Felipe fueron separados definitivamente de sus cátedras por Orden Ministerial del 17 febrero, junto a otros 13 catedráticos universitarios españoles más, por “…ser pública y notoria su desafección al nuevo régimen implantado en España, no solamente por su actuación en las zonas que han sufrido y en las que sufren la dominación marxista, sino también por su pertinaz política antinacionalista y antiespañola en los tiempos precedentes al Glorioso Movimiento nacional. La evidencia de sus conductas perniciosas para el país hace totalmente inútiles las garantías procesales…”

La historia de la vertiente política de Juan Negrín sería motivo de un estudio completo y complejo como los que actualmente hay bastantes editados. Durante la dictadura de Primo de Rivera, en 1929, se afilia al PSOE por la influencia de Indalecio Prieto, colocándose así en el “prietismo”, posición moderada intermedia entre las posiciones que mantenía el presidente del PSOE tras la muerte de Pablo Iglesias, Julián Besteiro, y las del obrerismo marxista revolucionario de Largo Caballero respecto a la colaboración con el gobierno de la dictadura de las fuerzas obreras de UGT y del propio PSOE, debate que conllevó incluso la dimisión de Prieto de la ejecutiva del PSOE. Esa postura política era coherente con su pensamiento keynesiano no marxista. En 1931 Negrín es elegido diputado por Las Palmas. Tras le “Revolución de 1934” -la última revolución del occidente europeo que fructificó- de gran calado sobre todo en Asturias, contra el gobierno radical de Lerroux por dar entrada a la derechista CEDA en el gobierno, revuelta que reprimió duramente el general Franco llevando a Asturias las tropas coloniales de Regulares y la Legión, Juan Negrín, que ya era vicepresidente, ocupó entonces el cargo de Presidente del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes por encarcelamiento de Largo Caballero, implicado en el frustrado alzamiento obrero.

Al estallar la sublevación franquista contra la II República Española presidida por Manuel Azaña, a la caída del gobierno de José Giral y con el pueblo ya armado, en septiembre del 36 se forma el Gobierno de Largo Caballero -primer líder obrero en asumir la Presidencia del Consejo de Ministros- que intenta reunir todas las corrientes del PSOE y, en su afán de agrupar todas las fuerzas populares, trata de que PCE y POUM anulen sus diferencias, integrando en las “Brigadas Mixtas” a las milicias obreras de socialistas, comunistas y anarquistas. En ese primer gobierno de Largo, Prieto ocupó la cartera de Marina y Aire y Negrín, como miembro de la corriente “prietista” del PSOE, fue nombrado Ministro de Hacienda y aquí nace el mito tan cacareado por el fascismo y la derecha española del “Oro de Moscú”.

Ya con José Giral de presidente del gobierno, a los 4 días de sublevadas las huestes fascistas, dio órdenes a su Ministro de Hacienda, Enrique Ramos, para vender en París, para la compra de armamento, 40 toneladas de oro de las 707 que poseía entonces el Banco de España. De las 667 Tm que quedaban en los sótanos del Banco cuando Largo Caballero asumió la presidencia salieron para París con el mismo objeto 107 Tm, el “Oro de París” que llegó a alcanzar la cuarta parte de las reservas españolas cosa que nunca nombró el fascismo español y sus voceros. Francia e Inglaterra, firmantes del “Acuerdo de No Intervención” prohibieron la venta de armas a la República Española, mientras que Alemania e Italia –nazis y fascio- surtieron a los sublevados con grandes cantidades gratuitas y otras a pago diferido en especies. Al acercarse a la capital española las tropas sublevadas, cuando el Ejército de África avanzaba por Talavera de la Reina a poco más de 100 km de Madrid, el gobierno republicano temió que las reservas de oro cayeran en manos de los sublevados por lo que el gobierno de Largo Caballero en pleno decretó el 12 de septiembre de 1936 trasladar los fondos, 560 Tm, a los polvorines de la Base Naval de Cartagena. Juan Negrín, como Ministro de Hacienda organizó el traslado del oro que llegó a Cartagena el 21 de septiembre.

Ante la hostilidad de Francia e Inglaterra y el endurecimiento de la política de no intervención que daba a entender que, de depositarlo en París o Londres corría el riesgo que quedar bloqueado –lo que sucede hoy con el oro venezolano en Washington y Londres- el presidente Largo Caballero comunicó el 15 de octubre al embajador soviético en España la petición del gobierno español para que la Unión Soviética aceptara la custodia de los depósitos españoles de oro. De esa forma llegaron a Moscú en los primeros días de noviembre 510 Tm de oro en lingotes y monedas. La propaganda franquista tachó el hecho de “robo” de la República al Banco de España –según la Ley Cambó de 1921 el Banco de España era una sociedad privada por acciones, como sucedía también en Francia e Inglaterra, y no el Banco Nacional, aunque sometido al control del gobierno que nombraba al gobernador del mismo- para regalárselo a Stalin a cambio de nada, gratuita y graciosamente, mantra que todo el fascismo español, estúpida y acríticamente, ha venido repitiendo hasta la saciedad hasta el día de hoy y que ha servido al unineuronal candidato de VOX, Carmelo González, para su perorata sobre el “Oro de Moscú” y el papel de Juan Negrín. De la venta de ese Oro de Moscú y del de París las autoridades republicanas obtuvieron un total de 714 millones de dólares que se dedicaron a la compra de armamento y suministros, muchos de ellos en el mercado negro por la política de no intervención. Ese fue el coste del esfuerzo de tres años de una guerra incivil provocada por el alzamiento fascista.

A finales de la primavera de 1937 el gobierno de Largo Caballero, que era además Ministro de la Guerra, se enfrenta a las duras críticas de todo el bloque gubernamental ante los varapalos sufridos militarmente frente a los sublevados y la incapacidad de compaginar las milicias de los prietistas, de la Izquierda Republicana -el partido del propio Presidente Azaña- de los comunistas del PCE, los trotskistas del POUM y de los anarquistas. El Presidente de la República, Manuel Azaña, cede a la presión conjunta de prietistas y comunistas y admite la dimisión del Gobierno largocaballerista el 17 de mayo de 1937, nombrando a Juan Negrín como Presidente del Consejo de Ministros.

Negrín se encargará, demasiado tarde, de dirigir la guerra. El 30 de abril de 1938 publica sus conocidos “Trece Puntos de Negrín”, programa político estratégico, moderado, orientado a concitar apoyos internacionales y, en último caso, a buscar un acuerdo de paz honorable negociado con los sublevados. El momento era el peor para la causa republicana española. Francia y el Reino Unido, temerosos del avance de las potencias del Eje Roma-Berlín que apoyaban la causa franquista, desoyeron totalmente el llamamiento de Negrín. El gobierno conservador británico había llegado a un acuerdo con Mussolini para permitir la presencia de los voluntarios italianos en España a cambio de la promesa italiana de que, ganada la guerra, Italia no se anexionaría ninguna isla ni territorio norteafricano bajo soberanía española. Los “Acuerdos de Munich” firmados en septiembre de 1938, justo en los momentos finales de la Batalla del Ebro, por Daladier y Chamberlain por parte francobritánica y Mussolini y Hitler por las potencias del Eje supusieron, no solo anexión de Checoslovaquia por el Tercer Reich para resolver la cuestión de los “Sudetendeutsche”, sino el total abandono de la República Española por las potencias occidentales a manos del ejército sublevado y de los nazi-fascistas europeos. Los británicos ayudaron a los sublevados a ocupar Menorca para, según decían, evitar que la tomaran los voluntarios italianos. Hasta Lord Halifax, ministro británico de Exteriores y negociador con Hitler, Goebbels y Goering declaraba que “está claro que Franco va a ganar la guerra y tendremos que entendernos con él”.

La Unión Soviética, entendiendo el llamamiento como un síntoma de debilidad del gobierno republicano y previendo también el triunfo franquista, retiró casi totalmente su apoyo, mientras que Franco, crecido por el triunfo en la Batalla del Ebro y la Ofensiva de Aragón que llevó al Ejército de África hasta el Mediterráneo por Vinaroz dejando partida en dos la zona republicana y entendiendo que la guerra la tenía prácticamente ganada, se negó a cualquier negociación, exigiendo la rendición incondicional.

Perdida la batalla de Cataluña y tomada Barcelona, Negrín regresa al Centro, donde el gobierno republicano está sumido en una profunda crisis por la división entre “negrinistas” partidarios de continuar la resistencia –“partido de la resistencia”- hasta que, por fuerza según preveía Negrín, se desatara la conflagración europea que obligara a los aliados a apoyar la causa republicana y los “antinegrinistas” partidarios de negociar con carácter inmediato el fin de la guerra –“ partido de la paz”- con la supuesta ayuda de británicos y franceses que, en franco retroceso moral frente al Eje, ya negociaban con Franco en Burgos su reconocimiento oficial. Estos antinegrinistas estaban encabezados por el propio Presidente de la República con los azañistas de Izquierda Republicana, el sector del PSOE que agrupaba a Prieto y a Besteiro -que ya estaba en contacto con los franquistas-, el PNV y la catalana Esquerra Republicana que pretendían negociar separadamente con los aliados.

Cuando Prieto, ministro de Defensa, confesó públicamente que la guerra estaba perdida se produce una crisis de gobierno. Negrín destituye a Prieto y asume la cartera de Defensa
Sería muy prolijo relatar el papel de Negrín en el fin de la República. La sublevación de Cartagena, la huida a Túnez de la Flota republicana y la dimisión de Azaña a la que hay que sumar el Golpe de Casado y la traición del Consejo Nacional de Defensa en un Madrid en que solo la 8ª División, al mando del gomero Guillermo Ascanio Moreno -fundador del “Batallón Canarias” que editaba la publicación “Canarias Libre”- frenó y controló durante días el golpe militar hicieron que la situación fuera insostenible y acabaron con la experiencia republicana.

Solo resaltar la exactitud del análisis de Negrín de la necesidad de resistir porque, en sus propias palabras, “No se puede hacer otra cosa para negociar un armisticio que evite el reinado de terror y de venganzas sangrientas” intuyendo pues, perfectamente, lo que Franco y sus compinches iban a imponer en los años sucesivos mientras que, por el contrario, a los militares del Consejo Nacional de Defensa, a los anarquistas y al PSOE de Azaña, Prieto y Besteiro, al PNV y Esquerra que pensaban que, como en momentos históricos anteriores como la dictadura primioriverista, tras un cierto tiempo, volverían las aguas a su cauce y todos a sus puestos, la historia ha demostrado su tremendo error que condujo, de nuevo, al Estado Español a un régimen medieval como es la monarquía sucesora “legítima” de una masacre y una criminal dictadura. Para los que quieran saber algo de la verdad que sobre Negrín se trata de ocultar pongo un enlace publicado en “El País” en 2008 sobre su legado histórico, el “Archivo J.N.L” única inscripción que figura en la lápida que cubre su sepultura en el parisino cementerio del Pére Lachaise.

https://www.eldiario.es/…/Fundacion-Negrin-archivo-leyenda-…

Juan Negrín fue, probablemente, el hombre más odiado y vilipendiado por el fascismo español y por aquellos antiguos compañeros desde Largo a Prieto que no aceptaron nunca su firmeza moral y altura intelectual. Además, plumíferos infectos como el pseudo-historiador Pio Moa o el periodista palanganero Federico Jiménez Losantos, han continuado la parafernalia franquista del Oro de Moscú y del lacayo del PCE. Incluso Prieto, con la falsa acusación de comunista factótum del PCE logró en México, al final de la II Guerra Mundial, que el Consejo provocara la dimisión de Negrín como Presidente del Gobierno republicano en el exilio y decretara su expulsión del PSOE junto a otra treintena de destacados socialistas como el escritor Max Aub o los ex-ministros como el antiguo minero dirigente de la UGT Ramón Glez. Peña y el jurista y periodista Julio Álvarez del Vayo aunque, póstumamente, el 37º Congreso Federal del PSOE los readmite y reivindica sus figuras. Más vale tarde…

Hoy son los elementos como este caballero grancanario y su jefe de filas de VOX los que pretenden resucitar a la momia del “Caudillo”. Su líder, Santiago Abascal, ha declarado lacónicamente que “Hemos Pasado”, restregado vilmente en la cara a los madrileños herederos de aquellos que soportaron estoicamente el asedio fascista con el “No Pasarán” por el que también combatió el Batallón Canarias y murió fusilado Guillermo Ascanio.

Francisco Javier González
Canarias, Noroeste de África a 29 de mayo de 2019

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