03/07/2020

El torturador murió con sus medallas y demás honores

“Mírame ¿Sabes quién soy? Billy el Niño”. González Pacheco presumía ante los presos políticos y sindicales que caían en sus manos.  “Ya no parirás más, puta”, dijo el torturador a la abogada feminista, Lidia Falcón, tras golpearla numerosas veces en el estómago y en el hígado, durante días seguidos del bárbaro interrogatorio, en las mazmorras del régimen franquistas. Según afirmaron algunos de los torturados, se le iluminaban los ojos cuando infligía daño.

Nombres diferentes para una misma tortura: En Argentina se llamó “el submarino” y en España, “la bañera”. Ambas consistían en sumergir la cabeza de los políticos o sindicalistas detenidos en agua nauseabunda hasta provocarles el ahogamiento; era la fórmula preferida de Antonio González Pacheco. Su crueldad le hizo famoso entre los militantes antifranquistas; rondaba los 30 años, aunque sus facciones eran más infantiles, de ahí su apodo Billy el Niño.

Se murió Billy el Niño con todos sus honores, sin ser juzgado por crímenes de lesa humanidad

A lo largo de su carrera le concedieron cinco medallas que aumentaron su pensión vitalicia. La primera en 1972, durante la dictadura, pero las restantes, le fueron otorgadas después de la transición; y la última en 1982. En 1977, dos años después de la muerte de Franco, fue ascendido a inspector del Cuerpo Superior de Policía. Se integró en la Brigada Central de Información, la policía secreta que sustituyó a la Brigada Político Social. En1981 fue trasladado a la Comisaría General de Policía Judicial y al año siguiente dejó el servicio para pasar a trabajar en la seguridad de empresas privadas.

En 2013, Los Tribunales argentinos, alegando el principio de justicia universal, pidieron su extradición. La jueza María Servini, se hizo cargo de la querella que reclamaba a González Pacheco por delitos de tortura contra 13 personas, desde 1971, al 1975.  En el año 2014, La Audiencia Nacional de España rechazó la extradición achacando que los delitos estaban prescritos.

El torturador murió el jueves, día 7 de mayo, a los 74 años, víctima del coronavirus, llevándose con él  todas las medallas y los méritos adquiridos, sin responder por sus delitos. El Partido Popular no condenó el franquismo y, siendo consecuente con su ideario político, no quito al torturador las medallas y demás honores vitalicios. ¿Pero qué pasó con el resto de partidos políticos?

Bendito país que así paga a torturadores y olvida a sus víctimas. Se murió Billy el Niño con todos sus honores, sin ser juzgado por crímenes de lesa humanidad, dejando a un Congreso de Diputados muy mermado en los suyos.

Lidia Falcón, Luis Suarez, José María Galante, uno de los impulsores de la querella argentina, (falleció recientemente por el coronavirus) Willy Meyer y otras personas que pasaron por las manos del torturador quedan a la espera.

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