mar. Sep 17th, 2019

El cadáver encontrado en la sierra de Madrid es el de la medallista Blanca Fernández Ochoa

  • El equipo de búsqueda encontró este miércoles el cuerpo sin vida de la medallista olímpica española Blanca Fernández Ochoa en el pico de La Peñota, en Cercedilla.
  • Fernández Ochoa, de 56 años, fue vista por última vez el pasado 24 de agosto en un supermercado en Pozuelo de Alarcón, en las afueras de Madrid. Ahí se perdió su pista.

Un día antes, avisó a su hija, Olivia, de que se iba al norte a hacer senderismo y dejó el teléfono en casa, un hecho normal porque, según su familia, a Blanca le gustaba salir y desconectar.

Tras encontrar su vehículo el pasado domingo en un parking en el Parque Natural de las Dehesas, entre Cercedilla y Fuenfría, los equipos de rescate la buscaron intensamente en la sierra madrileña, que abarca un terreno de 3.500 hectáreas.

Sin obviar el dominio del lugar de Fernández Ochoa, un amplio despliegue de efectivos, perfectamente organizado, trabajó con ahínco. Hasta allí desplazaron a la caballería, helicópteros, perros, mientras que siete drones peinaron los rincones más complicados y de difícil acceso para las personas.

«Cercedilla es donde nos hemos criado», dijo estos días a la prensa Lola, la hermana de Blanca, quien barajó la posibilidad de que la tormenta del lunes 26 pudo provocar que Blanca tuviese un accidente. «Todos creemos que puede estar en Siete Picos, le gustaba mucho», reiteró su hermano José Manuel.

La ayuda de un centenar de voluntarios durante todos estos días fue una muestra del cariño a Fernández Ochoa y su familia, muy deportista y conocida en el lugar.

La labores se centraron en cuevas, barrancos y, especialmente, en los Siete Picos, que se encuentra cerca del aparcamiento donde se encontró el vehículo de Blanca. Con una altitud de 2.138 metros, el macizo está compuesto de grietas y peligrosos huecos.

«Es la zona cero, la más peligrosa. Siete Picos es un clásico tanto de los accidentes como de las búsquedas en montaña. Hemos participado en varias búsquedas mortales. Si la encontramos allí no sería demasiado complicado el rescate con camilla, grúa y helicóptero. Lo más complicado es encontrarla», anticipó a la prensa Jaime Gaiteiro, responsable del grupo de Rescate en Altura de los Bomberos de la Comunidad.

Pero la investigación policial no solo se basó en la sierra de Madrid, las autoridades trabajaron en otras pistas, basadas principalmente en el teléfono de la esquiadora.

La familia 

Adrian Federighi, cuñado de Blanca y portavoz de la familia, explicó que el día 24 de agosto iban a ver un partido de fútbol y cuando fueron a avisar a Blanca, que vivía con ellos tras vender su vivienda, se dieron cuenta de que no estaba en casa.

Llamaron a su hija, Olivia, de 20 años y jugadora internacional con el equipo español de rugby a 7, y les contó que su madre le había dicho que se iba unos días al norte. «Nos fuimos a dormir tan tranquilos», comentó. Días después estalló la alarma.

En todo momento, la familia, que ha contribuido en la búsqueda, sopesó la hipótesis de un accidente y a pesar del fuerte optimismo inicial, mientras iban pasando los días se mostraron menos esperanzados. «Cada día que pasa es una tristeza terrible«, comentó Federighi.

Medalla olímpica 

La vida de Blanca siempre estuvo volcada en el deporte. A los 11 años, fue internada en un colegio para deportistas en Viella, en los Pirineos de Lérida, España. En 1988, con 25 años, estuvo muy cerca de alzarse con el oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary, pero terminó por caerse al perder el control.

Blanca Fernández Ochoa. / www.globallookpress.com

Cuatro años después, se convirtió en la primera mujer española en conseguir una medalla, la de bronce, en los Juegos Olímpicos de invierno en 1992 en Albertville (Francia). Durante su carrera deportiva ganó cuatro pruebas de la Copa del Mundo y ha recibido varios galardones, entre ellos, la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo. Francisco, su hermano mayor, fallecido en 2006 a causa de un cáncer linfático, fue oro en los Juegos Olímpicos de Sapporo (Japón) en 1972.

La deportista estuvo casada en dos ocasiones. En 1991, con 28 años, contrajo matrimonio con el italiano Danielle Fioretto, quien fue su entrenador y al que conoció en Suiza cuando tenía 14 años. Se divorciaron en 1994. Después, se casó con David Fresneda, con el que tuvo a sus dos hijos: Olivia y David. El matrimonio está separado.

Tanto Olivia como David se dedican al rugby. De hecho, Olivia, tras participar en las labores de búsqueda, se incorporó el lunes a la selección española femenina de rugby. «Está pasando unos momentos muy difíciles y precisamente por ello intentará hacerlos más llevaderos junto a sus compañeras, manteniéndose al margen de toda la expectación mediática que ha levantado la desaparición de su madre», destacó la Federación Española de Rugby (FER).

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