Inmigrantes en Canarias, entre el colonialismo, la miseria y la xenofobia (I)

Francisco Javier Gonzalez

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Hablemos con hechos

Creo que antes de plantear seriamente el tema de la inmigración exógena a Canarias con el que el fascismo y la xenofobia ultraderechista –incluyendo algún independentista- tratan de pescar en el batumerio que, entre el colonialismo, la realidad, la desinformación, el covid 19 y el miedo atávico a la “lancha de moros” están creando en nuestra tierra, es menester poner sobre la mesa las cifras reales, asépticas y contrastadas, en las que basar toda posterior argumentación que desmonte, por un lado las interesadas y falsas noticias que, individuos como los cercanos al españolismo fascista de VOX, están usando para sembrar en un terreno previamente abonado por la expoliación que, conjuntamente el sistema capitalista, el colonialismo español y una burguesía dependiente rapaz y carroñera, ejercen y han ejercido históricamente sobre esta porción del África Insular que es Canarias.

 Veamos, en primer lugar, las cifras demográficas:

 El censo oficial del Istac para 2019 da una población en nuestro Archipiélago de 2.153.389 de personas, de las cuales 277.034 son extranjeros de nacionalidad no española, cifra que debemos comparar, para entender toda nuestra problemática, con los 77.196 extranjeros que teníamos censados en el año 2000.

Según el censo detallado  de 2018 que es el que reflejo, Canarias contaba con 2.126.779 habitantes. De ellos 259.791 extranjeros  y 1.866.988 de nacionalidad española, que incluye a los naturales tanto de España como de Canarias. Es difícil precisar cuántos de cada origen, aunque vale como indicativo que el quinquenio 2015-2019 se asentaron en Canarias 71.720 peninsulares españoles nuevos.

Los no españoles residentes se distribuyen así, por continentes y por nacionalidades,

EUROPA: 156.938 personas de nacionalidad no española.

De ellos: Italianos: 45.405; Alemanes: 25.946; Reino Unido: 24.980; Rumanos: 8.473; Franceses: 6.139; Portugueses: 4.575; Polacos: 4.196; Belgas: 4.097; Rusos: 3.708; Holandeses: 3.288; Búlgaros: 3.060; Noruegos: 2.234; Suecos: 2.125 y Húngaros: 2.000. El resto son serbios, croatas, andorranos, malteses, chipriotas y liechtensteinianos.

AMERICA: 55.887 personas

De ellos: Venezolanos: 12.396; Cubanos: 11.284; Argentinos: 4.428; Colombianos 10.702; Uruguayos: 2.873; Brasileños: 2.262; Ecuatorianos: 1.841; Dominicanos: 1.647;  Chilenos: 1.363; Bolivianos: 1.318; Peruanos: 1.273. Del resto, la mayoría son los 959 estadounidenses.

AFRICA: 28.067 personas

De ellos Marroquíes (incluye saharauis): 17.136; Senegaleses: 3.444; Mauritanos: 2.351; Nigerianos: 1.483. Con menos de 1.000 residentes encontramos: Guinea: 548; Ghana: 483; Argelia: 475;  Guinea Bissau 363 y Guinea Ecuatorial: 348. Con menos de 20 nacionales de cada una encontramos: Togo: 19; R.D. Congo: 10; Burkina Faso: 15; Etiopía 6; y Benín: 5.

ASIA: 18.709 personas

De ellos Chinos: 10.303; Indios: 3.684; Filipinos 1.868; Pakistaníes: 1.856; Bangladeshíes: 924; Jordanos: 47; Iraquíes 16 y Saudíes:6

OCEANÍA: 118 personas

De ellos Australianos: 103 y el resto de diferentes islas oceánicas.

APATRIDAS: 72

A estas cifras hay que añadir que a pesar de la baja sufrida en el turismo en 2019, Canarias ha recibido algo más de 13 millones de turistas, equivalente a una población permanente de unas 300.000 personas y que el saldo migratorio anual (diferencia entre inmigrantes y emigrantes) en todos los últimos años, según Istac, es de incremento poblacional anual por entrada de foráneos de unas 30.000 personas.

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO.

Es otra cifra a tener muy en cuenta en todo análisis como el que queremos hacer. En 1990 el censo oficial daba a Canarias una población de 1.493.784 personas. En 1999 sumaba ya 1.672.689 habitantes, con un crecimiento poblacional del 11,98% que hay que comparar con el crecimiento estatal español del 3,42%. El ritmo de crecimiento poblacional, fundamentalmente por inmigración, es brutal. En solo un año pasa a 1.716.276 habitantes, un aumento por año aproximado al 2%. Para el 2010, un decenio después, el aumento fue de 400.000 personas, llegando  a 2.103.992. Superada la barrera del dos millones, según “Datosmacro” de la publicación económica “Expansión”, terminamos 2020 con 2.236.992 de los cuales (datos IV Trimestre 2020) el 25,2%  -unas 279.000 personas- están en el paro, cifra en la que no entran los que están en los ERTE turísticos. El que este aumento poblacional es debido exclusivamente a la inmigración lo demuestra que la tasa de mortalidad en Canarias, en estos momentos, está por encima de la de natalidad, dando como resultado un índice de fecundidad del 0,94 lo que supone que perdemos población nacida en Canarias y aumentamos brutalmente la foránea.

La densidad de población en Canarias es de algo más de 300 habitantes por kilómetro cuadrado, más del triple de los 94 que arroja el estado español y ello sin contar que más de la mitad del territorio físico canario no es habitable.

INMIGRACIÓN ILEGAL

Considero en este epígrafe solo la que nos llega por mar desde la costa del continente, arriesgando la vida en un viaje en el que se calcula que, al menos la cuarta parte de los que la intentan, se quedan para siempre en el mar o en algún cementerio isleño.

“De Lanzarote a Berbería, se va y se viene en un día” rezaba el dicho de nuestros viejos marineros que faenaban en la costa. La ocupación marroquí de la antigua “provincia española” de Sahara hace que en 1994 dos jóvenes saharauis cruce en una primera patera los apenas 100 km desde el continente a Fuerteventura. Desde entonces y hasta finales de 2005 se multiplicaron las pateras que salían de la costa entre el sur de Agadir y el norte de Dajla, fundamentalmente con migrantes magrebíes, hasta el punto que en los once años que median de aquella primera patera al inicio del año 2006 entraron en las islas, sobre todo en las tres orientales, 41.829 inmigrantes conocidos. A finales de ese 2005 llegan los primeros cayucos, barcos pesqueros típicos de Mauritania y Senegal con capacidad para transportar hasta más de 100 personas con potentes motores fuera borda.

Así comenzó con el 2006, la conocida como “crisis de los cayucos”, en la que, en 515 embarcaciones entre pateras y cayucos, arribaron a nuestras costas un total conocido de 31.678 personas, fundamentalmente subsaharianos. El gobierno colonial español resolvió el problema, además de con instalaciones provisionales en todas las islas –todavía está en buen uso, aunque vacía, la que instalaron aquí en Gomera, en San Sebastián- y la posterior salid de contingentes de inmigrantes hacia España, con la activación del “Frontex” en el Atlántico, externalizando la que ellos denominan “frontera sur de Europa” para bloquear la “ruta mauritana” hacia ese continente. El gobierno instauró el llamado “Plan África” de cooperación, encaminado a comprar gubernamentales de los países emisores, sobre todo Mauritania y Senegal. Se llegó incluso –época del ministro Zoido- a impedir la venta de motores para los cayucos en Mauritania y Senegal, la instalación de comisarías de la Guardia Civil española en Nuadibú y a la compra de la pasividad de algunas conocidas mafias de traficantes con dinero de ese plan.

El decrecimiento de la inmigración irregular fue inmediato y continuado. En 2019 llegaron a las islas 129 embarcaciones –casi todas pateras- con 2.687 inmigrantes, en su mayoría magrebíes. La crisis generada en África, entre hambrunas cíclicas y la entrada del covid-19 que dinamita los recursos procedentes del turismo y de los sectores confluyentes que afecta duramente a los países tanto de origen como de destino, con especial dureza en África noroccidental y a Canarias multiplica por mucho las llegadas de inmigrantes desde el continente a Canarias, usada como plataforma para su salto a Europa. Ya por el 15 de noviembre de 2020 el Ministerio de Exteriores española daba las cifras de 93 embarcaciones irregulares entre cayucos y pateras llegados a Canarias con 16.760 inmigrantes y la totalidad para el 2020 se cifra en 745 embarcaciones con 23.023 inmigrantes, lo que demuestra la mucho mayor presencia de pateras con magrebíes que de cayucos con subsaharianos, aunque por parte de las autoridades coloniales no se han dado datos por nacionalidades de los llegados por mar. En el primer mes de este 2021 las autoridades coloniales confirman la llegada a Canarias de 2.077 inmigrantes en 55 embarcaciones, la mayoría pateras desde la costa entre Agadir y Dajla

Estos son los números, los hechos contrastados, en que basaré el análisis de esta situación que ha abierto la espita para la proliferación de bulos interesados en la proyección de actitudes fascistas en alguna prensa, en las redes y, lo que es peor, en nuestras calles.

Gomera a 7 de febrero de 2021.

Francisco Javier González

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