dom. Jun 16th, 2019

El gasto sanitario por habitante en las Islas Canarias se sitúa en 1.354,77 euros, un 6,3% menos que antes de la crisis

  • La brecha territorial en el gasto sanitario per cápita en España se amplió del 27% al 54% entre 2008 y 2014
  • El gasto por ciudadano canario del sistema sanitario público pasó en este periodo de 1.446,30 euros a 1.354,77 euros, aunque se mantiene por encima de la media española.
  • Los canarios son los españoles que peor valoran el funcionamiento de los servicios sanitarios públicos con un 5,8

El gasto por habitante del sistema sanitario público en Canarias se situó en 1.354,77 euros en 2014, último ejercicio para el que existen datos oficiales de ejecución presupuestaria. Esta cifra indica que desde el arranque de la crisis, en 2008, cuando el gasto per cápita ascendía a 1.446,30 euros, este indicador ha caído un 6,3%, más o menos lo mismo que lo ha hecho la media española. Con todo, el gasto sanitario por habitante en Canarias se sitúa un 5% por encima de la media española.

Son datos del libro ‘La Sanidad Española en Cifras 2016’, editado por el Círculo de la Sanidad, que tras analizar cerca de 250 indicadores sanitarios de la base estadística del Ministerio de Sanidad concluye, entre otras cosas, que la brecha entre territorios en materia de gasto sanitario per cápita se ha ensanchado ostensiblemente durante el periodo más duro de la crisis, entendido como el que transcurre entre 2008 y 2014. En dicho segmento, las diferencias territoriales en gasto sanitario pasaron del 27% a ser del 54%.

El libro, que ha sido elaborado por un equipo de la Fundación Gaspar Casal dirigido por Juan del Llano y coordinado por la profesora Alicia Coduras, atribuye este ensanchamiento de las diferencias entre territorios viene agravado por dos factores adicionales. El primero es que se ha producido en un contexto de recortes presupuestarios generalizados en el que el gasto medio por habitante en España ha caído más de un 7%, desde los 1.389 euros que acreditaban las estadísticas oficiales en 2008 a los 1.289 euros de 2014, 100 euros menos por beneficiario.

El segundo factor surge de un análisis más detenido, que revela un problema más profundo de desigualdad dentro del sistema sanitario español. De los 17 servicios autonómicos de salud que coexisten en España, nada menos que 13 presentan cifras de gasto sanitario per cápita por encima de la media nacional, mientras que sólo cuatro se sitúan claramente por debajo: Castilla-La Mancha, Andalucía, Comunitat Valenciana y Comunidad de Madrid.

Para el profesor Juan del Llano “la descentralización sanitaria ha venido generando diferencias entre comunidades autónomas tanto en la disponibilidad como en el acceso a la prestación de los servicios sanitarios y el análisis de los indicadores clave evidencia diferencias territoriales que revelan la existencia de distintas velocidades en cuanto al desarrollo de programas de atención sociosanitaria”.

Ante esta evidencia, el presidente del Círculo de la Sanidad, Ángel Puente, ha pedido expresamente al Gobierno Central “un paso adelante para garantizar unas mínimas condiciones de equidad en el acceso a la atención sanitaria por parte de todos los ciudadanos” y también una Cartera Básica de Prestaciones, que recoja la asistencia sanitaria mínima que debería recibir cualquier ciudadano con independencia de su comunidad autónoma de residencia.

UN SISTEMA A PRUEBA DE CRISIS

Otro de los aspectos que aparece tras el análisis de estos 247 indicadores sanitarios es que el Sistema Nacional de Salud ha soportado el paso de la crisis de manera firme. La convergencia de una mayor presión asistencial y una menor disponibilidad de recursos presupuestarios no ha afectado apenas, a la luz del análisis de los autores, a la efectividad del sistema. La esperanza de vida de los españoles ha continuado incrementándose, ha mejorado la tasa de supervivencia ante infartos o ictus, se ha reducido la tasa de mortalidad en las patologías más destacadas, ha disminuido la tasa de infección hospitalaria y se han logrado importantes avances en la prevalencia del consumo de tabaco o riesgos por consumo de alcohol.

Asimismo, el sistema ha logrado absorber los ajustes presupuestarios manteniendo en buena medida el personal médico de atención primaria y especializada, y mejorando incluso otros recursos como el número de quirófanos en funcionamiento, los equipos de resonancia magnética o los de hemodiálisis.

En lo que más se han notado los efectos de la crisis ha sido en aspectos asistenciales. Se ha reducido significativamente la tasa de población mayor de 65 años vacunada contra la gripe, que ha pasado del 70% al 56% en solo una década, haciendo que España se aleja del óptimo del 75% que recomienda la OMS; se han incrementado los reingresos, tanto los normales como los urgentes tras una cirugía programada; y se ha reducido el número de camas disponibles.

Aunque quizá el dato más revelador sea el empeoramiento generalizado de la listas de espera. La tasa de pacientes en espera para consultas especializadas se ha incrementado un 36% entre 2012 y 2015 y los tiempos de espera se han prolongado de manera generalizado, siendo las intervenciones de traumatología las que presentan una peor ratio: nada menos que 111 días de espera.

“Hay motivos para sentirse reconfortados y que acreditan que disfrutamos de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, por cobertura, por recursos, por calidad asistencial y por capacitación de sus profesionales”, asegura Ángel Puente, “pero los datos también ponen en evidencia un sistema sobrecargado, incapaz de reducir las listas y los tiempos de espera en intervenciones de importancia y con menos camas disponibles. Un Sistema Nacional de Salud más eficaz y sostenible pasa ineludiblemente por un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles y ello implica avanzar en fórmulas de colaboración entre los todos los agentes”.

BAJA LA CONFIANZA EN EL SISTEMA

Los datos recogidos en ‘La Sanidad Española en Cifras’ reflejan una caída del grado de satisfacción ciudadana con el sistema sanitario entre 2012 y 2014 desde una nota de 6,57 a un 6,38. Los navarros son los más satisfechos con el funcionamiento de la Sanidad (7,4), mientras que los canarios son los españoles menos satisfechos con el funcionamiento de los servicios sanitarios públicos a los que otorgan una nota de 5,8, casi seis décimas por debajo de la media nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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