mié. May 22nd, 2019

El peligro Vox: Gabilondo, Puigdemont y otros

Domingo Sanz | Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid.

A quien la palabra “peligro” le suene a exceso le pregunto si no es cierto que cuando alguien “culpa” de algo a un tercero es porque considera perjudicial, o peligroso, el efecto ocasionado. Solo con ironía cómplice se dicen cosas como “eres el culpable de mi felicidad”, por ejemplo.

Contagiados por el ambiente judicial que nos entretiene y preocupa, en la primera entrega de esta serie se constituyó un tribunal virtual para investigar y dictar “sentencia” sobre la relación causa-efecto entre el independentismo y Vox.

Expuestos los hechos en la entrega anterior, se incluyen hoy “testificales” de quienes han acusado a otros, o se han tenido que defender de sus acusadores, desde que Vox asustó a una parte importante del electorado, cosa que ocurrió tras el recuento de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018. Casi cinco meses después, las urnas del 28 de abril nos han dicho que ese miedo continúa presente pero no ha progresado, pues el porcentaje del partido más franquista de la derecha española ha pasado del 10,97% al 10,26%.

¿Qué dijeron algunos tras la sorpresa de diciembre?

En primer lugar, tenemos a Iñaki Gabilondo, la voz más esperada entre las 08:30 y las 08:45 de lunes a jueves, según el EGM.

Aquel 3 de diciembre, el “Huffpost” tituló “Gabilondo culpa al procés de la irrupción de Vox”. Lo que dijo exactamente en La SER fue lo siguiente: “Vox ha sido propulsado por el independentismo catalán, el gran turbo, su verdadera máquina propagandística (…) El procés, que puso patas arriba Catalunya, ha actuado como una gran perforadora, ha sacado a la superficie ideas que creíamos superadas”.

Es decir, Iñaki no utilizó la palabra “culpa”, quizás porque no quiso contribuir a los malos pensamientos de algunos oyentes.

Desde el independentismo la reacción fue inmediata. El mismo día 3 de diciembre Europa Press citaba a Puigdemont e interpretaba sus declaraciones: «Hemos estado en primera línea de defensa contra el fascismo», al tiempo que ha culpado al rey Felipe VI del 3 de octubre del «crecimiento de Vox».

Por otra parte, el diario El País del 4 de diciembre recogió unas declaraciones de Artadi que parecían confirmar, en parte, la reflexión de Iñaki. “No despiertas algo que no existe”, dijo, frase que el influyente de La SER podría haber añadido a continuación de “la gran perforadora que saca a la superficie ideas que creíamos superadas”. Pruebe usted y verá como encajan. Artadi les estaba diciendo a Pablo Iglesias y a Pedro Sánchez que buscaran en ellos mismos el fracaso andaluz.

Más adelante, el 5 de febrero, Europa Press distribuyó unas palabras de Rufián que reprodujo La Vanguardia. Sobre Vox en las instituciones dijo que el problema no son las reclamaciones del independentismo, sino «la abstención de la izquierda, que se queda en casa porque ve al PSOE gobernando con miedo y que también toma nota de la deriva de la cúpula de Podemos desde el 15M hasta hoy».

Resumiendo. Para mucha izquierda, desde la más centrada hasta la más radical, el independentismo es culpable, o responsable si se quiere decir de otra manera, del peligro Vox.

Por su parte, los independentistas rechazan la acusación y sostienen que Vox siempre ha vivido en el PP. Y también que el “A por ellos”, la violencia de la policía contra los votantes del 1 de octubre y Felipe VI han sido los factores que han multiplicado un Vox que, en realidad, había decidido cumplir la mayoría de edad en 2013, antes incluso del 9N catalán de 2014, la fecha de aquella consulta con urnas por la independencia que no sufrió la represión policial.

Por su parte, y especialmente desde Andalucía primero y la foto de Colón después, a las derechas seguidoras de Casado y Rivera no les conviene declarar que Vox sea producto del independentismo.

Para completar las “testificales” nos faltaba conocer lo que pudieran opinar los líderes de esa mayoría de afiliados del PP que no votó a Casado, quien solo resultó elegido tras las componendas para arreglar la segunda vuelta.

Y como si el jefe de portadas de “El País” supiera que estábamos buscando al último testigo que faltaba por declarar en este simulacro de juicio, siendo las 23 horas del 4 de mayo hago la clásica ronda por los digitales y me encuentro al gallego Núñez Feijoo dueño de la letra más grande: “Vox ha sido el juguete de Pedro Sánchez para dividir a la derecha”.

Sabemos que, en realidad, esta declaración del gallego es su manera de llamar imbécil a Pablo Casado, pero como eso no lo va a decir en voz alta, nos la quedamos como análisis, en este caso al revés, es decir, efecto – causa, del fenómeno Vox para la derecha que él representa.

Al margen de este debate, sí podemos concluir que el independentismo es ese personaje cuyo papel consiste en colocar ante el espejo al actor principal del drama. En nuestro caso, este actor se llama España.

Nuestro juicio imaginario también lleva retraso. Por tanto, aún no estamos en condiciones de dictar sentencia.

Lo intentaremos en la tercera entrega.

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