04/06/2020

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)  y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) están trabajando para desarrollar un método sencillo de detección del coronavirus, que pueda aplicarse in situ y arrojar resultados fiables en menos de una hora.

El proyecto, financiado por el Instituto de Salud Carlos III, espera ver sus primeros resultados para este próximo otoño. El impacto de un logro de estas características es evidente: haría posible la detección masiva de contagiados de covid-19, incluyendo a los asintomáticos, abriendo la puerta a nuevas medidas más eficaces y mejor dirigidas para contener la propagación de la pandemia.

El objetivo del proyecto es, en realidad, doble: por un lado, el equipo de investigación quiere desarrollar un dispositivo portátil, similar a un test de embarazo, capaz de diagnosticar los contagios de forma rápida, sencilla y fiable, incluso en casa. Por otro, se pretende adaptar esta metodología a la detección de la presencia del virus en diferentes superficies o en el ambiente en general.

Una enzima como elemento clave

El método de diagnóstico propuesto por este equipo de investigadores está basado en la enzima ADN polimerasa del virus phi29 (phi29pol), descubierta en 1984 por los científicos Luis Blanco y Margarita Salas (1938-2019), en lo que fue sin duda un hito de la ciencia española moderna. Se espera que su aplicación permita mejorar la detección del ARN del coronavirus SARS-CoV-2, mediante un procedimiento isotérmico de amplificación más rápido y sencillo que las actuales pruebas de RT-PCR, para las que son necesarias equipamiento y personal altamente especializado.

La amplificación de una muestra de phi29pol permite multiplicar millones de veces otra pequeña muestra de material genético. Esta extraordinaria capacidad de amplificación permitiría detectar la presencia de material genético del coronavirus partiendo incluso de muy poca muestra, o incluso de material dañado, lo cual la convierte en un método de detección extremadamente sensible y capaz de confirmar la infección incluso en aquellos casos con una carga viral pequeña, como la pueden presentar los contagiados asintomáticos.

Además, a diferencia de las técnicas empleadas hasta ahora, el mecanismo de amplificación de esta enzima funciona incluso a temperatura ambiente, lo que contribuye a completar el diagnóstico de varias muestras en tiempos inferiores a una hora. Esto permitiría realizar los test a pie de calle, en los propios centros de atención primaria, en residencias de ancianos o en otros lugares sensibles, sin necesidad de enviar las pruebas a laboratorios.

Los investigadores embarcados en esta iniciativa esperan tener la primera versión del dispositivo lista para el próximo otoño. Entonces se estudiará la sensibilidad de la técnica para la detección del virus, para ensayar posteriormente una optimización del sistema que permita su aplicación clínica definitiva.

El propio Luis Blanco, actualmente en calidad de Profesor de Investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), del centro mixto del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid, está al frente de este proyecto, junto a Felipe Cortés, jefe del Grupo de Topología y Roturas de ADN del CNIO.

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