Eldiario.es / La Palma Ahora| La directora en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN), María José Blanco, ha revelado este martes, durante la rueda de prensa posterior al comité científico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), que los expertos han detectado la apertura de una zona de fisuras a unos 100 metros al noreste del cono principal del volcán con emisión de gases y suelo a alta temperatura que, en principio, no tiene carácter eruptivo.

Asimismo, ha explicado que los datos de sismicidad, geoquímica y deformación apuntan a que no está cercano el final de la erupción del volcán de La Palma, que está en fase «madura», de manera que hay que prepararse «para echar bastantes días», ha afirmado.

También ha indicado que la predicción meteorológica apunta a que este miércoles por la tarde los vientos girarán la columna de ceniza y gases del penacho hacia la vertiente noreste de la isla, lo que podría afectar a la operatividad del aeropuerto de La Palma.

Por su parte, el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, ha relatado que hasta ahora la colada ha destruido 726 construcciones, de las que 605 son viviendas; 58, edificaciones de uso agrícola, y 30, de uso industrial, según los datos del Catastro registrados hasta la tarde de este lunes.

Morcuende ha explicado que estas cifras difieren de los registrados por el satélite Copernicus, pues este detecta cualquier punto que pueda ser una edificación, lo que induce a errores «porque al final puede ser una pérgola, un gallinero en precario, un pajero abandonado, entre otras construcciones».

En concreto, los últimos datos aportados por Copernicus hablan de 1.154 construcciones afectadas por la erupción, de las que 1.046 habrían quedado destruidas por la lava y 108 estarían dañadas o en riesgo de colapso.

La colada afecta 6,74 hectáreas más que en la jornada anterior

Las últimas mediciones apuntan a que las hectáreas afectadas por la lava son 420, un aumento de 6,74 con respecto a la víspera, en un perímetro de 36,24 kilómetros y una anchura máxima de 1.250 metros.

El delta de lava que se ha adentrado en el mar ocupa por ahora una superficie de más de 36 hectáreas y ha avanzado 540 metros desde la línea de la costa.

La calidad del aire en la isla ha mejorado con respecto a días anteriores gracias a la entrada de vientos alisios. Mientras que el penacho marino de vapor de agua y ácido clorhídrico que se produce en el contacto de la lava con el mar se mantiene en una zona reducida cercana al delta.

La sismicidad es creciente en cuanto a número de episodios y magnitud, y también ha sido más sentida por la población, sobre todo en Fuencaliente y Villa de Mazo, pero se mantiene a profundidades medias de diez o más kilómetros.

Las emisiones diarias de dióxido de azufre estaban el lunes en 1.200 toneladas, con un acumulado de 250.000 toneladas desde que comienzo de la erupción, y el volumen de magma expulsado podría estar en los 45 millones de metros cúbicos.

Una isla «segura» para los visitantes

Hasta ahora, en el hotel de Fuencaliente hay albergadas 209 personas de los aproximadamente 6.000 evacuados y en el operativo de emergencia trabajan 553 personas, explicó Morcuende, quien ha insistido en que La Palma es una isla segura para todos los visitantes y que solamente el 8% de su superficie está afectada por el volcán.

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