Lun. Dic 9th, 2019

¿El fin de las horas extra? , Inspección de Trabajo exigirá el registro de la jornada de todos los trabajadores

La Inspección de Trabajo canaria anuncia que exigirá el registro de la jornada, que deberá ser diario e incluir el horario completo de entrada y salida de cada empleado

Los trabajadores canarios realizaron 4,9 millones de horas extraordinarias remuneradas durante 2015, cifra que supera en un 42,6% a la de 2014, cuando se hicieron más de 4,5 millones de horas extra. A nivel nacional, los trabajadores hicieron 126,6 millones de horas extra en 2015, un 12,8% más que en 2014 y la más elevada desde el ejercicio 2011, cuando se hicieron más de 130 millones de horas extra, según un informe de Randstad.

De hecho, la cifra de horas extraordinarias registró el nivel más alto en 2008, cuando se superaron los 176 millones, descendiendo hasta los 100 millones en 2013, tras cinco años de caídas consecutivas. Pero esto es en cuanto a las horas extra retribuidas. ¿Qué ocurre con las que no se están pagando? Pues según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), más de la mitad de todas las horas extraordinarias no fueron abonadas.

Una tendencia que puede dar un giro tras la reciente campaña de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social sobre el control en materia de tiempo de trabajo y horas extraordinarias. Dicha campaña lo que viene a hacer es controlar el cumplimiento, por parte de la patronal, de la jornada laboral completa con el objetivo de evitar el abuso en las horas extraordinarias. La Inspección de Trabajo ya ha enviado una carta a la patronal para comunicarles que en breve iniciará esta campaña y que “no es admisible que con la invocación a la flexibilidad horaria que brindan las normas laborales, puedan perjudicarse los derechos de los trabajadores y se altere el equilibrio contractual”. Por este motivo, la Inspección de Trabajo canaria anuncia que exigirá el registro de la jornada, que deberá ser diario e incluir el horario completo de entrada y salida de cada empleado de la empresa. Este registro, además, deberá estar en el centro de trabajo al objeto de garantizar la fiabilidad y la invariabilidad de los datos. Esta campaña obedece a varias sentencias de la Audiencia Nacional que aseguran que dicho control debe realizarse, incluso, en aquellas empresas donde no se hagan horas extra.

La sentencia, del 4 de diciembre de 2015, asegura que “el registro de jornada, que no de horas extraordinarias, es el requisito constitutivo para controlar los excesos de jornada”. Además, apunta que la negación de este registro “coloca a los trabajadores en situación de indefensión que no puede atemperarse porque las horas extraordinarias sean voluntarias, puesto que el único medio de acreditarlas es, precisamente, el control diario” Por eso, en el auto de esta sentencia de la Audiencia Nacional se impone la necesidad de llevar un registro, como única manera de evitar los “abusos”.

Esta nueva situación y, sobre todo, el anuncio de la Inspección de Trabajo de que va a ser muy duro en cuanto a la vigilancia y el control de las horas extraordinarias ha puesto en alerta a los empresarios que, de acuerdo en que hay que controlar las horas extraordinarias, estiman que deben producirse algunas excepciones, como por ejemplo en las empresas pequeñas, a las que obligaría a tener una administración y en aquellas donde el empleado no pasa necesariamente por la oficina, como por ejemplo el caso de los comerciales. En este caso, los trabajadores, aunque no tengan que ir necesariamente al centro de trabajo tendrán que acudir al inicio y al final de su jornada laboral a firmar.

El secretario general de UGT en Canarias, Gustavo Santana, señaló que, “siempre y cuando no se vulnere el derecho de las empresas, la medida es positiva porque es la única manera de controlar y perseguir el abuso de las horas extraordinarias y aumentar la contratación”. De hecho, estiman que las horas extra no pagadas impiden crear 75.000 empleos, unos 1.500 solo en Canarias.

Santana destacó que en muchas ocasiones estos abusos de horas extraordinarias “no se traducen ni en dinero ni en días de libranza y, aseguró, que la campaña de la Inspección obedece seguro “a la gran cantidad de denuncias que hay de exceso de horas extra sin remunerar”.

Por su parte, Carlos Quintero, presidente de la Asociación de Ocio y Restauración explicó que en el sector de la restauración y el ocio la situación es diferente. “Normalmente las horas extra se pactan entre empresario y trabajador, ya que en ocasiones, ni siquiera se trata de horas sino de retrasar la salida a lo mejor media hora por el cierre del bar. Nosotros, como empresarios”, recalcó, “somos los primeros interesados en que la relación con el empleado sea buena para que no esté a disgusto puesto que trabaja de cara al público”.

En su opinión, este tipo de medidas no son tan estrictas en el sector del ocio puesto que, insistió, quedarse más tiempo siempre se pacta con el empleado. “Incluso hay trabajadores que prefieren trabajar y que se les paguen las vacaciones; o si se quedan más tiempo después se les compensa yéndose antes o entrando más tarde, pero siempre es una cuestión de entendimiento entre las dos partes porque”, insistió, “yo como empresario soy el primero que quiere un empleado que trabaje a gusto porque al estar de cara al público es esencial”.

Precisamente este sector junto con las pequeñas empresas son las que más problemas tendrán a la hora de cumplir con estos requisitos exigidos por la Inspección de Trabajo, aunque Quintero aseguró que en su sector “lo normal es que siempre se cumpla con lo pactado entre trabajador y empresario”.

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